‘Last Breath’, una película que refleja el miedo real del buceo offshore

La dureza del buceo en saturación

Bajo cientos de metros de agua helada, separado de la superficie únicamente por un umbilical y rodeado de oscuridad absoluta, un simple fallo técnico puede transformar una operación rutinaria en una emergencia a vida o muerte en cuestión de segundos. Ese es el escenario que recrea Last Breath, la película basada en la historia real del buzo comercial Chris Lemons y en uno de los accidentes más impactantes vividos en el buceo offshore moderno.

La producción muestra al gran público el enorme nivel técnico, psicológico y operacional que implica el buceo de saturación en alta mar, una realidad poco conocida fuera del sector submarino profesional.
Más allá de su componente cinematográfico, la película ha despertado un notable interés dentro del propio mundo del buceo comercial por el realismo con el que representa determinadas situaciones críticas habituales en operaciones offshore.

La historia se desarrolla en el Mar del Norte, uno de los entornos más exigentes de la industria. Allí, los buzos en saturación trabajan durante largos periodos bajo presión hiperbárica, descendiendo mediante campanas de buceo para realizar tareas sobre infraestructuras submarinas.

Uno de los aspectos más valorados por muchos profesionales es la representación del denominado Dynamic Positioning Failure (DPF), considerado uno de los peores escenarios dentro del buceo offshore. Cuando falla el sistema de posicionamiento dinámico, el buque puede desplazarse y arrastrar el umbilical del buzo, comprometiendo inmediatamente el suministro de aire, comunicaciones y agua caliente.

Precisamente el umbilical aparece en la película como la auténtica línea de vida del buzo. A través de él circulan los sistemas esenciales para sobrevivir bajo el agua y perderlo significa quedar completamente aislado.
Muchos supervisores y buzos offshore también destacan el tratamiento de la tensión psicológica que acompaña a este tipo de trabajos. La oscuridad, el aislamiento y la dependencia absoluta del equipo de superficie forman parte de la rutina diaria del buceo en saturacion.

La película también reabre el debate sobre seguridad y automatización dentro de la industria offshore. Buena parte de las nuevas tecnologías submarinas, desde sistemas ROV hasta herramientas avanzadas de monitorización, buscan precisamente reducir la exposición humana en operaciones de alto riesgo.
La historia tuvo primero una versión documental estrenada en 2019, dirigida por Richard da Costa y el propio director de la cinta estrenada en 2025, Alex Parkinson.

Ese documental obtuvo muy buenas críticas dentro de la industria por su realismo y por utilizar grabaciones reales de la operación offshore y del accidente de Chris Lemons.

Un milagro a 90 metros

La historia del buzo comercial en saturación Chris Lemons está considerada como uno de los accidentes más extraordinarios y difíciles de explicar de toda la industria offshore. El incidente ocurrió en septiembre de 2012 durante una operación de mantenimiento submarino en el Mar del Norte, a unos 90 metros de profundidad, mientras trabajaba desde el buque de apoyo Bibby Topaz.

El buzo Chris Lemons en la campana durante la operación en el Mar del Norte

Una avería en el sistema de posicionamiento dinámico de la embarcación provocó que el buque derivara de forma incontrolada. Durante la emergencia, el umbilical de Lemons quedó enganchado en una estructura submarina hasta romperse. En cuestión de segundos perdió el suministro principal de gas respirable, calefacción, iluminación y comunicaciones, quedando completamente aislado en el fondo marino con apenas unos minutos de aire de emergencia disponibles.

Tras agotar su reserva, el buzo perdió el conocimiento. Contra toda lógica médica, permaneció alrededor de media hora sin suministro de gas antes de ser localizado y recuperado por sus compañeros Dave Yuasa y Duncan Allcock. Lo más sorprendente fue que Lemons no sufrió daños neurológicos permanentes, un hecho que todavía hoy continúa siendo objeto de análisis y debate entre especialistas.

La magnitud del suceso dio lugar al documental Last Breath en 2019, una producción que utilizó imágenes reales, grabaciones originales de las comunicaciones y testimonios de los protagonistas. El impacto de aquella historia llevó posteriormente a la realización de una película estrenada en 2025, también titulada Last Breath, protagonizada por Finn Cole, Woody Harrelson y Simu Liu.

Años después del accidente, Chris Lemons continuó vinculado al sector del buceo profesional, llegando a desempeñar funciones de supervisión y participando en conferencias y eventos especializados. Su supervivencia sigue siendo considerada uno de los casos más asombrosos registrados en la historia del buceo comercial.

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