Alrededor de 400 buzos profesionales han opinado sobre la aplicación del coeficiente reductor

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Los buzos profesionales españoles han opinado masivamente acerca de la reforma de la Ley 47/2015, donde se incluye la aplicación de un coeficiente reductor o corrector del 0,15 por ciento a la cotización de los buzos profesionales.

Encuesta de SubaQuatica Magazine

SubaQuatica Magazine ha consultado a los trabajadores del sector a través de una encuesta online, sobre su nivel de satisfacción con la reforma propuesta por el Gobierno. Un total de 378 buzos de todas las Comunidades Autónomas españolas han participado en el escrutinio, con un resultado que permite visualizar una panorámica del colectivo en la actualidad.

La pregunta fundamental alrededor de la que ha girado la encuesta se refiere a cuál es el índice que consideran justo aplicar en el coeficiente reductor. El resultado ha sido contundente y el 66,4 por ciento de los encuestados consideran que deben percibir el máximo posible, es decir, aplicar más del 0,40.

El 12 por ciento ha opinado que debe ser un 0,40 y el 5,3 por ciento que lo justo sería aplicar un 0,35. Hay un 9,3 por ciento de los encuestados que es- tima que el 0,30 sería lo razonable, mientras que un 4,5 por ciento entiende que un 0,25 sería un índice valido. Un 2,1 por ciento se conforma con un 0,20 o menos.

En líneas generales, los buzos están disconformes con un coeficiente reductor del 0,15 como indican los resultados de la encuesta y aspiran a un valor mucho más alto que el propuesto en el anteproyecto de Ley.

Fundamentalmente argumentan que la aplicación de un coeficiente tan bajo sigue obligando a los profesionales del sector a trabajar hasta una edad superior a 60 años, algo que el 99,2 por ciento de los encuestados considera que es excesivo.

Las condiciones de los buzos profesionales

Teniendo en cuenta el desgaste físico que sufren los buzos a los largo de su carrera, las dolencias con las que tienen que convivir y el grado de exigencia de los trabajos tanto en el medio hiperbárico como, en muchas ocasiones, a bordo de las embarcaciones donde desarrollan las operaciones, opinan que anticipar la jubilación solo 4 años, aplicando ese 0,15 a su periodo laboral cotizado, no es una solución a su situación actual.

La amplia mayoría cree que la edad de jubilación debería situarse más cerca de los 55 años y se refieren a la situación del mercado en la actualidad, donde “muy pocos buzos siguen en activo más allá de los 55 años, ya que el desgaste físico impide desempeñarse en condiciones hostiles para el ser humano, donde se depende, además, de un equipo de 35 kilos de peso sin el cual no es seguro trabajar. Además, la meteorología y el estado de la mar, condiciona la seguridad durante las inmersiones y a bordo de las embarcaciones de trabajo”.

Desgaste psicológico de los buzos profesionales

También se refieren al desgaste mental y psicológico de los buzos, sometidos durante la semana a 1 ó 2 inmersiones diarias. “Se requiere bastante concentración a la hora de ejecutar trabajos debajo del agua y, con el envejecimiento, se pierde rapidez mental y claridad. Exceder de los 55 años en activo puede poner en riesgo seriamente la vida del buzo y la de los compañeros”, aseveran algunos de los encuestados.

La continuidad en la profesión está condicionada por la estacionalidad del trabajo, que se concentra en los meses de primavera y verano fundamentalmente y que obliga a los profesionales subacuáticos, a veces, a buscar empleos temporales durante el año.

En muchas ocasiones esa situación termina alejando a buzos con mucha experiencia de la industria y se pierden grandes profesionales por la incertidumbre de lograr una jubilación con garantías de calidad.

Por otra parte, aseveran que la salida laboral de un profesional más allá de esa barrera de los 55 años podría ser la de ocupar el puesto de supervisor, pero son muy pocas las vacantes a nivel nacional, teniendo en cuenta el limitado número de empresas y la estacionalidad del trabajo. Así que no lo ven una solución con garantías para continuar activos en la industria.

Otros condicionantes que afectan al gremio

Otro de los condicionantes que creen que hay que tener en cuenta son los periodos de trabajo lejos del hogar, ya que se trata de una profesión muy itinerante dentro y fuera del territorio nacional. Opinan que el desarraigo que provocan los desplazamientos o traslados laborales a otros países por espacios prolongados de tiempo se debe tener en cuenta.

A pesar de que aplauden la decisión del Gobierno, buena parte de los buzos que han participado en la encuesta son muy críticos con el índice, apuntando al “desconocimiento de las clases dirigentes respecto de la profesión”, como ha ocurrido en otros sondeos realizados por este medio de comunicación, relacionados con la publicación de normas que regulan esta actividad.

Por otra parte, aunque quieren evitar hacer comparaciones, no entienden como otras profesiones igualmente ligadas al mar tienen asignados coeficientes reductores que superan el 0,30 y el 0,35 por ciento y en el caso de los buzos se ha considerado un valor tan bajo, teniendo en cuenta el riesgo intrínseco a la profesión.

Una de las grandes preocupaciones de los buzos en este asunto es la aplicación del coeficiente corrector con carácter retroactivo, puesto que un buen número de ellos han superado los 55 años y siguen necesariamente buceando para completar su cotización.

Si la medida entra en vigor haciendo los cálculos sobre los años cotizados con anterioridad, un buen número de buzos podría adelantar su edad de jubilación y hacer posible la entrada de buzos más jóvenes a las empresas, en un sector donde la oferta de trabajo no abunda frente a la demanda laboral existente.

El perfil de los encuestados

Sobre el perfil de los encuestados, hay que destacar que un 52 por ciento de los encuestados se desempeñan en el área del buceo comercial, un 27,7 por ciento en acuicultura, un 12,8 por ciento han trabajado en varias modalidades de buceo, un 5,2 en otros sectores, un 2,1 son instructores y un 0,5 son profesionales del buceo deportivo afectados por la reforma (Gráfico 4).

Sobre su experiencia en la industria, los datos aportados han sido muy equilibrados (Gráfico 2). Así, un 19,5 por ciento tienen entre 5 y 10 años de experiencia; un 18,7 por ciento entre 20 y 30 años; un 17,9 tienen menos de 5 años; un 17,6 por ciento tienen entre 10 y 15 años en la profesión; un 16,3 por ciento entre 15 y 20 años; un 7,2 por ciento tienen más de 30 años y un 2,9 por ciento más de 35 años de trabajo en actividades subacuáticas.

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