La robótica submarina ve cada vez más cerca poder disponer de garajes submarinos para ROVs

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Una de las propuestas de Oceaneering | Oceaneering

 

La industria de la robótica submarina lleva años aunando esfuerzos para potenciar las capacidades de control remoto sobre los equipos, de manera que aumente la eficiencia en determinados tipos de operaciones y disminuyan los riesgos, las emisiones y los costes.

Inspecciones a distancia

Hace unos meses, informábamos de los avances reales en el campo de las inspecciones a buques realizadas a distancia. La compañía clasificadora DNV GL lleva realizando estudios y pruebas en este sentido desde 2018. El pasado verano llevó a cabo con éxito la última inspección en otro buque gestionado por ASA Wilson en Bergen (Noruega). El inspector de buques Elias Triantafyllidis realizó la operación desde el centro DNV GL DATE en El Pireo (Grecia).

Por su parte, el fabricante Forum Energy Technologies, que ya hizo las primeras pruebas en 2010, también ha desarrollado y demostrado la capacidad de operar de forma remota un ROV de clase de trabajo y clase de observación (sus modelos Perry y Sub-Atlantic) entre un buque en alta mar y una ubicación en tierra.

El avance en las comunicaciones 5G está impulsando este modelo de gestión de operaciones, cuya implantación se ha probado también en ROVs nacionales, como el Sibiu de la compañía murciana Nido Robotics, lo que abre un nuevo campo de aplicaciones en industrias crecientes como la acuicultura.

La estación de acoplamiento de Blue Logic | Blue Logic

Nueva vuelta de tuerca

Pero el empeño de los desarrolladores, apoyado por las nuevas necesidades de las industrias offshore, Oil&Gas y de energías renovables (además de sus inestimables e ingentes inversiones) han derivado en diversos conceptos de ‘garajes bajo el agua’. La idea de contar con estaciones permanentes que alberguen vehículos submarinos (ya sean ROV o AUV) durante grandes periodos de tiempo no parece tan descabellada. No en vano, ya existen proyectos tangibles en este sentido.

La compañía tecnológica noruega Blue Logic desarrolló en 2019 la primera estación de acoplamiento submarina (SDS) para vehículos subacuáticos. Se trata de una estructura metálica, con unas dimensiones de 2.5 por 2.8 metros, que se ancla al lecho marino. Es plana en su parte superior para facilitar el estacionamiento (los primeros diseños tenían forma de jaula) e incorpora un sistema de sónar 3D que facilita el guiado y acoplamiento de los vehículos.

Una característica clave de la estación de acoplamiento submarina son los conectores inalámbricos de Blue Logic (en producción desde 2006), que proporcionan energía y transmisión de datos bajo el agua. El proceso también implicó colaboraciones con numerosas empresas y organizaciones sobre los requisitos y especificaciones de la estación de acoplamiento, con la intención de lograr un resultado universal, compatible con vehículos de diferentes fabricantes.

El gigante Saab Seaeye ya realizó pruebas también el mismo año que demostraron que su vehículo submarino autónomo (AUV) Sabertooth puede realizar cargas inductivas y establecer comunicaciones y transferencia de datos desde la plataforma submarina de Blue Logic, participada por Equinor (compañía estatal noruega de petróleo).

Pruebas realizadas por Saab en Noruega con el Sabertooth | OEDigital

Se espera que en 2022 estas plataformas puedan comercializarse e implantarse en grandes áreas con potencial en el sector Oil&Gas y de las energías renovables.

Otras compañías del sector, como la americana Oceaneering, también han desarrollado modelos que cuentan con sistemas de estacionamiento propios, como el Liberty o el Freedom.

Energía continua

Los desarrolladores están trabajando en las diferentes opciones para disponer de energía de forma continua, que pueda mantener con carga a los vehículos estacionados y a sus sistemas de comunicación y navegación. Las estaciones de acoplamiento pueden alimentarse utilizando energía renovable, como turbinas eólicas marinas y convertidores de energía de las olas, o pueden estar respaldadas por celdas de combustible o sistemas UPS (de suministro de energía ininterrumpida) de batería. Por su parte, la comunicación con la costa puede realizarse a través de cable de fibra óptica si hay una estructura cercana o a través de 5G, utilizando una boya de superficie o una embarcación no tripulada.

Ilustración del modo de acoplamiento subacuático | Oceaneering

Pensar en verde

Una de las máximas que impulsan estas nuevas vías es la preocupación por la huella de carbono. Según Oceaneering, las emisiones anuales de CO2 derivadas del transporte y manejo de un ROV son de aproximadamente 25.500 toneladas. Dejar uno de sus E-ROV en una estación temporal reduciría esa cifra a 3.600 toneladas.

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