Tres accidentes mortales vuelven a poner de manifiesto la peligrosidad del SCUBA
Siniestralidad en el UWSH
Tres buzos comerciales muertos en tres continentes diferentes durante el pasado mes de agosto han vuelto a teñir de negro la industria del buceo, una situación especialmente preocupante para el sector del mantenimiento subacuático de buques a flote o Underwater Ship Husbandry (UWSH).
La primera alarma llegó desde Panamá el 8 de agosto. Alcides Valdez, de 41 años, falleció mientras realizaba trabajos de limpieza subacuática sobre el casco de una embarcación en Isla Flamenco, en la Calzada de Amador. Las informaciones recabadas entonces por SubaQuatica confirmaron que el buzo operaba utilizando SCUBA.
Días más tarde, en Singapur, un segundo buzo, del que no ha trascendido su identidad, perdió la vida durante otra operación UWSH. Profesionales de la región consultados apuntaron que el buzo estaba usando equipo autónomo.
El tercer caso se produjo el 19 de agosto en Setúbal, Portugal. Pedro Simões, de 28 años, trabajaba sobre el sea chest de un mercante atracado en Lisnave cuando se perdió el contacto con él. Su cuerpo y su equipo de buceo fueron recuperados de forma separada. Fuentes cercanas al profesional confirmaron a SubaQuatica Magazine que estaba buceando en SCUBA, aunque las causas exactas del accidente continúan bajo investigación de las autoridades lusas.
Tres accidentes separados geográficamente pero vinculados por un mismo escenario operativo vuelven a dirigir la atención hacia una cuestión sobre la que la industria lleva años insistiendo.
El mantenimiento de buques a flote no es una operación excepcional, pero sí particular. Cada día, buzos comerciales inspeccionan cascos, limpian incrustaciones, trabajan sobre hélices y timones, intervienen en cajas de mar, rejillas y tomas de agua o realizan reparaciones que permiten mantener operativo un buque sin necesidad de llevarlo a dique seco. Precisamente esa aparente rutina puede esconder una peligrosa percepción de normalidad.
Trabajar bajo un buque significa hacerlo alrededor de hélices, propulsores, sistemas de aspiración y descarga, posibles diferenciales de presión y estructuras capaces de dificultar tanto los movimientos como una evacuación de emergencia. A ello pueden sumarse visibilidad limitada, contaminación, riesgo de atrapamiento y la necesidad de mantener perfectamente coordinados al buzo y al personal de superficie.
Estos condicionantes convierten estas intervenciones en uno de las trabajos más sensibles del buceo comercial. Por ello, el Underwater Ship Husbandry (UWSH) lleva años ocupando un lugar prioritario en las políticas de seguridad de las principales organizaciones internacionales.
En este sentido, dos de las organizaciones internacionales más importantes en la industria muestran una postura muy clara. La sección 5.39 de los International Consensus Standards for Commercial Diving and Underwater Operations de ADCI establece los requisitos específicos para UWSH y exige evaluación de riesgos, análisis de peligros, reunión previa y una configuración adecuada del equipo humano y técnico.
IMCA, por su parte, publicó en 2024 el documento ‘IMCA D082 – Guidance on Diving Operations in Support of Underwater Ship Husbandry’. La guía nació tras una sucesión de fallecimientos y aborda aspectos como la selección de contratistas, personal, equipos, planificación, permisos de trabajo, evaluación de riesgos y peligros específicos. La organización insiste especialmente en que el SCUBA no se considera una técnica adecuada para proyectos UWSH y estos trabajos deben realizarse utilizando sistemas de suministro desde superficie.
Este planteamiento permite mantener comunicación permanente con el buzo y disponer de una configuración de trabajo específicamente concebida para operaciones profesionales, integrada en un sistema que incluye supervisión, evaluación previa de riesgos, personal de stand-by y capacidad efectiva de respuesta ante una emergencia.
Restricciones en España
España cuenta con una posición especialmente restrictiva respecto al uso del buceo autónomo para operaciones subacuáticas.
El II Convenio Colectivo de Buceo Profesional y Medios Hiperbáricos (cuya última actualización es de 2023) incorporó la prohibición explícita del buceo autónomo para las operaciones profesionales comprendidas en su ámbito. La aplicación de esta disposición ha llegado incluso a procedimientos sancionadores y judiciales, creando antecedentes sobre su cumplimiento.
Además, la normativa estatal añade restricciones directamente relacionadas con el mantenimiento de buques. En su artículo 29, el Real Decreto 550/2020 (cuyo texto se actualizó y consolidó en el Real Decreto 1188/2025) prohíbe utilizar buceo autónomo profesional para intervenir sobre la obra viva de embarcaciones, estructuras flotantes o plataformas de más de 14 metros de eslora, además de excluirlo en situaciones donde exista riesgo de aspiración, atrapamiento o imposibilidad de ascenso directo a superficie.
En la práctica, buena parte de los riesgos característicos del mantenimiento subacuático de grandes buques aparecen expresamente entre las situaciones en las que la normativa española no permite utilizar la técnica de buceo profesional autónomo.
Tema central de debate
El UWSH fue uno de los grandes temas de seguridad abordados durante el ciclo de ponencias de la reunión del Capítulo Latinoamericano y del Caribe de ADCI celebrada en Panamá en 2025.
Profesionales de referencia internacional como Bill Chilton, David Dodd y Jord Lucas analizaron los accidentes registrados en este tipo de operaciones, los métodos de buceo empleados, la planificación, los riesgos específicos y la capacidad de respuesta ante emergencias.
El debate partía de una preocupación que continúa plenamente vigente. Una operación rutinaria no significa una operación de bajo riesgo.
Los tres fallecimientos registrados durante agosto vuelven a demostrar por qué el mantenimiento de buques necesita ser tratado como lo que realmente es, una operación de buceo comercial que requiere personal cualificado, supervisión, planificación, comunicaciones, suministro desde superficie y medios suficientes para responder cuando algo sale mal.

