Historias increíbles de buzos que vivieron experiencias impresionantes bajo el mar

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Un buzo fotografía un banco de atunes

Historias increíbles de buzos

Si la Tierra guarda un secreto, muy posiblemente esté en el fondo del mar. A kilómetros y kilómetros de profundidad, algunos animales como las medusas o los pulpos presumen de ser varias de las especies más antiguas desde que existe la vida en el planeta. Allí encontrarás criaturas que escapan a la imaginación, dignas de una gran novela de Julio Verne.

Arriba, el cielo, y abajo, las profundidades abisales. Seguro que en tu lista de las cosas que siempre quisiste hacer pero nunca pudiste o te atreviste, figura la del submarinismo. Hay una estadística que dice que solo conocemos menos del 10% de la totalidad de los océanos, por lo que a día de hoy siguen siendo uno de los mayores lugares para explorar, tanto para la comunidad científica como para los buceadores aficionados.

En un hilo reciente de ‘Reddit’, muchos usuarios compartieron sus experiencias bajo el agua, llegando a ser muchas de ellas descritas como “aterradoras”. Si este verano tienes entre tus destinos una zona costera, no dejes pasar la oportunidad y vive tú mismo la experiencia de asomarte a las profundidades; descubrirás seres que nunca imaginaste y formas naturales de lo más cautivadoras.

 

La Historia de un buzo de rescate

Hay historias que realmente darían para una película. Y que, afortunadamente, salen bien. Un buzo de rescate cuenta que desde que entró en la profesión, ha tenido que asistir a momentos muy duros de personas que se han ahogado o perdido en el mar. “Cada vez que recuperó a una víctima sufro escalofríos”, asegura. “Muchas personas tienen la impresión de que los entornos submarinos son como en las películas, claros y cristalinos. Era de noche, me llamaron porque una niña había saltado de un puente y supuestamente había sobrevivido a la caída”.

“La encontré gracias a que había visibilidad y que se trataba de aguas poco profundas”, relata. “Estaba atrapada en el barro y enterrada justo por debajo de las rodillas. Nunca se me olvidará su cara de terror. No fue un plato de buen gusto aceptar que se había intentado suicidar tirándose al mar”. El resto de usuarios quedó conmocionado con esta historia: “Es la respuesta más aterradora que he leído hasta ahora”, comentó uno. “La más perturbadora”. Algunos, compartieron experiencias personales similares: “Tengo una amiga que se tiró de un puente hace cinco años y sobrevivió. Se rompió tantos huesos que los médicos dijeron que no volvería a correr, pero afortunadamente demostró que estaban equivocados. Ahora, ella vive sana y feliz”.

 

Un animal “abominable”

La historia de otro de los buzos que ha compartido su experiencia es digna de un cuento de H. P. Lovecraft. “Estaba trabajando en Orkney, al norte de Escocia, en granjas acuáticas. Una vez, me sumergí y estaba muy oscuro. En el fondo, había muchos peces muertos, muchos más de lo normal, tal vez unos cien. Debajo, también había tres focas inertes. Muy grandes. Era muy difícil saber qué había pasado, pero me acerqué y vi que a una de ellas le faltaba una parte de su cuerpo. Y miré hacia arriba. Vi una criatura descomunal, de metros y metros de largo”.

“Yo era un novato que estaba haciendo las prácticas en la granja”, afirma. “Se lo dije a mi supervisor y este me ordenó salir de allí de inmediato. Enviaron a uno de los más experimentados a que fuera a por mí y consiguió sacarme de allí. También trajo una red con la que recogió a las focas. Las orcas son bastante comunes en Orkney y siempre nos dijeron que si veías una tenías que salir del agua como fuera”. Corregimos: parece un ‘crossover’ de Lovecraft y Herman Melville.

 

¿Plásticos? Nada de eso: neveras

“He realizado varias inmersiones, y lo más extraño que he visto ha sido un frigorífico gigante con una cadena de hierro industrial enrollada y cinco bloques de cemento unidos a ella”, comenta el protagonista de otra de las historias increíbles de buzos. “La nevera tenía más de 30 años y estaba oxidada. Apareció a alrededor de 27 metros de profundidad justo al lado de la isla de Vancouver, Canadá. Iba con otros compañeros cuando nos dimos de bruces con ella. Registramos las coordenadas de GPS y el nivel de profundidad y llamamos a la policía”. Al extraerla del fondo marino, el buzo y sus compañeros no pudieron creer lo que había: diez muñecas de porcelana.

Al igual que hay detectives privados en tierra, también en el fondo del mar. Esto es lo que debió de pensar uno de los protagonistas de estas historias cuando era niño y buceaba en el lago de un campamento de verano. “Me zambullí dentro del agua y juro que vi a alguien con ropa de buceo escondido debajo del muelle. Nos estaba observando. Se lo dije al socorrista, pero se sumergió y no encontró a nadie”.

 

El clásico de las historias increíbles de buzos

Los tiburones son un clásico en este tipo de historias. “Cuando vivíamos en la costa, varios amigos y yo hacíamos viajes de pesca en las plantas petrolíferas”, narra uno de estos buzos. “Solíamos pescar cobias. Un día, cuando decidimos sumergirnos debajo de la estructura para ver si haríamos mucha pesca, descubrimos que no había ni rastro de vida. Estaba vacío”. Algo raro pasaba. No es que él y sus amigos espantaran a los peces, es que un tiburón tigre se hallaba escondido en una de las tuberías. “Y pensar que un animal así de peligroso estaba tan cerca de mí en el agua pero nadie lo vio… pasamos muchísimo miedo. Seguro que llevaba siguiéndonos todo el tiempo”.

¿Qué es lo que más asusta, al margen de los tiburones? No lo pienses dos veces: un asesinato. “Tuve un profesor que me dijo que una vez encontró en lo profundo un esqueleto entero con equipo de buceo”, relata un buzo. “Si recuerdo bien, lo habían denunciado a la policía. Al final, se descubrió que se trataba de un hombre al que perseguían y que, en su huida, se había desprendido el tubo de oxígeno”.

 

Serpientes marinas gigantes en las historias increíbles de buzos

Otro de los buzos trabajaba como investigador en un viejo barco que quedó hundido durante la Segunda Guerra Mundial. En su expedición con el resto del grupo para recuperar los materiales, se dio de bruces con un animal larguísimo y extraño. “Salió de la oscuridad la anguila más grande que he visto en la vida, era como una serpiente gigante cuya cabeza era del tamaño de un caballo y con una boca llena de dientes irregulares”.

Al cabo de un tiempo, supieron qué hacía ahí. Se conoce que este monumental animal había estado protegiendo unas conchas muy brillantes que habían sido sepultadas junto al barco. “Más tarde nos enteramos en el bar más cercano que era muy famosa en la zona y muchas personas iban al área del naufragio solo para verla. No tengo ni idea de por qué esta criatura protegía las conchas como si fuera un dragón, fue muy extraño”.

 

FUENTE: El Confidencial

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