Carlos Acosta aporta su valoración personal sobre el salario de los buzos profesionales

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Abierta la negociación entre los sindicatos y la patronal para la actualización de los salarios en los próximos meses, tema del que también hablaremos en el próximo número de Enero, empresarios, buzos profesionales, representantes sindicales y de la Administración están dando sus valoraciones sobre este asunto tan importante en el seno del sector.

En este caso, Carlos Acosta, director técnico de AcostaSub, aporta su valoración personal sobre la situación laboral de los buzos profesionales, abordando el tema de los salarios y la falta de continuidad en la carga de trabajo.

Carlos Acosta sobre los salarios de los buzos profesionales

Carlos Acosta, gerente de Acostasub

Creo que la encuesta realizada por SubaQuatica Magazine refleja una clara preocupación de los buzos por la precariedad laboral, cuyos síntomas son ingresos bajos para los buzos, escasa o deficiente formación dentro de la empresa, elevados riesgos laborales y jubilaciones inciertas.

Evidentemente no existen recetas mágicas que resuelvan esta problemática, pero yo tengo muy claro algo que sin duda alguna es determinante para mejorar la situación actual y asegurar un futuro mejor para la profesión y el sector; es imprescindible fomentar la contratación indefinida, especialmente en las empresas de servicios.

Mi percepción de la preocupación que refleja la encuesta sobre los salarios es que se debe a la falta de ingresos anuales suficientes. Un trabajador indefinido cuenta con la seguridad de unos ingresos que no se interrumpen por las tendencias anuales de la demanda en el sector, lo que posibilita una planificación domestica y familiar que redunda en una mejor conciliación entre lo profesional y lo personal.

Para una empresa no es viable invertir en formar a trabajadores que solo presten su servicios durante unas pocas semanas al año. Por contra, una empresa que persiga la excelencia no puede permitirse no formar al personal con el que cuenta a diario , por lo que es evidente que la contratación indefinida redefine el paradigma de la formación en el sector.

Para la mayor parte de los empresarios, la seguridad es la piedra angular de la actividad: Una empresa que no es segura no puede ser viable ni rentable. En mi opinión, la seguridad es cuestión de mentalidad, formación, entrenamiento y procedimiento. Pues bien, estos cuatro elementos difícilmente se pueden fomentar entre los trabajadores que solo pasan un tiempo muy limitado en la empresa.

Por último, a nadie se le escapa que la jubilación depende en gran medida de los días cotizados. Unos salarios muy altos por trabajar unas pocas semanas al año apenas ayudan a asegurar una pensión digna. Evidentemente la contratación indefinida palia esta deficiencia del sector.

Ahora bien, no podemos obviar que la contratación indefinida conlleva serias complicaciones para el empresario, especialmente para aquellos cuyas empresas trabajan por proyecto. La más evidente es el elevado coste fijo con el que se carga la estructura de la empresa. Pero no menos importante es el aumento del pasivo de la empresa en concepto de indemnizaciones para los posibles despidos.

Sobre la segunda circunstancia no se puede actuar desde el sector, sin embargo la primera circunstancia puede ser paliada mediante una negociación colectiva apropiada. La medida más afectiva para ello es dotar de flexibilidad al convenio.

Por flexibilidad apelo a aspectos como contemplar expresamente la polivalencia funcional. Nuestro sector se presta mucho a ello, por que los buzos suelen desempeñar funciones muy distintas: jefes de equipo, buzo, almacenero, patrón o marinero.

Si la empresa puede disponer de un trabajador para desempeñar distintas funciones según fluctúe la demanda de la empresa, podrá hacer frente a puntas o bajadas de trabajo de forma más adecuada.

Así mismo, se lograría mayor flexibilidad creando nuevas categorías profesionales que se ajusten a la nueva realidad del sector como la tender o piloto de Rov.

En esta misma línea, creo conveniente recoger de forma expresa la flexibilidad de la jornada, de forma que garantizando los tiempos y periodos de descanso apropiados, se fije una cantidad de horas de trabajo efectivo anual que puedan ser distribuidas a lo largo de todo el año delimitando un máximo mensual a partir del cual se consideren horas extras.

Por último y no menos importante, estimo necesario flexibilizar el sistema de retribución de los trabajadores, primando unos mayores ingresos en los momentos de más actividad mediante la mejora de los pluses de actividad, conteniendo las subidas de los salarios mas bajos e incluso bajando los salarios de la categorías más altas, que distan muchísimo de las categorías más bajas. Este último aspecto es también crucial para fomentar el desarrollo profesional de los trabajadores dentro de la empresa, que muchas veces se ve frenando por la barrera salarial existente para acceder a las categorías más altas.

Espero que mi visión ayude a una negociación más productiva para todas las partes.

 

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