Divership reflota el Thoran, el barco que transportó un alijo de 3,8 toneladas de cocaína en 2017

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Momentos del reflote del Thoran en el Puerto de Cádiz.

Últimos días del Thoran y su reflotamiento

Desde el Puerto de Cádiz al Puerto de Santa María. Ésta será la última travesía del Thoran, el remolcador interceptado en octubre de 2017 por el Grupo Especial de Operaciones (GEO) de la Policía Nacional con el mayor alijo de cocaína incautado el citado año. El buque con bandera de Comora navegaba camino de las Azores y transportaba más de 3.800 kilos del estupefaciente, con siete tripulantes —seis de nacional turca y uno natural de Azerbaiyán

El barco se hundió hace dos meses en el Puerto de Cádiz donde se encontraba desde el día 6 de octubre de 2017 para su registro, en el que después de 5 horas hallaron el cargamento en el suelo de la cocina. La gran repercusión mediática del caso se debió a la cantidad de droga incautada, al trayecto transoceánico del buque y a la identidad del propietario de las sustancias encontradas en su interior. Tras la operación, los cuerpos de seguridad detuvieron al narcotraficante José Ramón Prado Bugallo, ‘Sito Miñanco’, uno de los más famosos y acaudalados capos gallegos, que ha servido de inspiración para la serie ‘Fariñas’.

 

El reflote del Thoran en el Puerto de Cádiz

A finales de agosto comenzaron las labores de reflote del Thoran, un remolcador de unas 250 toneladas de peso, 34 metros de eslora y 8,5 de manga. La tarea de rescate de la embarcación fue adjudicada por la Autoridad Portuaria a la empresa gaditana Divership.

La causa de su hundimiento fue probablemente el desvalijo que los buscadores de chatarra de la zona llevaron a cabo en su interior. En concreto, pudo deberse a la sustracción de “alguna pieza de refrigeración como la válvula de fondo”, según apunta el gerente de la compañía de buceo profesional, David Rodríguez Gálvez.

El rescate ha tenido “tres fases principalmente junto con el estudio previo tanto de las características del barco como de las condiciones del hundimiento”, relata Rodríguez. El buque se encontraba hundido de costado según se podía ver durante la bajamar en el puerto gaditano.

En la primera fase, DiverShip procedió al adrizamiento del Thoran, para lo cual los buzos sellaron todo el casco, tanto los huecos provocados por el expolio de los chatarreros, como los orificios naturales del barco de las tomas y válvulas de fondo. Luego se procedió al bombeo de agua de su interior, introduciendo estratégicamente aire en algunas zonas de la anatomía del remolcador.

En una segunda fase, quizás la más complicada a decir por el relato del gerente de Divership, el objetivo fue arrimar la embarcación al muelle. “Hemos despegado el barco del fondo usando dos globos de 35 toneladas a popa y sacado el agua de una de las 3 cubiertas que el buque tenía a proa. Para ello hemos tenido que estudiar muy bien los planos del barco y hacer bastantes cálculos”, explica.

“El reto ha sido arrimar el barco sin grúa ya que estaba a 20 metros del cantil del muelle y por esto y por la antigüedad del muelle, no era seguro usarla en esta fase. Además, hemos tenido que ser muy cuidadosos para que el combustible que evaporaba la embarcación, no superase la zona de seguridad de vertidos colocada desde el primer día de su hundimiento”, detalla David Rodríguez.

En la última fase, Divership pudo usar una grúa para mantener el buque adrizado durante el bombeo de agua y vaciado de los compartimentos. “Para llevar el barco a su línea de flotación hemos sacado el agua siendo muy cuidadosos a la hora de elegir las zonas a vaciar. En esta ocasión sí nos hemos ayudados de una grúa para mantenerlo enderezado y evitar el momento crítico de descompensación que se produce en este tipo de rescate”.

Finalmente, La empresa ha logrado sacarlo a flote y el navío comorense ha sido traslado al Puerto de Santa María, donde pasará a subasta o a ser desguazado según estime las autoridades que lo custodian.

Divership, con experiencia en este tipo de operaciones de reflote, reflotó en Adriano III popularmente conocido como ‘El Vaporcito’. Esta embarcación unía por vía marítima la capital gaditana con el Puerto de Santa María, un itinerario de gran atractivo turístico en las últimas décadas.

 

La travesía del Thoran por el Atlántico

El Thoran había zarpado del puerto de Las Palmas de Gran Canaria el 2 de agosto de 2017 con destino al puerto senegalés de Dakar, según declaró. Sin embargo, un mes después el sistema de localización de la nave revelaba que se encontraba a muchas millas náuticas de aquel destino. En concreto, muy cerca de las costas de Guyana. Allí había desconectado sospechosamente el sistema de localización y se perdía su rastro.

La primera alerta sobre la posible presencia de un alijo a bordo del Thoran llegó a España el 20 de septiembre (2017). La Dirección Antinarcóticos de la Policía Nacional de Colombia envió a sus colegas en Madrid sus sospechas de que el remolcador “parece haber cargado una gran cantidad de sustancia estupefaciente, concretamente cocaína, mediante lanchas rápidas” a escasas millas náuticas de las aguas territoriales del país sudamericano. Las autoridades colombianas apuntaban que el barco se encontraba ya “rumbo a España”, el último país en el que se tenía constancia que había tocado puerto.

El apresamiento fue una acción combinada de la Policía Nacional, Vigilancia Aduanera y la Guardia Civil, alentada por la información que proporcionaron la Policía Nacional de Colombia y la National Crime Agency británica.

El remolcador fue asaltado por miembros del Grupo Especial de Operaciones (GEO) y de Vigilancia Aduanera en alta mar, cuando navegaba hacia el este para situarse frente a las costas gallegas, territorio de Sito Miñanco, que colaboraba con la mafia turca para introducir la mercancía en Europa. El mensaje de las autoridades colombianas a los colegas españoles precipitó la operación que frustró el voluminoso desembarco.

Ya apresado en el Puerto de Cádiz se hallaron abordo 165 fardos, cada uno con 20 paquetes individuales de un kilo de peso. En total, el Thoran transportaba 3.768 kilogramos que, tras adulterarse, podían haber alcanzado un precio de venta en la calle superior a los 222 millones de euros, según se recoge en el informe policial.

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