Un parque eólico saca a la luz un pecio griego de 2.500 años con más de 300 ánforas

La expansión de la energía offshore en Europa vuelve a demostrar que, además de transformar el futuro energético del continente, también está ayudando a revelar parte de su pasado sumergido.

Frente a la costa de Calabria, en el sur de Italia, un equipo multidisciplinar ha localizado un pecio de entre los siglos V y IV a.C. cargado con más de 300 ánforas de vino durante una campaña de prospección preventiva vinculada a la futura instalación de un parque eólico marino.

Un hallazgo histórico en el mar Jónico

El descubrimiento se produjo frente al litoral de Monasterace, en la provincia de Reggio Calabria, dentro de los estudios técnicos previos exigidos para el desarrollo de infraestructuras offshore.

Lo que comenzó como una investigación de viabilidad energética terminó destapando uno de los hallazgos arqueológicos más relevantes del mar Jónico en los últimos años.

Las primeras investigaciones sitúan la embarcación en plena época de auge comercial de la Magna Grecia, un periodo clave para entender las rutas marítimas que conectaban las colonias griegas del sur de Italia con Sicilia y otros puntos estratégicos del Mediterráneo.

Más de 300 ánforas para reconstruir el comercio antiguo

En el interior del pecio se han identificado más de 300 ánforas homogéneas, un detalle especialmente valioso para los arqueólogos.

Este tipo de cargamentos permite estudiar con precisión su origen, contenido y sistema de distribución comercial, ofreciendo nuevas pistas sobre la producción y transporte de vino en la antigüedad.

Los especialistas creen que las tipologías anfóricas podrían proceder de talleres cerámicos de la propia Magna Grecia o de Sicilia, dos de los principales centros de producción de la época.

 

La arqueología preventiva gana peso en el sector offshore

Más allá del valor histórico del hallazgo, este caso vuelve a poner sobre la mesa el creciente papel de la arqueología preventiva en grandes proyectos de infraestructura marina.

Para detectar y documentar el yacimiento se emplearon tecnologías avanzadas como Side-scan sonar, Multibeam echosounder, análisis geofísicos y levantamientos de Photogrammetry.

Herramientas habituales en la industria energética y offshore que, cada vez con mayor frecuencia, se están convirtiendo en aliados clave para el descubrimiento y protección del patrimonio cultural subacuático.

La pesca de arrastre amenaza el yacimiento

Los trabajos de documentación, iniciados en 2025, también han revelado daños parciales en la zona.

Los arqueólogos han detectado dos agrupaciones de ánforas separadas por unos diez metros, una dispersión que no se correspondería con la posición original del cargamento.

La principal hipótesis apunta a la pesca de arrastre, una actividad que habría alterado parcialmente el yacimiento y aumentado el riesgo de pérdida patrimonial.

Este problema sigue siendo uno de los mayores desafíos para la conservación de pecios históricos en el Mediterráneo.

Italia prepara la extracción del cargamento

Ante el riesgo de nuevos daños, el Ministerio de Cultura italiano ha decidido impulsar la extracción completa de las ánforas para garantizar su conservación, restauración y posterior estudio.

La operación contará con especialistas en arqueología submarina, conservación y unidades de buceo de los Carabinieri.

Una vez restauradas, las piezas podrían formar parte de futuras exposiciones y centros de interpretación.

Investigadores de SABAP Reggio Calabria and Vibo Valentia.

La transición energética también reescribe la historia

Este caso refuerza una tendencia cada vez más visible en Europa: cada nueva infraestructura offshore obliga a mapear con precisión el fondo marino, y ese proceso está multiplicando los descubrimientos arqueológicos.

La transición energética no solo está transformando la infraestructura marítima europea.

También está ayudando a reescribir su historia sumergida.

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