“Bucear con más de 60 años no entra dentro de unas condiciones lógicas de seguridad”
“Bucear con más de 60 años no entra dentro de unas condiciones lógicas de seguridad”
Rafael Villegas Pérez – delegado de comunicación del Sindicato Estatal de Buceo (SEB)
A propósito de la jubilación de los buzos en España, me gustaría exponer algunas reflexiones desde el conocimiento que me dan mis años de experiencia.
El coeficiente reductor que actualmente se aplica a nuestra profesión es el origen de un problema que pone en riesgo la vida de muchos buzos en nuestro país. Desde 2016 se aplica un 0,15 que, sobre el papel, parece una medida positiva, pero en la práctica no soluciona nada para una gran parte del sector. Sobre todo para los que ya tenemos una edad… que no somos pocos.
Y he de decirlo con la máxima claridad: no es normal que un buzo comercial tenga que seguir trabajando con más de 60 años. No es razonable, no es seguro y no es justo. Y, sin embargo, es lo que está pasando ahora mismo en España.
Muy probablemente, a los buzos que comienzan y que se mantengan muchos años en la profesión, este 0,15 podría servirles. Eso sí, para que les sea útil, también deben trabajar bastantes meses al cabo del año, una cuestión que tampoco es fácil debido a la estacionalidad del buceo en España.“El coeficiente ha de tener carácter retroactivo para que muchos buzos no queden desprotegidos. Casos como el fallecimiento reciente de un profesional
de 63 años reflejan el riesgo real de seguir trabajando a edades avanzadas”En cualquier caso, los buzos que llevamos muchos años en esto vemos cómo el Estado nos condena a jugarnos la vida a diario bajo el agua, con los peligros propios de quien ha sumado ya muchas primaveras. Pero esta problemática no es nueva. Haciendo los cálculos pertinente, no cabe duda de que con ese 0,15, un buzo de más de 50 años apenas se va a quitar uno o dos años… y eso dentro de bastante tiempo. Es decir, cuando ya está más que castigado físicamente. Y mientras tanto, repito, seguimos bajando al agua. No nos dan otra alternativa.
Desde el Sindicato Estatal de Buceadores (SEB) denunciamos que el sistema actual no se ajusta a la realidad del trabajo. Por eso exigimos subir el coeficiente al 0,40 y que tenga carácter retroactivo. No estamos pidiendo un privilegio, estamos pidiendo algo lógico. Llevamos décadas trabajando en condiciones muy duras y eso tiene consecuencias a nivel físico con problemas en el cuello, en la espalda o en las articulaciones. Soportar el peso del casco, de más de 15 kilos apoyado sobre el cuello día tras día, termina pasando factura. Toda esta penosidad propia de nuestra profesión no se está teniendo en cuenta.
A eso también hay que sumarle otra cuestión que muchas veces ni se menciona, como es la itinerancia de nuestro gremio. La mayoría de los trabajos están fuera de España. Hay compañeros en África, en Israel o en el norte de Europa. Nos pasamos temporadas enteras fuera de casa. Eso también desgasta, aunque no aparezca en los informes médicos.
Por eso, cuando se habla de edad de jubilación, no se puede mirar solo un número. Hay que mirar la realidad al completo. Y la realidad es que hay buzos en España que, con más de 55 años, siguen trabajando porque no tienen otra opción. No porque quieran, sino porque no pueden jubilarse.
Esto debería hacernos reflexionar. Hace poco tuvimos un caso que, sinceramente, debería haber encendido todas las alarmas. Un buzo de 63 años falleció en España mientras trabajaba, por causas relacionadas con lo que planteo en estas líneas. Y la pregunta es ¿por qué un buzo con esa edad seguía trabajando?.
En el SEB hemos comparado nuestra actividad con otros trabajos marítimos y portuarios que cuentan con coeficientes más altos y con menor nivel de exigencia física. No tiene sentido que el buceo profesional, con el nivel de riesgo y desgaste que implica, esté por detrás.
Y lo de la retroactividad es igual de importante. Porque, si no se aplica, dejamos fuera a toda una generación de buzos que llevan 20, 30 o 40 años trabajando en estas condiciones. Gente que ha sostenido el sector y que ahora se encuentra con que lo aprobado apenas les sirve.
Eso es lo que estamos intentando corregir. Hace unos días mantuvimos una reunión en la Delegación del Gobierno. Fuimos allí a explicar todo esto con números, con ejemplos claros, sin adornos. Y la verdad es que lo entendieron perfectamente. Les planteamos el caso de los mayores de 50 años y les pedimos que hicieran ellos mismos el cálculo con el 0,15.
Cuando lo hicieron, lo vieron claro. El 0,15 no sirve. Entendieron también el desgaste, el carácter itinerante del trabajo y la situación real del sector. Y se comprometieron a trasladar la petición al Ministerio (de quien no hemos obtenido respuesta en muchos años) y a intentar que se produzca una reunión.
No se trata de números, se trata de personas que llevan toda su vida trabajando en condiciones complicadas y que a su edad no debería ser una obligación arriesgar su salud a tal extremo.
No podemos esperar a que haya más accidentes para reaccionar. No podemos normalizar que alguien tenga que seguir bajando al agua con más de 60 años.
La solución está encima de la mesa: subir el coeficiente al 0,40 y aplicar la retroactividad. No es algo imposible. No es algo desproporcionado.
Es, simplemente, ajustar la normativa a la realidad. Después de toda una vida trabajando bajo el agua, lo mínimo que se puede pedir es poder salir a tiempo, antes de que sea demasiado tarde.

