Un buzo español queda atrapado en Libia durante la alerta mundial por la pandemia sanitaria

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Carlos Hinarejos, el buzo atrapado el Libia.

Un buzo español atrapado en Libia

Carlos Hinarejos Cabaleiros “Charly”, buzo comercial español con 31 años, se encuentra atrapado en Libia en un momento de máxima tensión por el conflicto armado en el país y el cierre de fronteras debido al coronavirus.

Es vecino de Alcalá de la Vega (Cuenca) y trabaja desde 2012 en el país africano, prestando sus servicios de buzo a una empresa libio-maltesa del sector del petróleo.

“Trabajo en una pontona que realiza el mantenimiento en una monoboya conectada a una terminal de petróleo. Hago turnos de 5 semanas aquí y 5 semanas en casa. El estallido del brote de coronavirus no hizo posible que el equipo que iba a relevarnos entrase en el país y he quedado atrapado sin poder salir del país”, explica.

La situación podría ser llevadera para Charly, si no fuese por la tensa situación del país desde la caída del Gobierno de Muamar el Gadafi en 2011. Libia está sumida en una guerra civil entre los distintos grupos que derrocaron al dictador y que ahora pelean por hacerse por el control de la nación.

 

La Guerra Civil Libia ha empeorado su situación

En las últimas semanas el panorama ha tomado un carácter más tenso. La facción de Jalifa Haftar, el general que controla la mayor parte del país ha decretado el cierre de todas las terminales de petróleo. Las milicias aprovechan la producción de crudo para venderlo a otros países mediterráneos y financiar su propia causa armada”, argumenta el buzo.

La guerra en el país y el cierre de las fronteras por coronavirus, no le permite moverse del lugar donde se encuentra, ni recibir ayuda desde el exterior de la empresa con la que trabaja. La situación se ha tornado más gris si cabe, por los nuevos acontecimientos que han tenido lugar en los últimos días.

El cierre nos ha dejado en una situación muy peligrosa a los buzos que estamos aquí, ya que la empresa que gestiona nuestra terminal, Waha Oil Company, rescindió el contrato con la subcontrata con la que trabajo. Ahora, el delegado de nuestra empresa tiene dificultad para acceder al país y facilitarnos provisiones. Además, al haber cesado la actividad, tampoco hay manera de recibir dinero. La situación se puede convertir en crítica la próxima semana, cuando se agoten mi despensa personal y la falta de dinero no me permita ni siquiera comunicarme con mi familia”, expone angustiado.

La diplomacia española no ofrece respuesta

En una conversación telefónica con la Redacción de SubaQuatica Magazine en el mes de abril, Charly comentó que ha tenido sendas conversaciones con la embajada española en Libia sin muchas esperanzas de resolver la situación.

Debido a la guerra, el embajador está en Túnez y la respuesta que me han dado desde allí ha sido desesperanzadora. Me explican que el país está en guerra y que no pueden hacer mucho. Me han dicho que si llego a Túnez, podría tomar un vuelo a Francia, de allí a Alemania y desde allí hacer un nuevo trasbordo a Madrid. Con las fronteras cerradas, eso no es una posibilidad segura. Por otro lado, llegar desde donde estoy hasta la frontera con Túnez, no sería fácil por la distancia hasta allí y pasar por Trípoli sería peligroso”.

“Dicen que está en mis manos la responsabilidad que yo quiera tener a la hora de salir de aquí, se lavan las manos directamente, no se quieren hacer cargo ni ser partícipes, que todo los movimientos que haga son bajo mi responsabilidad”, afirma Hinarejos a 20 minutos, que se hace eco del caso.

 

Vuelos directos

Ahora, Hinarejos está junto con un equipo de unas 10 personas de diversas nacionalidades (Estados Unidos, Reino Unido, Rumanía y Canadá) en la localidad de Sidra, a unos 800 kilómetros al este de Trípoli, y donde está situada una refinería.

El Gobierno Libio está organizando vuelos directos entre Libia y España (algo inusual, puntualiza Hinajeros, que siempre tiene que ir al país a través de Turquía o Túnez). Lo hace para repatriar  a los libios que por la crisis del COVID-19 se han quedado varados en Madrid y quieren regresar. Y Trípoli ha ofrecido a extranjeros aprovechar el vuelo de ida para salir del país.

“La única salida sería que el Gobierno libio nos llevara en una avioneta o un avión para coger el vuelo en Misurata o Trípoli”, señala, y explica que la refinería de Sidra tiene aeródromo. “El transporte por tierra ahora mismo es muy peligroso”, ha comentado Hinarejos a 20 minutos.

 

FUENTE: SubaQuatica Magazine y 20 Minutos

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