El sector demanda una actualización periódica de las tablas de descompresión en la Normativa

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Estudiante en el Centro Naval de Buceo y Salvamento (NDSTC). U.S.Navy MIchael Scichilone
Estudiante en el Centro Naval de Buceo y Salvamento (NDSTC). U.S.Navy MIchael Scichilone

REVISION 7, EL MANUEL DE BUCEO Y LAS TABLAS DE DESCOMPRESIÓN

Los buzos profesionales se enfrentan a diario a numerosos riegos durante sus operaciones bajo el agua. A situaciones de peligro como quedarse sin suministro de aire, sufrir un atrapamiento o ser succionado por una corriente de agua, hay que sumar el riesgo por descompresión.

La Enfermedad Descompresiva(1) es uno de los grandes riesgos para los profesionales del gremio. Los buceadores que bajan a profundidades que superan los 10 metros deben seguir un estricto procedimiento en su camino a la superficie. El descenso tiene menos riesgo, pero durante la subida, la reducción de la presión en el cuerpo puede provocar que el nitrógeno del aire inspirado forme burbujas en la sangre. Para evitarlo, hay que realizar pausas a determinadas profundidades. Un error puede ocasionar un serio problema de salud o incluso puede llegar a ser mortal.

En lo que va de año, cinco han sido los casos confirmados de buzos con patologías descompresivas según Iván Ciudad, técnico superior en prevención de riesgos laborales. Ciudad, que es autor de ‘Siniestralidad mortal en el buceo profesional en España (1989-2014)’, comenta para nuestra revista que “el número podría ascender a 7 u 8, ya que la información es confusa en algunos de los 18 casos de accidentes laborales registrados en el sector a lo largo de 2017”, en territorio español.

 

LAS TABLAS DE DESCOMPRESIÓN EN LA NORMATIVA ESPAÑOLA

Las tablas de descompresión(2) son el instrumento que proporciona los tiempos de descompresión prescritos para el buceo en tiempo y profundidad durante el ascenso a superficie. En España, es la Dirección General de la Marina Mercante, a través de la Armada Española, la encargada de publicar esta guía, pero la fuente original de la que procede es la U.S. Navy. A través de la Navy Experimental Diving Unit (3) (NEDU), la armada estadounidense estudia periódicamente el procedimiento a seguir por los buceadores en su regreso a superficie, con el objetivo de reducir cada vez más los riesgos.

Dos décadas han permanecido sin actualizar en la legislación española las Tablas de Descompresión, una herramienta vital para evitar el ‘mal de descompresión’  o también llamada ‘enfermedad de los buzos’. En la Orden Ministerial de 1997 (BOE-A-1997-24978), relativa a la Actividades Subacuáticas, el Ministerio de Fomento obliga a utilizar una serie de tablas según la recomendación de la Marina Mercante. Estas tablas son una traducción de las publicadas por U.S. Navy en 1956 bajo la denominación ‘Revision 5’. Esta numeración toma como referencia las modificaciones realizadas por la propia Armada a partir de 1930, respecto de las tablas elaboradas por Jack Scott Haldane (1860-1936), considerado el padre de la ‘Teoría de Descompresión’.

La U.S. Navy publicó en diciembre de 2016 ‘Revision 7’, la última actualización del Manual de Buceo en la que se incluyen las correcciones de las tablas de descompresión. Se trata de una de las revisiones más grandes jamás completadas del manual, en la que se emplearon dos años de estudio. La NEDU estadounidense lleva a cabo sus investigaciones haciendo pruebas con personas y está considerada a nivel mundial la entidad con más prestigio en este área de estudio. El manual de buceo que elabora esta notable institución científica, sirve como estándar internacional y está reconocido por numerosos países e instituciones.

A pesar de que la U.S. Navy ha actualizado en los últimos 20 años hasta 5 veces su manual de buceo, la legislación española sigue manteniendo vigente la Orden Ministerial de 1997 con las tablas publicadas en 1969.

 

UN NUEVO PASO EN LA LEGISLACIÓN ESPAÑOLA PARA EL BUCEO PROFESIONAL

Arturo Villazón (derecha) junto a un compañero de profesión, fallecido en 2011, Daniel López. FOTO: Cedida por Arturo Villazón

En el mes de octubre de 2016, los colectivos implicados en el sector del buceo profesional en España acordaron un documento de notable importancia para la mejora de la seguridad de los buzos. El acuerdo sobre Normas de Seguridad en Actividades Subacuáticas, incluido en el II Convenio Colectivo de Buceo Profesional, recoge la aceptación de las tablas

de descompresión más actualizadas de la U.S.Navy y obliga a no utilizar las publicadas en la orden de 14 de octubre de 1997. La mesa de negociación del convenio estuvo formada por los sindicatos competentes en el sector y la patronal de empresas españolas.

Arturo Villazón, vicepresidente de la Asociación Nacional de Empresas de Buceo Profesional (ANEBP) en España, explica a SubaQuatica Magazine que el sector “lleva varios años pidiendo al Ministerio de Fomento y la Marina Mercante una rectificación. Lo que pretendemos es poder utilizar en nuestras operaciones la última actualización de la U.S. Navy que corresponda en cada momento y que exista una normativa que ampare su uso”.

“En España, en la Orden Ministerial de 1997 (OM de 1997) sigue vigente y esto supone un riesgo para los buzos que estén aún utilizando esas tablas de descompresión desactualizadas, que la Ley Española da por válidas”. Arturo Villazón, vicepresidente de ANEBP.

Tanto la patronal como los sindicatos de buceo profesional han recomendado en numerosas ocasiones realizar una actualización que se muestra necesaria y proceder a la derogación de lo expuesto en la OM de 1997. En abril de 2008 se publicó ‘Revision 6’, una de las grandes revisiones al manual de buceo y la culminación de una extensa investigación que incluyó una crucial actualización de las tablas. “Yo diría que fue el mayor cambio en las tablas ya que se integró en una misma tabla la posibilidad de descomprimir en el agua con aire, en el agua con oxígeno o en la cámara con oxígeno”, puntualiza Arturo Villazón. El Ministerio de Fomento, del que depende la Dirección General de la Marina Mercante, ha obviado esta actualización hasta hoy día.

“Las tablas de descompresión siempre están sujetas a ciertos niveles de riesgo, que con cada revisión se reducen. La U.S.Navy ajusta periódicamente los valores de estos modelos matemáticos para el intercambio de gases en tejidos humanos y minimizar el riesgo de la descomprensión. Es un estudio científico que se viene prolongando durante décadas”, detalla Villazón.

“Desde ‘Revision 6’ han sido varias las ocasiones en las que hemos expuesto a la Administración el riesgo de usar las tablas desactualizadas. La mecánica de la Marina Mercante -encargada de su publicación- siempre ha sido derivarnos a la doctrina marcada por la Armada Española, por lo que esta última acabó publicando sus tablas contenidas en el documento D-BC-01. En el mes de marzo, la Armada publicó en el BOE una referencia explícita a este documento como actualización de las tablas de descompresión vigentes”, aclara el vicepresidente de ANEBP Villazón.

“La DGMM no dispone de técnicos especialistas en buceo profesional y por esto se ampara en la Armada Española, encargada de confeccionar o seleccionar las tablas. Pese a que la Armada ha sido la cuna del buceo profesional en España -sobre todo a través del Centro de Buceo de la Armada (Cartagena) – y que gran parte de los avances del buceo en nuestra profesión se lo debemos a ellos, consideramos que es momento de que nuestra opinión tenga más peso en la toma de estas decisiones”.

“Es hora de que la Patronal y los sindicatos del buceo profesional tomen parte en la regulación de nuestra profesión, para tender a la aplicación de estándares internacionales específicos ampliamente reconocidos. De esta manera logramos que el buceo profesional español sea más competitivo en un mercado global. El sector profesional es cada vez más especializado y moderno, por lo que necesitamos guiarnos por los inputs del mercado profesional internacional y no del ámbito militar”, expone Arturo Villazón

“También somos conscientes de que la Administración pide consejo al Grupo Especial de Actividades Subacúaticas (GEAS) de la Guardia Civil, pero el caso es el mismo que con el CBA. Por eso desde el principio nos hemos querido poner al servicio de la Administración, asesorando en cuestiones de seguridad, pero nuestras palabras siempre han caído en saco roto”, expone el vicepresidente de ANEBP.

 

AÑOS DE LUCHA PARA UN AJUSTE  DE LA NORMATIVA

Buzos de la USNAVY preparando una inmersión.
Buzos de la USNAVY preparando una inmersión. FOTO: USNAVY

De acuerdo con las carencias de la normativa y la falta de entendimiento con la Administración competente, los colectivos llevan años buscando alternativas en cuestiones de legalidad. El riesgo por el uso de manuales obsoletos no solo afecta a la salud de los profesionales del buceo comercial e industrial, sino a la operatividad legal de las empresas.

Amparados por la Ley de Prevención de Riesgos Laborales  de 1995 (LPRL 1995), las empresas de buceo profesional y los profesionales del sector han hecho uso de sus propios manuales de buceo o directamente han utilizado las diferentes actualizaciones publicadas por la U.S Navy. La LPRL de 1995 tiene un rango superior en la jerarquía de documentos administrativos y, por ende, prevalece por encima de la Orden Ministerial de 1997 relativa a las Actividades Subacuáticas.

“A pesar de que la Legislación española ha seguido manteniendo vigentes las tablas publicadas en la OM del 97, la mayoría de empresas hemos seguido las actualizaciones de la US.Navy. La justificación legal para las empresas en caso de un posible accidente por el uso de esas tablas que han estado desactualizadas, es que su fuente original es la U.S.Navy y que ese mismo organismo desaconseja su uso en favor de una revisión más actualizada. Además, contamos con la LPRL de 1995 como otro instrumento legal para rebatir la orden ministerial. Esto sería muy defendible en caso de conflicto, pero en cualquiera de los casos no deja de ser un parche ante la demostrada incapacidad de la Administración para resolver esta situación”, afirma Villazón.

Respecto a esta problemática, el Sindicato de Actividades marítimas de España (SAME) también tiene su punto de vista. Luis Torcida, vocal de seguridad de la entidad, explica a esta revista que en octubre de 2016 el sindicato pidió una actualización que remitiera directamente a la U.S.Navy para evitar confusiones. “No quisieron hacerla y en marzo de 2017, la Armada publicó en el BOE una transcripción incompleta de las tablas, donde no se definen los tiempos de salto a cámara, ni hay protocolos de retraso en caso de que todo salga mal”, resume Torcida.

También en este sentido Arturo Villazón explica que “las tablas y sus instrucciones de uso contenidas en el manual son indivisibles. No sirve de nada publicar las tablas y no publicar los procedimientos de uso. El manual de buceo es una obra completa que incluye diferentes variables entre las que se encuentra por ejemplo la toma de decisiones. Publicar las tablas sin más no sirve y eso ha ocurrido en la normativa española”.

“Aunque los buzos de los organismos oficiales en España, como la Armada, UME, o Guardia Civil, ya utilizan desde hace tiempo la sexta revisión, nosotros hemos estado trabajando hasta hace dos años con la segunda. En los últimos meses, hemos traducido la séptima revisión para darlas a conocer a través de cursos de formación que desarrollaremos en los próximos meses”, puntualiza el SAME.

 

RUMBO HACIA EL CAMBIO EN LA LEGISLACIÓN

El acuerdo para la firma de las Normas de Seguridad en Actividades Subacuáticas incluidas en la modificación del II Convenio Colectivo de Buceo Profesional y Medios Hiperbáricos marca un antes y un después en la lucha del sector en lo que se refiere al riesgo por descompresión. Además, da un gran paso adelante sobre el reconocimiento de las revisiones periódicas a las que deben estar sometidas las tablas en la normativa, según las publicaciones de la U.S.Navy.

En palabras de la patronal a este medio de comunicación, “el convenio colectivo tiene rango superior a la orden ministerial y para nosotros está siendo un instrumento muy útil para tapar las carencias de la normativa en España”.

El texto del acuerdo en la Resolución de 18 de octubre de 2016, de la Dirección General de Empleo recoge en el Anexo I de las Normas de seguridad en Actividades Subacuáticas lo siguiente: “Obligatoriedad de no utilización de las tablas de descompresión de la orden de 14 de octubre de 1997 y aceptación de las tablas publicadas en la sexta revisión o las más actualizadas de la U.S.Navy. En la última revisión del Manual de Buceo de la U.S.Navy, indica claramente que no pueden usarse tablas de buceo que no estén en la versión más actualizada. Para la aplicación de esta medida será requerida la formación del personal responsable para el manejo de estas tablas”.

Con la entrada en vigor el 2 de noviembre de la modificación del Convenio Colectivo y las nuevas normas de seguridad, será la primera vez desde 1997 que la legislación española se ajuste a los estándares de seguridad que recomienda la U.S. Navy para el riesgo de descompresión en operaciones subacuáticas.

Con el convenio en marcha, el sector del buceo profesional se pregunta si el Ministerio de Fomento, a través de la Dirección General de la Marina, actualizará también por su parte la normativa. “A pesar de que el convenio colectivo es una buena herramienta para regularizar y modernizar el sector desde el punto de vista de la seguridad, no deja de ser un parche en todo este asunto legal. Sindicatos y Patronal hemos hecho un trabajo necesario, que ha sido darle forma al texto para que cumpla con las necesidades actuales de nuestra profesión. Esperamos que la DGMM entienda este movimiento hacia adelante como algo positivo y utilice este texto como referencia en la futura publicación de unas nuevas normas de seguridad si las hubiese”, finaliza Arturo Villazón.


REFERENCIAS:

(1) Enfermedad de Descomprensión: También llamado mal de descompresión o enfermedad del buzo . Es una patología aguda conocida en medicina como embolia gaseosa producida por una disminución brusca de la presión atmosférica. Esta enfermedad se caracteriza por la aparición de pequeñas burbujas e inflamación a nivel subcutáneo, pero el síntoma inequívoco es la aparición de un fuerte dolor, que afecta a diversas partes del cuerpo. Ciertas regiones corporales pueden sufrir parálisis transitoria y en ocasiones se producen lesiones permanentes e incluso la muerte.
(2) Tablas de Descomprensión: Fórmulas matemáticas que indican las pausas a determinadas profundidades que un buzo debe hacer cuando asciende a la superficie. Estos parámetros evitan las llamadas ‘Enfermedades de descompresión’. En resumen, el cuerpo pasa de estar expuesto a unas condiciones de presión determinadas durante la inmersión a otras cuando sube a superficie. Este cambio violento provoca una reacción peligrosa para la salud del buzo, que puede solucionarse con una cámara hiperbárica, cuya misión es descomprimir el cuerpo del buzo si no lo ha hecho previamente en su camino a la superficie, siguiendo los tiempos marcados en las tablas.
(3) Navy Experimental Diving Unit (NEDU): Es la unidad experimental de la Armada de EE.UU. que evalúa los sistemas y procedimientos de buceo, hiperbáricos y otros sistemas y procedimientos de vida. Este organismo renueva periódicamente el Manual de Buceo para los cuerpos subacuáticos de la Armada, sentando un estándar internacional. Es el centro de investigación, desarrollo y prueba más valioso y respetado para buceo mundial, así como el punto focal de liderazgo para soluciones biomédicas y de bioingeniería para operaciones submarinas.

 

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