Thèo Mavrostomos tiene el récord de 701 metros de profundidad simulada

“No me considero un héroe por descender a 701 metros, me considero un pionero del buceo en saturación”. Esa fue la frase que Thèo Mavrostomos comentó a SubaQuatica Magazine en nuestra entrevista al hombre que se expuso a las condiciones de buceo más extremas.
La vida de un “recordman” sigue su curso como la de cualquier ser humano, pero siempre con el recuerdo de haber conseguido una hazaña única como buceador profesional, allá por los años noventa, y de convertirse para la posteridad en la voz y la visión de uno de los récords más profundos de la historia del buceo.
En la entrevista de Théo Mavrostomos, el buzo INPP que supo soportar las condiciones de trabajo a 701 metros de profundidad durante los experimentos Hydra 10 y que, tras aceptar aquella profundidad, se convirtió en el buzo más profundo de la historia, nos explica el lado humano del récord y la experiencia física de trabajar a gran profundidad en una cámara hiperbárica.
Así fue la mítica misión HYDRA 10, donde Thèo Mavrostomos alcanzó los -701 metro de profundidad simulada en las instalaciones de COMEX en Marsella |
SubaQuatica Magazine ha contactado con Mavrostomos para conocer algunos detalles de aquel hito para la historia del buceo, que se recoge en Hydra 10.
Tras 30 años desde aquella hazaña, ¿qué recuerdos tiene de aquellos momentos?
Hydra 10 es, sin duda, una experiencia y toda una aventura. Hoy, cuando miro atrás, siento vértigo por lo que vivimos. Fuimos verdaderamente privilegiados por poder participar en algo así.
Hasta entonces yo había sido un buzo soldador hiperbárico, pero aquello me abrió las puertas a una carrera profesional y la oportunidad de dejar mi propio legado dentro de esta disciplina.
¿Cómo fueron las horas previas a la entrada en cámara?
La expectación que tenían los otros buzos y yo era enorme. Las semanas previas con Serge Lart, Régis Peilho y el resto del equipo fueron intensas. Había nervios, pero también ilusión.
Pasamos mucho tiempo entrenando en cámaras y simulando situaciones reales. Los científicos y médicos nos prepararon psicológicamente para lo que íbamos a experimentar. Sabíamos que estábamos entrando en un territorio desconocido.
¿Cómo fue la convivencia dentro de la cámara?
El aislamiento y las difíciles condiciones hicieron que la convivencia fuese una experiencia extraña. Pasamos semanas en un espacio muy reducido, respirando mezclas densas y sometidos a una presión enorme. Con el paso de los días el cansancio psicológico se hacía evidente.
Solo podíamos comunicarnos con el exterior mediante cámaras y sistemas de audio. El equipo médico y científico nos observaba constantemente.

¿Qué le empujó a seguir descendiendo?
Sentía una gran responsabilidad. No quería ser la persona que frenara aquel avance. Al principio parecía un experimento más, pero cuando alcanzamos aquellas profundidades entendimos que estábamos haciendo historia. Después de tantas semanas de preparación, aislamiento y compresión, existía también una motivación colectiva enorme.
¿Cómo se sintió físicamente a 701 metros?
La presión era brutal. El cuerpo necesitaba adaptarse continuamente y cualquier movimiento suponía un esfuerzo. Hablar era muy complicado. Muchas veces necesitaba hacer apnea para poder articular palabras. Aun así, conseguí realizar tareas técnicas y mantener cierta capacidad operativa dentro de la cámara.
¿Qué supuso Hydra 10 para la industria?
El experimento Hydra 10 fue un hito para el buceo profundo y para la investigación hiperbárica. Demostramos que era posible utilizar mezclas con hidrógeno para reducir algunos de los efectos neurológicos de la presión extrema.
Muchas tecnologías y conocimientos posteriores relacionados con el buceo en saturación nacieron a partir de aquellos experimentos en Comex.

¿Se considera un héroe?
No me considero un héroe, sino un pionero del buceo en saturación. Me gustaría que se recordara más el trabajo colectivo y científico que hizo posible Hydra 10 y no únicamente mi nombre. Detrás del proyecto había médicos, ingenieros, científicos y técnicos extraordinarios.
Sobre el futuro
El ser humano siempre intentará ir más lejos. La investigación hiperbárica continuará evolucionando y seguramente veremos nuevas tecnologías y sistemas más seguros.
Pero el cuerpo humano sigue teniendo límites. Y el océano profundo continúa siendo uno de los entornos más extremos a los que podemos enfrentarnos.


