Una vida bajo presión: más de 25 años de vivencias de un buzo en saturación
‘The Making of a Deep Sea Diver’
Hay una historia del buceo comercial escrita en manuales, procedimientos, informes de accidentes y especificaciones técnicas. Y existe otra que permanece en la memoria de profesionales que bajaron al fondo para construir, reparar y mantener las infraestructuras que hicieron posible el desarrollo de la industria offshore.
A esta segunda pertenece ‘The Making of a Deep-Sea Diver’, el libro en el que Billy Joe Churchwell recupera recuerdos y experiencias de una extensa vida profesional vinculada a las grandes profundidades.
No es un manual sobre buceo de saturación ni una obra concebida para explicar procedimientos.
Es fundamentalmente el relato personal de alguien que conoció desde dentro una época marcada por la expansión de las operaciones offshore y por el protagonismo que alcanzaron los buzos en trabajos que hoy comparten cada vez más con sistemas robotizados.
Campanas, cámaras de saturación, tuberías y soldadura subacuática forman parte del paisaje del libro. Pero detrás de la tecnología aparecen continuamente las personas. Churchwell escribe sobre compañeros, trabajos y situaciones que ayudan a comprender cómo era vivir durante semanas bajo presión y salir diariamente desde una campana para trabajar a gran profundidad.
Pero también hay espacio para el humor. Una de las historias que el propio recoge transcurre durante una operación de alineamiento de una tubería en el Mar del Norte. Él y su compañero Mike Elliot llevaban varios días trabajando en la zona cuando, durante las maniobras, un rape de aproximadamente tres pies quedó accidentalmente aplastado.
Días después, ambos terminaban un trabajo dentro de un hábitat submarino. Churchwell salió primero y esperó mientras Elliot se preparaba para abandonarlo y regresar a la campana.
Cuando aparecieron las piernas de su compañero, Churchwell agarró el pez muerto y lo golpeó con él. Elliot retrocedió inmediatamente hacia el interior convencido de que acababa de ser atacado.
La confusión llegó hasta el supervisor, mientras Churchwell aseguraba por comunicaciones que el mismo pez también había intentado atacarlo y que él se encontraba ya de camino hacia la campana. Elliot volvió a salir y el supuesto ataque se repitió. Y después ocurrió una tercera vez, hasta que la broma quedó finalmente al descubierto.
Esta anécdota ocupa apenas un pequeño lugar dentro de toda una carrera submarina, pero explica bien uno de los atractivos del libro. Churchwell cuenta el buceo que no aparece en los procedimientos. El de la convivencia, las bromas, la confianza entre compañeros y las situaciones inesperadas de una profesión extraordinaria.
El libro puede adquirirse a través de Amazon.
De la guerra de Vietnam a la dureza del mar del norte
Antes de convertirse en buzo de saturación, Billy Joe Churchwell (Seattle, Estados Unidos – 1950) fue Marine. Se alistó en enero de 1969 y, después de completar su formación en San Diego, acabaría sirviendo en Vietnam. Aquella experiencia ocupa una parte importante de ‘The Making of a Deep-Sea Diver’ y no aparece en el libro como un simple prólogo biográfico.
Churchwell explica que durante años, otros buzos le preguntaron por su etapa en el Marine Corps. Decidió finalmente contarla porque considera que Vietnam condicionó profundamente su vida, desde las experiencias vividas durante el conflicto hasta el recibimiento que encontró al regresar a Estados Unidos y las dificultades para adaptarse nuevamente a la vida civil.
Existe además una conexión directa con la profesión que terminaría definiendo su carrera. El propio Churchwell asegura que, sin las experiencias adquiridas en los Marines, probablemente nunca se habría convertido en buzo de gran profundidad.
Tras aquella etapa comenzaría una trayectoria de 25 años como buzo de saturación y soldador hiperbárico, principalmente en el Mar del Norte y otros escenarios offshore. Trabajó para Taylor Diving & Salvage, Wharton & Williams, Rockwater y Halliburton Subsea, compañías vinculadas durante diferentes periodos a Halliburton.
Las cifras permiten dimensionar aquella carrera. Churchwell contabiliza 2.331 días en saturación, más de seis años acumulados viviendo bajo presión. Su periodo continuo más largo alcanzó 45 días y su mayor profundidad de trabajo fue de 177 metros (580 pies).
Completó además 203 soldaduras hiperbáricas durante 1.218 salidas de campana. Parte de esa precisión procede de los registros que conservó durante su vida profesional. Algunas secciones de ‘The Making of a Deep-Sea Diver’ mantienen deliberadamente una estructura próxima al dive log, porque Churchwell quiso que sus memorias fueran también un registro de los días pasados en saturación y de los trabajos de soldadura realizados.
Esa combinación de memoria personal y documentación profesional ayuda a explicar el carácter del libro. Churchwell no reconstruye únicamente las operaciones que realizó. Intenta explicar cómo llegó a convertirse en el hombre y el buzo que terminó trabajando durante décadas en algunos de los escenarios más exigentes de la industria offshore.



