Riesgos durante el procedimiento de descompresión en superficie con oxígeno (SurDo2)
La medicina hiperbárica moderna ha evolucionado en buena medida basándose en un sistema de lecciones aprendidas. El estudio e investigación respecto a los efectos de la exposición humana a condiciones ambientales anormales utiliza el análisis y seguimiento de reportes de casos e incidentes, pues la experimentación en condiciones reales implica una complejidad técnica que dificulta su realización habitual.
Pero existe una tendencia a omitir detalles en los reportes de los incidentes y situaciones durante la operación, sobre todo en países latinoamericanos, dando como resultado final que muchos datos clínicos y procesos fisiológicos observables en el sitio de operación no se reporten. Este hecho hace más difícil desarrollar nuevos estudios, ya que son estos datos los que nos permiten nuevos conocimientos para adaptar las recomendaciones y evitar los riesgos durante estos procedimientos.
Desde el aspecto médico, legal, normativo y científico, el protocolo SurDo2 (procedimiento de descompresión en superficie con oxigeno) es muy valioso ya que se añade un proceso simultaneo de recompresión terapéutica en cámara, con todos sus beneficios para la fisiología del buzo (ya descritos en el reportaje principal de este número).
Uno de los principales riesgos de este proceso es que no solo depende de las leyes físicas, como ocurre durante la inmersión. También interviene el factor humano, pues para que se cumplan las condiciones adecuadas de este protocolo se requiere la participación de otros miembros del equipo de buceo.

Las tablas de cálculo descompresivo están basadas en un modelo matemático de las velocidades de saturación y desaturación de los tejidos propuesta por John Scott Haldane en 1908, en las que indicaba distintas exposiciones en profundidad y tiempos específicos. Cualquier modificación, omisión o error en su interpretación proporcionarán resultados alterados, que no alcanzaran el objetivo de expulsar el gas inerte residual en el organismo de los buzos, ni evitar una posible enfermedad por descompresión. Entonces podemos empezar a intuir el tipo de consecuencias y riesgos.
La mayoría de las inmersiones producen un fenómeno llamado burbujeo, que ocurre desde los primeros minutos a las primeras horas después de la inmersión y que tiene lugar en la circulación venosa (siguiendo el sentido del aparato circulatorio).
Estas burbujas son gas inerte liberado por los tejidos tras la inmersión. Una vez en el torrente, se dirigen al lado derecho del corazón y después al pulmón para su eliminación. Se trata de un proceso que se presenta incluso aunque se hayan realizado todas las paradas de descompresión y seguridad contempladas en el plan de inmersión.
Las paradas de descompresión permiten a los diferentes tejidos liberar este gas durante el ascenso a superficie. El protocolo SurDo2, además, añade una recompresión terapéutica en caso que el buzo tenga gas residual atrapado en los tejidos o la circulación arterial mediante la aplicación de oxígeno normobárico.
Teniendo en cuenta que este protocolo implica extraer al buzo del agua y trasladarlo a la cámara hiperbárica, existe un intervalo en el que el gas inerte disuelto en el cuerpo está cambiando su disposición física, formando burbujas en un mayor grado que alguien que ha terminado toda su descompresión en agua.

Por lo tanto, un error o alteración de este procedimiento puede provocar de manera acelerada la presencia de burbujas atrapadas en los diferentes tejidos del cuerpo porque su cambio de volumen fue tan rápido que no alcanzaron a liberarse a la circulación venosa.
En casos de foramen oval permeable o cortocircuitos circulatorios también podríamos tener presencia de burbujas en el lado arterial del sistema circulatorio (estas van del corazón a todo el cuerpo) y van reduciendo su calibre conforme se alejan del corazón, con el riesgo de obstruir la circulación a los tejidos en donde quede atrapada dicha burbuja, formando lo que llamamos embolismo gaseoso arterial.
Si el buzo no recibe la recompresión, se inicia el proceso de enfermedad por descompresión, la cual puede presentar síntomas inmediatos o conforme pasa el tiempo, pues los síntomas son consecuencia de la respuesta inflamatoria que provocan las burbujas y la falta de riego sanguíneo (isquemia) por la obstrucción mecánica o embolismo.
Mientras mayor sea el tiempo que las burbujas estén dentro del cuerpo, más severa será la respuesta inflamatoria e isquémica y más difícil la recuperación del tejido afectado.
Es posible que aun si el buzo recibe la descompresión con oxigeno y resuelve la presencia de burbujas con mejoría de síntomas en caso de haberlos, pudiera presentar síntomas de enfermedad por descompresión posteriormente como efecto refractario de los procesos inflamatorios que provocaron las burbujas formadas.
Otro riesgo observado es que el paciente presente una dificultad para compensar la presión del oído medio o algún espacio aéreo en cráneo en el momento de la recompresión, pues esto atrasaría el proceso y daría espacio y tiempo para la formación de burbujas.
La omisión de reportes en los casos donde se presenta esta situación hace que como médicos de buceo no tengamos suficientes datos para tener una estadística de cuántas veces puede pasar esto y cuáles son los puntos vulnerables de la operación.
En el buceo aún tenemos una curva de aprendizaje que completar y es prioritario que los médicos cada vez se involucren más en la observación de los procesos y procedimientos y participen activamente en la valoración clínica de los buzos y la elaboración del reporte, no con fines de supervisión, si no con fines de observación y estudio.
Así mismo, es prioritaria la practica continua y la puntualización de habilidades para llevar a cabo estos procesos que nos dan muchas ventajas en el manejo de los aspectos fisiológicos en el buceo pero que son de alto riesgo por la dependencia de la acción humana.
Sobre el Dr. Carlos Herrera
El doctor Carlos Herrera es medico hiperbárico que inició sus estudios con NOAA y UHMS en Estados Unidos en el año 2012. Comenzó el ejercicio de su profesión atendiendo pacientes de accidentes de buceo en Cozumel y Belize en el sistema SSS (Subaquatic Safety Services). También realizó funciones de tender con pacientes graves y de operador de cámara hiperbárica. Igualmente, ocupó funciones de revisión y valoración de aptitudes para buceo, formando tenders o asistentes sanitarios y operadores, y como instructor del curso TOP (Tender and Operator Program)
En el 2019 inicia colaboración con el grupo Protexa en el Golfo de Mexico, como encargado del entrenamiento de buzos y médicos, de la valoración del examen médico de aptitud para buceo ADCI y de la atención de emergencias y accidentes de buceo. Participó en las supervisiones de seguridad a bordo de las embarcaciones, entrenando a los buzos según el programa D-019 de IMCA para formación de DMT (Diver Medical Technician o técnicos en emergencias médicas de buceo).
Actualmente es director de BUCEAS, (Buceo unificado, capacitación, entrenamiento, asistencia y seguridad) empresa especializada en consultoría medica y de seguridad en el buceo en Ciudad del Carmen (Campeche, México).
Capacitaciones:
- Médico cirujano
- Master en Medicina Hiperbárica y Subacuática EUBS
- Diving Medical Physician DMAC nivel II UHMS
- Director de seguridad hiperbárica UHMS- ATMO
- LST (Life Support Technician) IMCA-Trauma Training
