Los centros de formación en buceo comercial hacen un balance positivo del curso académico
Nuevos retos para los centros de formación en buceo comercial
La formación pública de buceo profesional en España atraviesa uno de los momentos más complejos y, al mismo tiempo, más interesantes de las últimas décadas.
La evolución tecnológica del sector, la necesidad de adaptarse a estándares internacionales cada vez más exigentes y la implantación de nuevos modelos educativos como la FP Dual están obligando a los centros de formación a redefinir sus métodos, modernizar equipos y replantear la forma de preparar a los futuros profesionales del trabajo subacuático.
Los diferentes centro públicos repartidos por la geografía española desempeñan un papel esencial dentro de una actividad que demanda perfiles altamente técnicos y capaces de desenvolverse en escenarios donde la seguridad, la disciplina y la coordinación de equipo resultan absolutamente fundamentales. A ello se le suman otra escuelas privadas que ofrecen cursos especializados con periodos de formación intensivos.
La profesión mantiene además un atractivo singular entre muchos jóvenes que continúan viendo en el buceo comercial una salida diferente, vinculada al mar, a la tecnología y a operaciones de elevada complejidad.
Sin embargo, quienes llegan por primera vez a las aulas suelen hacerlo, en muchas ocasiones, con una imagen muy alejada de la realidad diaria del sector.
La mayoría asocia inicialmente el buceo profesional al ámbito recreativo o deportivo, sin conocer realmente cuáles son las exigencias físicas, psicológicas y operativas que implica trabajar bajo el agua en entornos industriales, offshore o portuarios.
SubaQuatica Magazine ha reunido las impresiones de tres de los principales centros de formación pública española, como son el IGAFA, el Centro de Formación Náutico Pesquera de Santander y el IPFP Marítimo Pesquero de Canarias, a los que se suma la Escuela de Buceo Profesional Océanos, uno de los referentes nacionales en cursos especializados.
Sus responsables trazan una radiografía sobre el momento actual del sector, el perfil del alumnado que accede a la formación, la evolución tecnológica de las enseñanzas y los retos que afrontan hoy las escuelas encargadas de formar a las futuras generaciones de buzos profesionales de España.
IGAFA, un centro de referencia nacional reconocido por IMCA y con una gran proyección fuera del país
El Instituto Gallego de Formación en Acuicultura (IGAFA) es uno de los grandes referentes del buceo profesional público en España. En 2019 el IGAFA obtuvo el certificado que le acredita como Centro de Referencia Nacional en acuicultura y buceo, un distintivo otorgado por el Ministerio de Educación y Formación Profesional que avala su excelencia como centro formativo.

Ubicado en A Illa de Arousa (Galicia), en un entorno profundamente ligado al mar y a la actividad pesquera y acuícola gallega, el centro ha logrado consolidar durante los últimos años un modelo formativo muy orientado a la realidad operativa del sector y especialmente conectado con los estándares internacionales.
Uno de los grandes hitos alcanzados en los últimos meses fue el reconocimiento obtenido por parte de la International Marine Contractors Association (IMCA), un sello especialmente relevante dentro del ámbito offshore y de las grandes operaciones internacionales de buceo comercial.
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Ese reconocimiento ha permitido que numerosos alumnos formados en el centro amplíen sus horizontes profesionales y puedan optar a desarrollar carreras en empresas y proyectos repartidos por distintos puntos de Europa y del mundo gracias a un proceso formativo avalado por los más altos estándares internacionales.
Marcelino González Maneiro, instructor de la escuela, explica que buena parte del alumnado llega ya pensando en ese horizonte internacional. “Muchos sienten inquietud por el buceo a saturación y el mundo offshore”, señala. La realidad del mercado español y las oportunidades que ofrecen otros países han hecho que muchos jóvenes planteen desde el inicio su futuro laboral fuera de España.

El IGAFA trabaja actualmente con promociones reducidas de apenas doce alumnos. La cifra responde directamente a motivos operativos y de seguridad. La propia dinámica de las prácticas obliga a dividir continuamente al alumnado en grupos perfectamente coordinados. Cuatro alumnos realizan inmersiones, otros cuatro ejercen como asistentes de umbilical y otros cuatro controlan paneles de gases, profundidades y comunicaciones.
Esa estructura permite reproducir desde el primer día el funcionamiento real de un equipo profesional de buceo comercial. El alumno no solo aprende a bucear. Aprende también a trabajar bajo protocolos estrictos, a asumir responsabilidades colectivas y a comprender que la seguridad de una operación depende del comportamiento individual de cada integrante del equipo.

“Si tú fallas, falla todo el equipo”, resume González Maneiro al explicar una de las ideas que más repiten durante la formación. Para el instructor gallego, uno de los grandes retos consiste precisamente en transformar la mentalidad de jóvenes que llegan “de la calle sin experiencia previa en entornos profesionales tan exigentes”.
La formación impartida en el IGAFA presenta además una carga práctica especialmente elevada. Los alumnos trabajan con equipos autónomos, suministro desde superficie, campana húmeda y rebreathers tanto mecánicos como electrónicos. A ello se suman prácticas relacionadas con obras hidráulicas, reflotamientos, corte y soldadura submarina o manejo de sistemas hiperbáricos.
Desde el centro promovemos una cultura de seguridad que será vital cuando el alumnado acceda al mercado laboral
La escuela gallega también ha realizado un esfuerzo importante por incorporar tecnologías cada vez más presentes dentro del mercado laboral actual. El uso de pequeños ROV permite al alumnado introducirse en el ámbito de la inspección remota y comprender cómo están evolucionando determinadas operaciones subacuáticas vinculadas al mantenimiento industrial y offshore.
Sin embargo, más allá de la parte técnica, el IGAFA insiste especialmente en la cultura de seguridad y en el componente humano de la profesión. La escuela cuenta además con la colaboración permanente de especialistas en medicina subacuática e hiperbárica que realizan controles preventivos antes y después de las inmersiones.
“La relación profesor-alumno va mucho más allá del aula”, explica González Maneiro al referirse a las largas campañas prácticas que realizan durante el segundo curso. Durante semanas completas, alumnos e instructores conviven realizando inmersiones en campana húmeda o trabajos en pantanos, compartiendo jornadas intensivas que terminan reforzando enormemente la cohesión de grupo.
El instructor reconoce que uno de los momentos más gratificantes llega al final del primer año, cuando los alumnos empiezan a comportarse ya como auténticos profesionales. “Ves en las prácticas a buzos profesionales en acción”, afirma.
Más cerca de las empresas
El centro también se ha adaptado recientemente al nuevo modelo de FP Dual. Y precisamente ahí aparecen algunas de las principales preocupaciones. González Maneiro considera que el sistema presenta dificultades importantes dentro de un sector tan técnico y especializado. El instituto gallego logró incluso una excepción administrativa para evitar que los alumnos de primer curso fueran enviados a empresas antes de adquirir las competencias básicas de buceo.

“No podemos mandar a una empresa de buceo a alumnos que todavía no saben bucear”, señala. El instructor reconoce las ventajas que pueden aportar las prácticas reales dentro de empresas, pero advierte de que muchas compañías carecen de estructura docente y se encuentran además muy especializadas en actividades concretas.
El reconocimiento internacional del IGAFA y la creciente movilidad laboral de sus alumnos han convertido además al centro en una de las principales puertas de entrada españolas hacia el mercado europeo del buceo profesional.
Canarias, modernización constante, autosuficiencia y visión de futuro en las nuevas posibilidades del sector
El Instituto Politécnico de Formación Profesional Marítimo Pesquero de Canarias se ha convertido durante los últimos años en uno de los centros públicos más dinámicos dentro del ámbito del buceo profesional español. Situado en Arrecife, el instituto ha desarrollado una línea de trabajo muy orientada hacia la modernización técnica y la adaptación de la enseñanza a la realidad actual del sector.

Actualmente, el centro imparte el ciclo de Técnico en Operaciones Subacuáticas e Hiperbáricas, donde los alumnos reciben formación en operaciones con aire y Nitrox hasta cincuenta metros, corte y soldadura subacuática, reflotamientos, reparaciones a flote, marinería y manejo de sistemas de buceo.
Uno de los grandes proyectos desarrollados por el instituto ha sido precisamente la creación y adaptación de su propia campana húmeda, construida con la colaboración de profesores y alumnos. Esa instalación permite realizar prácticas reales en uno de los módulos más complejos y especializados de impartir dentro del ámbito del buceo profesional.
José Antonio Moreno Peña considera que el principal reto de los instructores consiste en transmitir una visión completamente realista del sector laboral al que se incorporarán los alumnos. La seguridad vuelve a aparecer aquí como uno de los pilares fundamentales de toda la enseñanza.

El centro canario ha desarrollado además una fuerte apuesta por la modernización tecnológica de sus instalaciones. Durante los últimos años ha renovado cascos, máscaras, paneles de gases y sistemas de suministro desde superficie, incorporando equipos mucho más cercanos a los utilizados actualmente dentro de la industria profesional.
A ello se suman conferencias, cursos y seminarios impartidos por especialistas externos relacionados con mantenimiento de equipos, arqueología submarina, manejo de explosivos o técnicas específicas vinculadas al trabajo subacuático.
El instituto trabaja además en la creación de un mini hábitat para prácticas de soldadura hiperbárica en seco, uno de los proyectos más ambiciosos actualmente en desarrollo.
El alumnado del centro presenta perfiles muy variados, aunque la mayoría mantiene algún tipo de vínculo previo con el entorno marítimo. Cada vez llegan además más estudiantes procedentes de distintos puntos de España atraídos tanto por la oferta formativa como por las instalaciones y condiciones operativas que ofrece Canarias.
Moreno Peña también pone el foco sobre las dificultades que está generando la implantación acelerada de la FP Dual dentro del sector. Aunque considera que el modelo puede aportar ventajas importantes, reconoce que muchas empresas todavía no están preparadas para asumir plenamente la formación práctica de alumnos que aún no son profesionales titulados.
“La falta de tejido empresarial en algunos sectores implica que los alumnos no puedan recibir toda la formación práctica en una misma empresa”, explica.
Aun así, el instituto mantiene una visión relativamente positiva sobre el futuro del sector. El interés de los jóvenes continúa siendo elevado y muchos alumnos siguen viendo en el buceo profesional una oportunidad para desarrollar carreras técnicas vinculadas al mar y con amplias posibilidades internacionales.
Campana húmeda de fabricación propia
Uno de los ejemplos más representativos del esfuerzo que están realizando las escuelas públicas para mantener una formación técnica de calidad se encuentra en el IPFP Marítimo Pesquero de Canarias, donde el propio centro impulsó la construcción de una campana húmeda destinada a las prácticas de buceo profesional.
La iniciativa nació ante la necesidad de contar con medios específicos que permitieran al alumnado trabajar con sistemas reales utilizados dentro del buceo comercial, especialmente en operaciones donde los buzos tienen que realizar las inmersiones con fuertes corrientes.
El proyecto fue desarrollado con la participación de profesores y alumnos del instituto, que se encargaron tanto del diseño como de buena parte del proceso de fabricación y adaptación de la instalación a los estándares de la industria.
Más allá del valor técnico de la propia campana, este proyecto se ha convertido también en un ejemplo de autosuficiencia y capacidad de adaptación de las escuelas públicas ante la dificultad de acceder a determinados equipos especializados debido a su elevado coste económico.
La campana húmeda ha permitido además impartir prácticas que hasta hace pocos años resultaban muy difíciles de desarrollar dentro de la enseñanza pública española, especialmente por la complejidad técnica y la inversión necesaria para disponer de este tipo de sistemas.
La rápida evolución tecnológica del sector obliga a realizar inversiones constantes para evitar que la formación quede desconectada de la realidad operativa de las empresas.
Santander, una amplia oferta formativa del sector marítimo ligada tradicionalmente a la realidad laboral
El Centro de Formación Náutico Pesquera de Santander representa uno de los modelos más particulares dentro de la enseñanza pública española vinculada al buceo profesional. Su estructura, heredera de las antiguas enseñanzas marítimo-pesqueras dependientes del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación (MAPA) le ha permitido conservar una identidad propia muy marcada y una filosofía formativa estrechamente ligada al mundo laboral real.

Carlos Fernández Sixto, instructor del centro, explica que precisamente esa independencia respecto al sistema convencional dependiente del Ministerio de Educación ha permitido mantener un modelo mucho más flexible y adaptado a las necesidades específicas del sector.
La escuela cántabra destaca especialmente por la amplitud de su oferta formativa. Además de las titulaciones de segunda clase restringido y media profundidad, el centro imparte cursos de operador de cámara hiperbárica, supervisor de buceo, técnico de equipos Kirby Morgan, buceador de rescate, prevención de riesgos laborales y distintas especialidades vinculadas al trabajo subacuático.
El perfil del alumnado también presenta particularidades muy diferentes respecto a otros centros. Mientras las promociones más jóvenes suelen situarse alrededor de los veinte años, muchos otros alumnos llegan ya con trayectorias laborales previas y edades cercanas a los cuarenta.

“Los jóvenes vienen a probar. Los mayores lo tienen claro”, resume Fernández Sixto. Esa convivencia entre perfiles tan distintos genera dinámicas muy particulares dentro de las aulas y permite que muchos alumnos compartan experiencias profesionales previas relacionadas con el mar, la industria o el trabajo técnico.
El responsable cántabro reconoce además que la mayoría de los alumnos llegan prácticamente sin conocimientos reales sobre la profesión. “Prácticamente son neófitos”, explica. Por ello, gran parte del trabajo inicial consiste en introducirlos en una cultura profesional basada en la seguridad, el rigor técnico y la formación continua.
Tratamos que los alumnos se adapten lo máximo posible a las necesidades que requiere esta profesión en la realidad
Fernández Sixto insiste especialmente en un aspecto que considera fundamental para el futuro del sector, dominar el inglés. Para el centro santanderino, el dominio del idioma se ha convertido prácticamente en una condición imprescindible para acceder a determinadas oportunidades laborales internacionales.
“Un buen domino del inglés y superar cursos acreditados para salir fuera de las fronteras”, resume al definir el perfil de buzo profesional que demanda actualmente el mercado.
La escuela también trabaja actualmente en distintos proyectos de modernización tecnológica. Entre ellos destacan la adquisición de un ROV y el objetivo de reforzar determinadas líneas de formación relacionadas con salvamento marítimo, gran profundidad y primeros auxilios especializados.
Aunque el centro permanece fuera del sistema Dual implantado en otros centros públicos, Fernández Sixto considera igualmente necesario mantener un contacto permanente con la realidad operativa del sector y adaptar continuamente los contenidos formativos a las necesidades reales de las empresas.
El responsable cántabro se muestra además especialmente crítico con la dispersión actual de la formación pública en España y considera que una mayor concentración de recursos permitiría elevar todavía más el nivel técnico de las enseñanzas.
Océanos impulsa una formación especializada adaptada a las exigencias internacionales
Océanos Escuela de Buceo Profesional representa desde hace años uno de los modelos formativos privados más consolidados y reconocibles dentro del ámbito del buceo comercial en España. Ubicada en Barcelona y dirigida por Javier Ferrán Arderiu, instructor y gerente del centro, la escuela ha desarrollado una oferta muy orientada a las necesidades reales del mercado laboral y especialmente conectada con la formación técnica especializada y las certificaciones internacionales.

A diferencia de los centros públicos, Océanos trabaja con un perfil de alumnado mucho más diverso y enfocado al acceso inmediato al mercado laboral. “Nuestros alumnos no suelen ser jóvenes de 18 años, sino adultos más experimentados y, en la mayoría de los casos, familiarizados con nuestra profesión”, explica Ferrán. “Muchos de ellos llegan con títulos de buceo o con alguna experiencia previa en el sector”.
La escuela recibe además alumnos procedentes no solo de España, sino también de distintos países de Latinoamérica, debido a la limitada oferta formativa existente en algunas regiones. Esa dimensión internacional se ha convertido en uno de los rasgos más característicos del centro.
Dentro de su oferta formativa destacan los cursos con especialidades, donde los alumnos trabajan materias como corte y soldadura submarina, reflotamientos, obra hidráulica e instalación de sistemas.
Océanos ofrece cursos de especialización en obra hidráulica, corte y soldadura o técnico en mantenimiento de cascos de buceo comercial
Como centro reconocido por IDSA (International Diving Schools Association), su proceso formativo sigue directrices que garantizan una capacitación ajustada a altos estándares internacionales. Además, la escuela ofrece acceso a certificaciones internacionales ADAS (Australian Diver Accreditation Scheme), cuyos estándares están reconocidos por IMCA (International Marine Contractors Association). “Estas certificaciones son muy demandadas entre quienes buscan desarrollar carreras fuera de España y acceder a sectores como el offshore o las operaciones internacionales de buceo comercial”, explica Ferrán.

El instructor reconoce que el nivel de preparación de los alumnos es muy variable, tanto entre españoles como entre estudiantes procedentes de otros países. Algunos llegan, además, con formación previa vinculada a Armadas o escuelas militares. “A lo largo de las últimas décadas hemos consolidado nuestro proceso formativo, adaptándolo a la naturaleza y necesidades de nuestros alumnos”, afirma.
El destino laboral de muchos estudiantes termina vinculado a obras portuarias, trabajos hidráulicos y especialmente al sector offshore, donde una parte importante del alumnado busca desarrollar su carrera profesional. Océanos afirma que el interés por el buceo comercial y la demanda formativa continúan manteniéndose estables dentro del sector.

Nuevos retos para los centros de formación en buceo comercial