“Necesitamos sindicatos específicos de buceo que conozcan nuestro sector y puedan defender correctamente nuestra demandas”

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“Necesitamos sindicatos específicos de buceo que conozcan nuestro sector y puedan defender correctamente nuestra demandas”

Sergio Iglesias Losa.
BUZO PROFESIONAL ACUÍCOLA
CON 52 AÑOS Y RESIDENTE EN CARTAGENA
AFILIADO DE SEB-SOLIDARIDAD

Estamos en un momento crucial para nuestra profesión en la que la aprobación del coeficiente corrector para nuestra jubilación, debe ser un motivo más que suficiente para que todos rememos en la misma dirección.

Necesitamos el compromiso de los buzos profesionales en esta lucha que comenzó hace años, una etapa que recuerdo con los sindicatos PROMEGA (Asociación de Profesionales del Mergullo Galego) y el SEB (Sindicatos Estatal de Buceo Profesional) como agentes activos. Ahora contamos con otros sindicatos, como Comisiones Obreras y CGT, que también están peleando por nuestros intereses y todos ellos necesitan de nuestro apoyo. Desde mi punto de vista, es importante que existan sindicatos específicos de nuestra profesión, ya que nuestras gentes son las que mejor conocen nuestra profesión y son los más apórtanos para nuestra defensa. Pero como digo, es momento de que todos sumemos y de que las personas al frente de estos colectivos se sientan respaldados, para defender una situación que a todos nos parece que requiere una urgente solución.

Y es que el índice otorgado a nuestra profesión, esto es un 0,15%, no contenta a nadie y personalmente pienso que es una cifra ridícula. Creo que todos los organismos competentes en nuestra industria saben cuáles son las condiciones en las que trabajamos y que después de 30 años de trabajo subacuático puedas anticipar solo 3 o 4 años no resuelve nada. Es necesario que se nos otorgue un índice que supere el 0,30% o el 0,40%. Quizás haya que mirar a otros países europeos donde se proteja correctamente a los buzos en este aspecto.

Comencé en esta profesión con 17 años en la empresa de mi padre y soy la segunda generación de mi familia dedicada a esta industria. En 1988 me desplacé voluntariamente al Centro de Buceo de la Armada en Cartagena donde me entrenaron dentro de un programa especial y tras tres años logré la titulación de Buzo de Primera con todas las especialidades. Desde entonces llevo en activo 35 años sin haber parado de trabajar; solo estuve tres meses en el paro, un caso atípico dentro de la profesión. He trabajado en obra hidráulica, limpieza y mantenimiento de buques, todo tipo de fondeos, he participado en operaciones relacionadas con operaciones de arqueología subacuática y los últimos 16 años estoy en Cartagena trabajando en labores acuícolas. En definitiva, he sido buzo profesional toda la vida y no se hacer otra cosa.

Por esta razón creo que es importante que se tenga en cuenta el carácter retroactivo del coeficiente, ya que somos un buen número de profesionales los que llevamos décadas buceando y dando soporte a la sociedad dentro de un sector absolutamente vital. Además, en el mismo momento en el que esta ley reconoce que un buzo profesional no puede superar cierta edad en activo por las condiciones de peligrosidad y otras cuestiones que dificultan el buen desarrollo de su actividad, es más que lógico que eso se aplique a los que hemos sumado años de profesión y no deberíamos superar los 50 o 55 en el agua.

Por otra parte, creo que sería interesante, como ocurre en otros países, poder abrir una puerta a los buzos veteranos que deseen seguir en la profesión, a través de la creación de un puesto en el equipo como buzo senior o similar, que aporte su experiencia en las empresas para múltiples cuestiones, especialmente en cuestiones de seguridad.

Sobre las condiciones de seguridad en la industria tengo mi visión particular del asunto. Más allá de la normativa que existe, que entiendo que hay que cumplirla, creo que debe primar el sentido común y la profesionalidad para plantear las operaciones de buceo. Es nuestro caso, no nos conformamos con mínimos de seguridad y evaluamos los riesgos entre el equipo de prevención interno y externo, atendiendo a todos los supuestos sin necesariamente acogernos a lo que expone la norma, que a veces puede quedarse corta. Pero, como digo, esto debe ser algo que responda a la condición profesional de cada cual. Por ejemplo, la normativa me obliga a tener un buzo en stand by y en nuestra empresa incluimos un segundo buzo si entendemos que existen riesgos por la profundidad del buceo en autónomo.

Las empresas acuícolas, a pesar de que su uso no es obligatorio, disponen de equipo de suministro de superficie. Yo pienso que los equipos y las técnicas de buceo si se usan correctamente, no deberían de ser un problema, pero también entiendo que a veces son la puerta de algunos para rentabilizar los trabajos. Es por ello que puedo llegar a entender que el II Convenio Colectivo de Buceo Profesional prohíba el uso del autónomo, aunque, como explico, hay operaciones concretas que pueden desarrollarse sin más riesgos con este equipo. De todas formas, me parece correcto que se tomen decisiones protegiendo la seguridad de los buzos y creo en la buena fe de estas medidas.

En conclusión, creo que es un momento en el que comenzamos a recoger los frutos de años de lucha, un momento en el que los cambios se han acelerado para el beneficio de nuestra profesión. Un momento en el que trabajar codo con codo para solucionar una de nuestras principales demandas y a partir de ahí, poder seguir debatiendo entre todos los que formamos parte de esta profesión, para mejorar nuestras condiciones laborales.

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