“He participado en todo tipo de buceo, menos en saturación. Esa es mi meta y espero poder alcanzarla algún día”
Norman De Jesús Méndez, veinte años de experiencia y una nueva forma de entender el buceo comercial
Con veinte años de trayectoria en el buceo comercial, Norman De Jesús Méndez González, natural de Santa Marta (Colombia), podría pensar que ya había aprendido todo lo necesario para desenvolverse bajo el agua. Sin embargo, su paso por el Instituto TechDiving de México le demostró que, incluso para un profesional experimentado, siempre existe margen para crecer, perfeccionar procedimientos y adquirir una visión más amplia de la profesión.

A sus 44 años, Norman ha desarrollado prácticamente toda su carrera en el sector del buceo comercial. Su relación con el agua comenzó hace dos décadas y, aunque reconoce que los comienzos no fueron sencillos, asegura que la pasión por el medio submarino terminó imponiéndose.
“Al principio fue un poco difícil, pero gracias a Dios siempre se me facilitó por el gusto que tengo por el agua”
Durante estos años ha participado en prácticamente todas las especialidades del buceo comercial. Solo hay una asignatura pendiente en su carrera: el buceo de saturación, un objetivo que continúa marcándose como uno de sus grandes retos profesionales. “He participado en todo tipo de buceo, menos en saturación. Esa es mi meta y espero poder alcanzarla algún día”, explica.
Fue la propia empresa para la que trabaja actualmente la que le animó a seguir formándose y dar un paso más en su carrera profesional. Aquella decisión terminaría llevándole hasta TechDiving, una escuela que ya conocía por su prestigio y por su metodología de enseñanza.
“Elegí TechDiving porque me pareció una escuela que va mucho más allá de impartir un curso. Es una guía práctica enfocada en que uno aprenda de forma profesional, con una formación muy clara y muy bien estructurada”
Para un buzo con tantos años de experiencia, el mayor descubrimiento no fueron las técnicas de inmersión, sino la filosofía con la que se aborda cada operación. Norman destaca especialmente el ambiente humano y el compromiso que encontró entre instructores y personal docente.
“Lo que más valoro es el corazón que le ponen a todo y el profesionalismo con el que trabajan.”
Como ocurre en cualquier formación exigente, también hubo momentos de dificultad. En su caso, reconoce que la parte relacionada con los cálculos y los números fue el mayor desafío durante el curso. Sin embargo, esa exigencia terminó convirtiéndose en una herramienta más para mejorar como profesional.
Entre todos los contenidos impartidos, hay uno que considera imprescindible para cualquier buzo comercial moderno: el conocimiento y aplicación de las Normas de Consenso de la ADCI. “Para mí, el consenso de normas fue lo más importante de toda la formación.”
No se trata únicamente de memorizar procedimientos o aprender nuevas técnicas. Según explica, la mayor transformación fue mucho más profunda: cambió completamente su manera de entender el trabajo. “Me cambió totalmente la forma de pensar. Ahora tengo una manera mucho más profesional de realizar mis trabajos.”
Ese cambio de mentalidad es precisamente uno de los objetivos que persigue la escuela mexicana: formar profesionales capaces de trabajar bajo estándares internacionales, donde la planificación, la seguridad y el cumplimiento de los procedimientos tienen el mismo peso que la propia destreza bajo el agua.
En el caso de Norman, la certificación no tardó en reflejarse en su desarrollo profesional. Reconoce que la formación le abrió nuevas oportunidades laborales y, además, tuvo un impacto positivo en su crecimiento personal. “Se me abrieron más puertas. La certificación me sirvió muchísimo, no solo en mi vida profesional, sino también en mi vida personal.”
Tras completar el programa, su valoración del Instituto TechDiving no deja lugar a dudas. Después de dos décadas trabajando en el sector, considera que pocas escuelas consiguen reproducir con tanta fidelidad las condiciones reales que encontrará un buzo al incorporarse a una empresa.
“La escuela fue una gran experiencia. Yo, con toda la experiencia que tengo, doy fe de que allí plantean todo como si fuera un trabajo real. Eso hace que uno aprenda muchísimo. Además, dedican el tiempo que haga falta para formar buenos buzos.”
Las palabras de Norman resumen perfectamente la filosofía de TechDiving, donde la experiencia previa nunca sustituye a una formación de calidad. En una industria en la que la seguridad, la disciplina y la actualización constante marcan la diferencia, seguir aprendiendo es, probablemente, la mejor inversión que puede hacer cualquier profesional del buceo comercial.


