Fui uno de los primeros buzos en España para bucear a gran profundidad

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José Antonio Verdeja, momentos antes de entrar en saturación para la COMEX en la plataforma DRILLMAR I en el Mediterráneo.

Uno de los primeros buzos en España a gran profundidad

A sus recientemente cumplidos 76 años José Antonio Verdeja Corral puede presumir de ser uno de los primerísimos buzos españoles con formación para el buceo en saturación. Verdeja es natural y residente en Santander y acumula múltiples vivencias a lo largo de toda una vida dedicada a trabajar en medios hiperbáricos.

Este veterano comenzó a bucear con 17 años cuando un italiano, Eduardo Filiputti, viajó a Santander para reclutar a nuevos jóvenes buzos para la recolección de algas.

“Fui con un amigo a la playa de la Maruca para hacer las pruebas. Yo antes había hecho pesca deportiva y me anime a probar aquella mañana a bucear. Las pruebas las hicimos con un artilugio muy rudimentario que nos daba suministro de aire desde arriba: un balancín con dos bombillos activada por un compañero que movía la manivela para hacer llegar el aire por un tubo. A la mañana siguiente nos embarcamos y buceamos a 3 o 4 metros para recolectar algas (gelidium), una actividad que repetí durante algunas temporadas de verano”

 

Los primeros pasos en buceo profesional

Tras aquel primer contacto con el buceo, Verdeja se tituló como buzo de 1ª clase en la Escuela Nacional de Actividades Subacuáticas (junio 1962) y comenzó a trabajar como buzo profesional a las órdenes Ceferino Bermúdez. “Empecé como hombre rana con una familia de buzos de Santander que tenían décadas de experiencia en este trabajo”, desvela.

Durante 24 meses tuvo que interrumpir su actividad como buzo para realizar el Servicios Militar y se formó como Buceador de Combate en las Fuerzas Especiales en Cartagena.

A su vuelta comenzó a trabajar en obras hidráulicas con Servicios Acuáticos Generales (S.A.G.), una empresa afincada en Madrid con la que trabajó en pantanos, presas y puerto. “Por aquel entonces comenzaron a construirse los famosos emisarios”, explica el veterano buceador.

La formación fue constante en su carrera y sacó los títulos de 2ª y 1ª clase (1975 y 1990 respectivamente) expedidos por el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación (M.A.P.A.); las especialidades de Instalaciones y Sistemas de Buceo, por un lado y de Instructor de Buceo (1993), por otro, así como la Cartilla Individual de Manejo de Explosivos del Ministerio de Industria y Energía (1995). Estos son algunos de los títulos relacionados con el buceo, pero no los únicos que acumula relacionados con el sector marítimo.

Formación de élite y trayectoria profesional

“Mientras trabajaba con SAG, esta empresa firmó un convenio con la reputada empresa francesa COMEX (Compagnie Maritime d’Expertises). Gracias a ese acuerdo viajé a Marsella para formarme tras pasar por una selección de buzos. Con COMEX me entrené para ser buzo de gran profundidad –llegué a bajar hasta 150 metros- y aprendí a bucear con campana, mezcla de gases y cámara hiperbárica en superficie, algo totalmente desconocido en España. COMEX fabricaba su propio equipamiento, experimentaba con él y luego también lo vendía a otras empresas”, nos cuenta

Era una época en la que el buceo en España era una actividad muy residual, sin regulación y donde la tecnología era prácticamente desconocida. “En España no recuerdo buzos con esta formación, quizás alguno que trabajaba para alguna empresa extranjera”

José Antonio volvió a S.A.G. tras su formación en Francia y poco tiempo despees ésta se fusionó con Dragados. En aquel momento decidió emprender su camino a otro lugar y comenzó a trabajar con la empresa SUB AQUA, afincada en Barcelona. “La formación con COMEX me sirvió para trabajar con esta empresa y con COMEX ESPAÑA S.A. con la que llegué a trabajar a 113 metros de profundidad con corrección de altitud en el pantano del Atazar en Madrid. En aquella operación estaba el Doctor Cabarrús, uno de los padres del Helio en el buceo, quien preparaba mezclas ternarias para las inmersiones”.

 

La formación; última etapa de Verdeja

En la década de los 90, Verdeja comenzó a compaginar su trabajo como buzo con la formación. “Comencé a transmitir mi experiencia a los nuevos buzos en la Escuela Náutico Pesquera de Santander, donde estuve más de 15 años siendo profesor. Tuve que reciclarme para ser profesor en el centro, pero ha sido una experiencia muy grata”.

Explica que al principio no había temarios tan bien confeccionados como los actuales y los medios eran limitados. La enseñanza se centraba mucho en transmitir los conocimientos adquiridos a través de los años. “Las escuelas eran muy nuevas y la Armada era quizás donde el entrenamiento era un poco más avanzado”.

Ahora, dice, “todo ha cambiado mucho y se cuenta con material muy moderno y hay mucha más seguridad. Ya no se pasa frío como antes, cuando estábamos 4 o 5 horas bajo el agua con un neupreno. Aunque tampoco lo echábamos de menos, pues en España no se conocían los equipos, los trajes secos y trabajar con un casco era algo muy difícil. Las empresas no podían costear esos medios o no reparaban en eso por la precariedad del sector”.

Mi consejo para los jóvenes es que amen la profesión si quieren dedicarse al buceo y cuando lo tengan claro que apuesten por la formación; que se formen muchísimo y que se cuiden. Las facultades físicas son importantes pero hay que cuidarse porque las consecuencias de no preservar la salud en nuestra profesión, repercuten en un plazo corto de tiempo”.

Más de 60 años de profesión y un mensaje a través de nuestra revista en el que dice: “todavía estoy en activo física y psíquicamente para ayudar en lo que haga falta al sector”.

José Antonio Verdeja Corral con la vestimenta de buzo clásico.

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