Manel Melchor, una vida dedicada al buceo y al mundo submarino

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Manel Melchor, una vida bajo el mar

Nunca una entrevista en SubaQuatica Magazine ha ofrecido tantas curiosidades relacionadas con el buceo y variedad de actividades desde donde abordar esta pasión, como la mantenida hace unos meses* con Manel Melchor Carpio.

*este reportaje se incluye en el nº16 de la revista SubaQuatica Magazine, de julio de 2021
Manel Melchor, con su Costa Brava natal de fondo

El protagonista de este reportaje es un hombre ligado al fondo del mar desde temprana edad y con un currículum variopinto en el mundo subacuático. Ha sido Director de la Escuela Nacional de Actividades Subacuáticas (ENAS), Presidente de la Comisión Mundial de Pesca Submarina y miembro del Bureau Ejecutivo de la CMAS (Confederación Mundial de Actividades Subacuáticas); reportero gráfico en la revista ‘Yate y Motonáutica’ y director de las revistas ‘Cris Revista de la Mar’ y ‘Vida Submarina’; representante de la empresa MARES en Cataluña, buzo comercial en la década de los 60; instructor de buceo deportivo y un gran aficionado a la pesca submarina.

Sin duda, un buen abanico de actividades que han tenido siempre el fondo del mar como referente y al que pone la guinda haber sido protagonista del primer matrimonio subacuático celebrado en España l y de los primeros en el mundo.

“Tuve que buscar a dos sacerdotes que supieran bucear para llevar a cabo nuestro deseo; porque el primero de ellos colgó los hábitos un mes antes de la boda”, nos cuenta entre risas.
Nos atiende desde su casa de la Costa Brava, en Calella de Palafrugell, donde nos confiesa que ha comenzado a escribir sus memorias bajo el título ‘La pesca submarina y yo’.’

A sus 79 años dice haber dejado de bucear pero que “este año piensa enfundarse el neopreno y quitarse el gusanillo”; lo echa de menos.

Sus inicios

Con 16 años visitó el Centre de Recuperació i d`Investigacions Submarines (CRIS) para aprender a bucear, pero lo emplazaron a volver con 18. Así fue, y en 1960 hizo su primer curso de buceo con los medios que la época aportaba, es decir, poca tecnología y equipos limitados.

“En 1963 empecé a trabajar instalando emisarios en Torremolinos, Mallorca y la Costa Brava. Como buzo profesional, las empresas no valoraban el trabajo de los buzos y yo hacía paralelamente pesca submarina, llegando a competir a nivel nacional e internacional”, recuerda.

“He tocado de todo menos el coral, ya que me parecía bastante peligroso, pues te exigía cada vez mayores profundidades, un riesgo que prefería no asumir”, confiesa Manel al principio de nuestra conversación.
En los 60 había que echarle mucha imaginación al asunto porque las empresas contaban con pocos medios.

“En un proyecto en el que participé en aquel entonces, nos inventamos la manera de soterrar la tuberías bajo el agua de forma manual. La habilidad de los buzos era vital. Luego las empresas se industrializaron y la cosa cambió, pero para aquel entonces ya me había alejado de la profesión por la poca seriedad de las empresas en los sueldos y la seguridad de los buzos”.

Manel Melchor y su esposa, durante sus nupcias submarinas

Recuerda que en aquella época el buceo tenía poco desarrollo en España y que Francia era un referente, si bien es cierto que la difusión de la actividad fue rápida en la ‘piel de toro’, seguramente gracias a los muchos kilómetros de costa española, al atractivo de sus fondos y a las hazañas submarinas del comandante Cousteau.

Encontrar material de buceo tampoco era fácil en los inicios y hubo que esperar a la década de los 70, cuando las grandes marcas entraron en España gracias a la aceptación del buceo y el papel que tuvieron los clubes de buceo.

“Al principio había que ir a Francia a por las creaciones de La Spirotechnique. Más tarde tuvimos la suerte de tener a Nemrod en nuestro país, que se convirtió en una de las grandes marcas mundiales”.

En Nemrod tuvo un efímero paso como trabajador, que le sirvió de motivación para comenzar más tarde su propio proyecto. “Nemrod logró ser una de las primeras a nivel mundial, por su éxito en Estados Unidos. Allí estuve proponiendo modelos para su fabricación que no tuvieron en cuenta. Pienso que los pioneros hacen las cosas desde el cariño, pero cuando entra en juego la comercialización y el afán de lucro, se desvirtúa el objetivo de origen. Me refiero a que cuando Pedro Vilarrubís murió, la empresa empezó a decaer. Con su alianza con la alemana ‘Metzeler’ no consiguió remontar y su posterior etapa con Pirelli terminó de hundir la firma”, recuerda.

Su faceta como escritor y reportero

Manel Melchor aportó también una ingente cantidad de artículos y material gráfico sobre buceo y ecosistemas marinos. Fue director de la revista del CRIS (Centre de Recuperació i d’Investigacions Submarines), cuyo primer número se publicó en febrero de 1959 y que está considerada por muchos como la primera publicación nacional especializada en el mundo submarino.
Portadas de ejemplares de las revistas CRIS y Mundo Submarino

También trabajó como redactor y reportero gráfico en la revista ‘Vida Submarina’ (editada entre 1980 y 1985), cuyo germen se sitúa en una sección homónima del famoso magacín de la época ‘Yate y Motonáutica’.

Su faceta de reportero le llevó a cubrir eventos como mundiales de pesca submarina, competiciones internacionales de orientación subacuática o reportajes en mares tropicales. Realizó el libro conmemorativo de los 50 años de fundación de la FEDAS, en 2017.

Su etapa en ENAS

Uno de los episodios que recalca en nuestra charla es su paso por la dirección de la Escuela Nacional de Actividades Subacuáticas (ENAS) a principios de los años 80. “Intentamos implementar un concepto distinto de la enseñanza de buceo. La filosofía era enseñar al alumno lo suficiente para que pudiera bucear de la manera más segura y con los conocimientos necesarios para adquirir suficiente experiencia. Al final nos dimos cuenta de que la motivación de la gente era conseguir un título y nada más”.

Manel Melchor fue nombrado director de la ENAS (organismo dependiente de la Federación Española de Actividades Subacuáticas) en 1988, cuando la situación de la enseñanza del buceo en España se había quedado obsoleta. En ese año aún se seguía la normativa oficial de 1969, mientras que en el resto de países se iban aplicando modelos de enseñanza más flexibles, más dinámicos y con procesos más cortos. Melchor tuvo que coordinar “un cambio radical en la enseñanza de FEDAS, que, lamentablemente, todavía no se ha asimilado del todo. Afortunadamente, ha evolucionado y hoy en día los sistemas de enseñanza del buceo de la federación pueden competir con cualquier otro”, señala.

Practisub, su marca de material

Practisub nació de la necesidad que tenía Manel Melchor de contar con equipos que se adaptaran a las necesidades reales de los buzos y de los pescadores submarinos.

Durante su etapa como trabajador de Nemrod presentó algunos diseños y proyectos a los directivos, que no recibieron apenas atención. Quizás la deriva de la compañía en esa época, inmersa en nuevas alianzas empresariales, impidió que apostaran por sus propuestas.

Varios de los productos desarrollados por Manel Melchor con Practisub

Aquellas primeras modificaciones de equipos, realizadas para ser más efectivas y cómodas en el día a día, dieron paso a un proceso de producción industrial que logró hacerse un hueco en el mercado nacional.
Hoy en día, tras el cese definitivo de la actividad, está considerada una marca de referencia en el mundo del coleccionismo.

“Por desgracia no ha habido un ‘Cubo de Rubik’ capaz de hacer millonario a su creador. Lo mío han sido pequeños inventos para hacer el buceo más fácil. Tal vez el más reconocido es la boya ‘Misil’, creada por mí en 1972 y copiada en todo el mundo”, sostenía el empresario en una entrevista con los compañeros de Buceo XXI hace veinte años.

Además de las redes de protección de botellas, hechas de nylon sin costuras, “también el fusil ‘Rayo’ (que no es un invento, sino un diseño personal con muchos detalles que no todo el mundo sabe apreciar) y los guantes ‘Pulpo’ (en la imagen) tuvieron una gran aceptación entre buceadores y pescadores”, concluye.

La presidencia de la HDSES

Pero el principal motivo por el que contactamos con Manel es por ocuparse desde el pasado año de la Presidencia de la Historical Diving Society Spain (HDSES), una asociación sin ánimo de lucro que se fundó en 2006 con el objetivo de conservar la conciencia histórica del buceo en España.

El coleccionismo de piezas de buceo antiguo fue el origen de la HDSES, junto con las visitas que los fundadores realizaban a eventos y ferias en otros países. Recuerda cómo la pasión de Joan Torras por conservar piezas clásicas, sirvió de base para que en este país existiera una de las sociedades con el mismo nombre, que se inició en Gran Bretaña en 1990 y que continuó en otros países como Italia, Dinamarca, Australia, Estados Unidos o Polonia.

Manel Melchor en el stand de la HDSES durante una de las ediciones del Salón Náutico de Barcelona

“En 2006 se fundó la HDSES en el club Snorkel Diving Center, donde Torras recopilaba escafandras antiguas y otros vestigios del buceo de antaño, nacida de la pasión y el amor por el mar y la tarea de conservar el legado de la actividad submarina en nuestro país. Realizábamos demostraciones de buceo con equipos históricos y nos gustaba la exaltación que en otros países se hacía de la historia del buceo. Es por eso que decidimos que debíamos conservar nuestro legado a través del intercambio de material y de ideas, siendo esta la misión que hoy me toca dirigir, junto a otros compañeros de aventuras”.

Ahora Manel Melchor pretende dejar su impronta en la HDSES con un enfoque más amplio, a través de nuevas propuestas como son seguir con la reedición de libros de buceo de autores nacionales o la celebración de un congreso mundial online sobre historia del buceo, entre otras cosas.

“El coleccionismo es una actividad limitada y mi intención es que abramos nuestra tarea de recopilación no solo a piezas, sino también a nuestro legado inmaterial a través de la historia, las aventuras de nuestros pioneros y de aquellos que participaron en los inicios del buceo en España”.

“Siempre nos habíamos planteado que cuando faltara alguno de nosotros, parte de esta conciencia histórica del buceo desaparecería, y con ella lo que a nosotros tanto nos había costado recopilar. Ahora estamos reeditando algunos de los libros que ya estaban agotados en el mercado como «Ingeniería Subacuática del Siglo XX”, de José María Zapata o ‘Historia del buceo. Su desarrollo en España’ de Juan Ivars Perelló, además de algunos títulos de Eduard Admetlla. España fue poco prolífica en cuanto a literatura subacuática y esta es una manera de que no se pierdan esos libros”, explica.

Las nuevas tecnologías son un canal de comunicación que Manel Melchor está teniendo muy en cuenta en su labor al frente de HDSES. “Estoy muy ilusionado con el cargo y con algunas actividades que estamos llevando a cabo. Recientemente hemos emitido un programa en nuestro canal de Youtube sobre los orígenes del buceo en Italia y el Mediterráneo y la figura de Alberto Gianni, ‘il palombaro en el mar del Ebro’. Ha sido un éxito y muy gratificante ver la participación de tantos amantes del fondo marino. En próximas fechas queremos organizar un congreso mundial sobre buceo en formato online, ya que la pandemia nos está limitando la participación en eventos presenciales”, desvela Melchor.

Uno de sus objetivos es aumentar el número de asociados y que la tarea divulgativa de la HDSES llegue a todos los apasionados del buceo en España y lugares de la geografía mundial.

En su deseo de futuro para el buceo, aboga por una mayor concienciación para el cuidado y protección del fondo marino y recuerda que “nosotros respiramos aire y los peces respiran agua, es vital que dejemos de arrojar basura al mar y evitemos que el plástico acabe en él”, concluye.

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