“Si no se puede demostrar que el buzo está realmente protegido contra el Delta P, no debería meterse en el agua”
Jody Waters (Melbourne, Australia, 1968) acumula más de 35 años de experiencia en el buceo comercial. Inició su carrera en 1990 y desde entonces ha trabajado en ámbitos como la construcción civil y el salvamento. Actualmente, trabaja como supervisor de buceo y dirige Commercial Diving Advisory (CDA), desde donde presta asesoramiento especializado al sector.
La seguridad y la prevención ocupan hoy una parte importante de su actividad. En ‘Delta P and the Real Hazards’, Waters aborda este fenómeno como uno de los peligros más graves del buceo comercial, que debe identificarse y controlarse antes de que el buzo entre en el agua.
En esta entrevista, nos da las principales claves para entender este fenómeno físico y minimizar sus riesgos en las operaciones subacuáticas.
¿Cómo ha cambiado su percepción sobre los riesgos asociados al Delta P a lo largo de su extensa carrera?
El Delta P ya se trataba durante mi formación en la escuela de buceo y era algo que teníamos en cuenta durante mis primeros años como buzo, pero entonces no éramos realmente conscientes de cuántas personas habían muerto en accidentes relacionados con este fenómeno.
Hoy, gracias al acceso a Internet y a mucha más información e investigaciones, resulta más fácil comprender la gravedad de este riesgo.
Durante los primeros años de mi carrera trabajé cerca de muchas salidas activas. Mirándolo ahora con perspectiva, creo que en ocasiones aceptábamos riesgos que hoy cuestionaríamos mucho más seriamente. Por desgracia, esto todavía sucede con demasiada frecuencia.
Cualquier salida activa debe tratarse como un peligro potencialmente mortal. Necesitamos mayor concienciación sobre el Delta P y mejores sistemas para identificar, eliminar o controlar el peligro antes de que el buzo entre en el agua.
¿Cómo han evolucionado los procedimientos de seguridad y la concienciación de la industria sobre este peligro? ¿Dónde considera que continúan estando las principales debilidades?
Se han producido grandes avances en la forma en que se diseñan y protegen las entradas y salidas de agua. Una solución de ingeniería, como una entrada protegida mediante una rejilla, puede proporcionar protección incluso mientras el sistema continúa operativo.
Los sistemas de aislamiento también han mejorado considerablemente. Actualmente vemos cómo los sistemas de bloqueo, los permisos de trabajo y las cajas de bloqueo se utilizan de una forma mucho más eficaz para gestionar estos riesgos.
Sin embargo, creo que todavía es necesario mejorar la concienciación sobre el Delta P, particularmente entre los responsables de los activos y quienes gestionan las infraestructuras hidráulicas. Los controles pueden existir, pero todos los implicados deben comprender por qué son necesarios y cómo protegen al buzo.
¿Qué tipos de operaciones de buceo comercial considera especialmente vulnerables a los accidentes por Delta P?
Creo que el Delta P se comprende generalmente bien en buena parte de la industria del buceo offshore, donde los riesgos asociados a estructuras submarinas, entradas y salidas son bien conocidos y están controlados.
Por lo que he observado en trabajos inshore, especialmente alrededor de infraestructuras hidráulicas, todavía pueden existir importantes carencias.
Las entradas y salidas asociadas a depósitos de agua, presas y otras infraestructuras hidráulicas no siempre están correctamente aisladas y los responsables de las instalaciones pueden no ser plenamente conscientes de las consecuencias que puede tener un cambio de caudal o de presión mientras un buzo se encuentra en el agua.
Ellos conocen la instalación, pero pueden carecer de la experiencia especializada en buceo necesaria para reconocer con qué rapidez un cambio hidráulico aparentemente normal puede convertirse en un peligro mortal para un buzo.
También puede existir presión sobre los contratistas para mantener satisfecho al cliente. Esto puede provocar complacencia y llevar a aceptar determinado nivel de riesgo simplemente porque anteriormente se ha realizado un trabajo similar sin que ocurriera ningún incidente.
Usted sostiene que el Delta P debería considerarse un riesgo de ingeniería antes de convertirse en un riesgo de buceo. ¿Por qué es tan importante esta distinción y qué cambia en la planificación de una operación?
Los ingenieros y los propietarios o responsables de las instalaciones participan en la planificación del trabajo antes de que los buzos lleguen al lugar.
Esto proporciona una oportunidad para identificar los peligros relacionados con el Delta P y desarrollar medidas preventivas de control antes de que comience la operación de buceo.
Si el peligro se identifica pronto, muchas veces puede eliminarse o reducirse considerablemente mediante modificaciones de ingeniería, aislamiento u otros controles físicos. Es mucho mejor que esperar hasta que el equipo de buceo llegue al lugar y entonces intentar determinar cómo gestionar el peligro mientras, al mismo tiempo, se intenta sacar adelante el trabajo.
El propietario de la instalación desempeña un papel importante en este proceso porque conoce el activo, sus sistemas y su funcionamiento. El contratista de buceo puede identificar los riesgos asociados a la operación subacuática, pero solo puede trabajar con la información de la que dispone sobre la instalación.
Por eso creo que el Delta P debe considerarse primero un problema de ingeniería y después un problema de buceo. Cuanto antes se identifique el peligro, mayores serán las posibilidades de controlarlo.
¿Qué le llevó a escribir un libro que trata de forma específica los riesgos del Delta P?
Después de muchos años en la industria, quería orientar cada vez más mi trabajo hacia la formación de las personas y contribuir a hacer más seguro el buceo comercial.
El Delta P ocupa un lugar prioritario para mí porque considero que continúa siendo uno de los peligros más graves a los que puede enfrentarse un buzo, especialmente cuando trabaja alrededor de infraestructuras hidráulicas.
He visto suficientes situaciones durante mi carrera para saber que el simple hecho de disponer de procedimientos no significa necesariamente que el peligro haya sido correctamente controlado.
Quería preparar algo práctico que ayudara a las personas a contemplar el Delta P de otra manera. En lugar de preguntarnos únicamente qué debe hacer el buzo si algo sale mal, quería animar a la gente a preguntarse por qué estamos exponiendo al buzo a ese peligro en primer lugar y si ese peligro puede eliminarse o controlarse antes de que entre en el agua.
En términos prácticos ¿qué debería exigir el contratista de buceo antes de aceptar que un sistema hidráulico es realmente seguro?
Antes de aceptar que el entorno es seguro para la entrada de un buzo, el equipo de buceo necesita comprender exactamente dónde va a trabajar y cómo se ha controlado el riesgo.
Como mínimo, esperaría que se revisaran los planos actualizados que muestren las tuberías y los sistemas relevantes alrededor de la zona de trabajo; que se identificaran las válvulas y otros elementos de control de los que depende el aislamiento; y que, siempre que sea posible, se comprobaran físicamente las válvulas y los puntos de aislamiento correspondientes.
También debe garantizarse que el aislamiento queda bloqueado utilizando el sistema de bloqueo establecido en la instalación, incluidas las cajas de bloqueo cuando corresponda. El equipo debe incorporarse formalmente al aislamiento y asegurarse de que se han cumplimentado los registros necesarios.
Pero, sobre todo, debe comprender cómo se ha verificado ese aislamiento, en lugar de limitarse a aceptar la afirmación de que una válvula ha sido cerrada. Cualquier cambio inesperado o problema debe comunicarse inmediatamente.
El equipo de buceo debe conocer la ubicación, diseño y limitaciones de elementos de seguridad como rejillas de protección y puntos de anclaje, así como revisar planos o fotografías que permitan comprobar cómo protegen al buzo.
También es importante comprender el recorrido del flujo. Saber de dónde procede el agua, hacia dónde se dirige y cuáles pueden ser los caudales y volúmenes resulta fundamental para comprender el peligro.
La verificación no puede convertirse simplemente en un ejercicio de papeleo. Si el supervisor de buceo no puede asegurarse de que el buzo está adecuadamente protegido frente al Delta P, el trabajo no debería continuar.
¿Cree que el sector está bien preparado para gestionar el Delta P o todavía depende demasiado de procedimientos y experiencia frente a soluciones de ingeniería?
Creo que todavía se realizan demasiadas operaciones de buceo alrededor de tuberías activas cuando el riesgo podría controlarse mejor.
La tecnología y las soluciones de ingeniería han mejorado considerablemente y, en muchos casos, existen oportunidades para reducir el riesgo antes de que el buzo entre en el agua.
También creo que puede existir una dependencia excesiva de la suposición de que un aislamiento se ha realizado correctamente. Los buzos y supervisores pueden aceptar que el cliente ha aislado un sistema sin comprobar por sí mismos, con suficiente certeza, que ese aislamiento es realmente efectivo.
La experiencia es valiosa, pero la experiencia no debería convertirse en un sustituto de unos controles de ingeniería y una verificación adecuados.
Un contratista puede haber realizado el mismo tipo de trabajo muchas veces sin sufrir ningún incidente, pero eso no significa que el peligro sea aceptable. La pregunta debería ser siempre si el riesgo puede eliminarse o reducirse todavía más.
Cuando se realizan trabajos de buceo especializado alrededor de infraestructuras hidráulicas complejas, resulta útil que una persona con los conocimientos técnicos adecuados revise los controles propuestos y verifique que la operación de buceo planteada es realmente apropiada para esa instalación.
¿Qué reglas básicas deberían seguirse para prevenir accidentes por Delta P antes de que un buzo entre en el agua?
Primero, identificar todas las posibles fuentes de Delta P antes de que el buzo entre en el agua. Hay que comprender la instalación, las tuberías, las válvulas, las bombas, los flujos y todo aquello que pueda cambiar mientras el buzo se encuentra sumergido.
Segundo, eliminar el peligro siempre que sea posible. El aislamiento es la medida de control preferente, pero debe estar correctamente planificado, bloqueado y verificado. Nunca hay que asumir que un sistema es seguro simplemente porque alguien diga que ha sido aislado.
Tercero, si el peligro no puede eliminarse, debe existir un control de ingeniería claramente demostrado que impida que el buzo quede expuesto al diferencial de presión. Rejillas, barreras físicas y otras soluciones de ingeniería pueden proporcionar en determinadas situaciones un nivel de protección mucho mayor que confiar únicamente en procedimientos.
Cuarto, verificarlo todo. Las personas que planifican la inmersión, supervisan la operación y realizan el trabajo deben comprender qué se ha aislado y cómo se ha verificado ese aislamiento. Si algo no tiene sentido, hay que detenerse y hacer preguntas.
Y, finalmente, si no puedes demostrar que el buzo está protegido frente al Delta P, no lo metas en el agua. Un buzo nunca debería ser la medida de control frente a un riesgo de ingeniería.
