La nueva era de los ROV eléctricos

ROVs hacia un camino eléctrico

Durante buena parte de la historia moderna de los ROV work-class, hablar de potencia ha significado hablar de hidráulica. Bombas, válvulas, motores y circuitos hidráulicos han permitido mover grandes vehículos, accionar manipuladores y alimentar herramientas capaces de cortar, perforar, bombear o intervenir sobre infraestructuras a miles de metros de profundidad.

La fórmula ha funcionado durante décadas y continúa haciéndolo. La hidráulica ofrece gran densidad de potencia, robustez y una enorme experiencia operacional acumulada, características especialmente valiosas cuando un ROV debe realizar trabajos pesados en condiciones extremas.

Sin embargo, la industria está cambiando. Los avances experimentados por los motores eléctricos, la electrónica de potencia, los sistemas de control, los actuadores y el diagnóstico digital están permitiendo trasladar la electrificación desde los pequeños ROV de observación hasta vehículos capaces de asumir auténticas operaciones work-class.

Y 2026 está ofreciendo ejemplos especialmente significativos. Saab Seaeye desarrolla el SR20; SMD avanza con su Quantum EV; Saipem sigue desarrollando su programa Hydrone y Oceaneering ha presentado Momentum, cuatro propuestas diferentes que comparten una misma dirección tecnológica, que pasa por reducir progresivamente la dependencia de la hidráulica.

“La electricidad no es solo una cuestión de potencia, sino que se busca aumentar la eficiencia y reducir el mantenimiento”

Mantenimiento y eficiencia

Pero cabe plantearse por qué la industria muestra esta tendencia hacia la electricidad como fuente principal de energía. La primera respuesta tiene que ver con la eficiencia de la unidad.

Un sistema hidráulico necesita transformar energía eléctrica en potencia hidráulica antes de convertirla nuevamente en movimiento. Una arquitectura eléctrica puede reducir etapas intermedias y controlar directamente determinados actuadores.

La segunda está relacionada con el mantenimiento y la fiabilidad. Bombas, acumuladores, válvulas, filtros, mangueras y conexiones constituyen potenciales puntos de mantenimiento o avería.

Simplificar esa arquitectura puede resultar especialmente importante cuando el objetivo es mantener un ROV bajo el agua durante semanas.

También existe una dimensión medioambiental. Los sistemas hidráulicos requieren fluidos y, aunque la industria utiliza cada vez más productos compatibles con las exigencias ambientales, una fuga continúa siendo un riesgo. Reducir el volumen de aceite presente en el vehículo significa reducir también esa exposición potencial. Saab Seaeye y SMD señalan expresamente este argumento entre las ventajas de sus plataformas eléctricas.

Pero existe otra ventaja menos visible y posiblemente más transformadora, que reside en el registro de los datos. Un actuador eléctrico puede integrarse profundamente en la arquitectura digital del vehículo, algo cada vez más habitual. Posición, velocidad, consumo, temperatura, carga o comportamiento pueden convertirse en información disponible para el sistema de control.

Y cuanto más conoce el robot sobre lo que está haciendo, más posibilidades existen de automatizarlo.

Autonomía y operaciones remotas

Ahí es donde la electrificación deja de ser simplemente una cuestión energética. El futuro del ROV apunta hacia operaciones remotas desde tierra, mayor autonomía y vehículos residentes capaces de permanecer instalados en el entorno submarino.

Saab explica que el SR20 fue concebido desde el inicio para permanecer largos periodos en el mar con mínima intervención humana y para soportar operaciones residentes y remotas. Oceaneering plantea Momentum para 30 días de permanencia submarina y una arquitectura preparada para operaciones remotas 24/7.

En paralelo, los sistemas de control están evolucionando rápidamente. Incluso fabricantes que mantienen grandes plataformas hidráulicas están avanzando hacia la operación remota. Forum Energy Technologies, por ejemplo, presentó en marzo de 2026 su estación ICE Unity Remote-Connect, diseñada para operar sus sistemas ROV desde cualquier ubicación y transmitir datos de survey y monitorización en tiempo real.

Esto demuestra que electrificación, digitalización y operación remota son tendencias relacionadas, pero no necesariamente inseparables. Un ROV hidráulico también puede operarse remotamente y un ROV eléctrico no es automáticamente autónomo.

La diferencia está en que una arquitectura eléctrica altamente instrumentada puede facilitar esa evolución.

¿El final de la hidráulica?

Probablemente no. Al menos, todavía no. La hidráulica conserva ventajas difíciles de ignorar. Cuando es necesario aplicar enormes fuerzas con herramientas de corte, torque, perforación o intervención pesada, continúa ofreciendo una combinación extraordinaria de potencia, robustez y tecnología ampliamente probada.

La propia evolución actual demuestra que la transición será gradual. Momentum conserva hidráulica para manipuladores y determinadas herramientas; eNovus combina propulsión eléctrica con un circuito hidráulico dedicado; y numerosos ROV eléctricos siguen necesitando herramientas hidráulicas para determinadas intervenciones.

Incluso la cartera actual de FET mantiene grandes WROV hidráulicos como el XLX-C y desarrolla simultáneamente propulsores eléctricos y plataformas eléctricas de menor tamaño. No existe todavía una única respuesta tecnológica para todas las operaciones submarinas.

Por eso, quizá sea más correcto hablar de reducción de la dependencia hidráulica que de desaparición.

Modelos destacados

La compañía SMD está llevando esta misma filosofía hacia operaciones de construcción submarina pesada mediante el Quantum EV, un gran ROV eléctrico diseñado para construcción, IRM, salvamento, trabajos científicos y otras operaciones de elevada demanda energética.

El vehículo permite configuraciones de hasta 6.000 metros y está especialmente concebido para escenarios de fuertes corrientes o trabajos que requieren mucha potencia para herramientas y elevación. SMD asegura que su arquitectura modular, sistemas de diagnóstico y control avanzado buscan reducir tanto el consumo energético como las necesidades de mantenimiento.

Otro de los ejemplos de esta transformación sea el nuevo Momentum Electric Work Class ROV, presentado por Oceaneering en marzo de 2026, que combina energía eléctrica e hidráulica para la potencia de la unidad y el movimiento de los brazos manipuladores respectivamente.

La compañía ha diseñado el vehículo pensando en una idea que probablemente marcará la siguiente generación de robótica submarina: permanecer bajo el agua durante largos periodos sin necesidad de recuperarlo para mantenimiento.

Momentum está concebido para operar hasta 30 días continuados bajo el agua sin mantenimiento y realizar trabajos de perforación, inspección, mantenimiento y reparación, survey y construcción. Oceaneering afirma además que su propulsión eléctrica puede reducir hasta un 45 % el consumo energético frente a sistemas tradicionales.

A esta nueva generación pertenece también el Hydrone-W de Saipem, un Work Class ROV completamente eléctrico desarrollado por Sonsub dentro del programa de robótica submarina Hydrone.

Diseñado para trabajar hasta 3.000 metros de profundidad, incorpora un powertrain eléctrico de alta eficiencia, 200 HP de potencia continua y manipulador eléctrico de siete funciones, además de una arquitectura preparada para integrar inteligencia artificial y funciones avanzadas de navegación. Puede trabajar como un ROV convencional o permanecer como sistema residente conectado a una base submarina, con capacidad para ser controlado remotamente desde tierra.

Su planteamiento va, por tanto, más allá de sustituir componentes hidráulicos por eléctricos y apunta hacia el mismo escenario de residencia, digitalización y operación remota que está transformando el sector. Saipem lo ha concebido para inspección, mantenimiento y construcción submarina, incluyendo operaciones heavy-duty, pre-commissioning y commissioning.

SR20, la nueva generación eléctrica de Saab Seaeye

Uno de los proyectos más ambiciosos es el Seaeye SR20 eWROV de Saab. La compañía lo define como un ROV work-class completamente eléctrico, IMCA Class III B, cuya potencia y prestaciones superan, según el fabricante, las de un sistema hidráulico equivalente de 200 HP.

No se trata únicamente de sustituir los propulsores hidráulicos por eléctricos. Saab ha planteado el SR20 desde su origen alrededor de una arquitectura eléctrica preparada para aumentar la fiabilidad, reducir mantenimiento y favorecer operaciones remotas y residentes.

Uno de sus elementos más interesantes son precisamente los manipuladores eléctricos.
Un brazo hidráulico proporciona fuerza y ha demostrado sobradamente su eficacia, pero un manipulador eléctrico introduce nuevas posibilidades. Sus articulaciones pueden ofrecer información precisa de posición y facilitar el control de movimientos, la planificación de trayectorias y la automatización.

Saab destaca también una mayor precisión, destreza y fiabilidad respecto a alternativas hidráulicas. Su interfaz abierta permite combinar operaciones manuales y automatizadas, una característica que adquiere especial importancia cuando pensamos en el ROV del futuro no únicamente como una máquina pilotada, sino como un robot capaz de ejecutar progresivamente determinadas tareas de forma autónoma.

La eliminación de componentes hidráulicos tiene además consecuencias físicas. El SR20 ofrece aproximadamente 1.350 litros de volumen disponible para payload en su configuración estándar, que pueden aumentar hasta 1.550 litros retirando el módulo hidráulico y el valve pack.

El desarrollo acaba de alcanzar otro hito. El pasado 25 de agosto, Saab anunció la finalización satisfactoria de un programa de pruebas en aguas interiores. Durante los ensayos se evaluó el comportamiento del vehículo como sistema completo, incluyendo maniobrabilidad, precisión de pilotaje y estabilidad.

“Estas exitosas pruebas en el agua nos acercan un paso más a ofrecer una nueva plataforma para la industria subsea”, señaló Jon Robertson, Managing Director de Seaeye en Saab UK. El programa pasa ahora a su siguiente fase de ensayos antes de la entrega prevista.

Una transformación en marcha

Lo verdaderamente significativo es que la discusión ha cambiado. Hace unos años, la pregunta era si un ROV eléctrico podría alcanzar las prestaciones necesarias para competir dentro del segmento work-class.

Hoy existen grandes vehículos eléctricos realizando pruebas, entrando en flotas comerciales y siendo diseñados para construcción pesada, apoyo a perforación, IMR y operaciones residentes.

El SR20, Quantum EV, Hydrone y Momentum representan filosofías diferentes, pero apuntan en una misma dirección.
La electricidad ya no pertenece únicamente a los pequeños drones de observación, sino que ha llegado al territorio de los grandes ROV .

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