Las empresas de buceo comercial luchan contra la alarmante sequía en Chile

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Proyecto de contrucción de la planta desaladora Escondida Water Supply en Chile

Chile y su amplio censo de buzos

Con más de 6.400 kilómetros de costa y una economía nacional estrechamente ligada a la actividad marítima, Chile se posiciona como el país con la renta per cápita más elevada de toda América Latina.

Se trata posiblemente del estado con la mayor población de buzos del mundo, con un censo estimado de 30.000 buzos y buceadores distribuidos en diferentes sectores económicos.

La amplia mayoría de los buzos chilenos pertenecen al mundo de la pesca debido a la tradición recolectora de las costas nacionales. Se estima que en torno a 20.000 buceadores practican el buceo para la captura y recolección de diferentes especies marinas como el erizo, almejas, loco o pata de burro, entre otras. Estos son los denominados buzos mariscadores o artesanales.

Chile es posiblemente el país con la población de buzos más extensa del mundo, con un censo estimado de 30.000 profesionales distribuidos en diferentes sectores económicos

Otra de las industrias que nutre en cantidad el censo de buzos nacionales es la acuicultura. La creciente actividad en los cultivos de salmón desde la década de los 90, se ha convertido en uno de los motores de la economía nacional y la demanda de profesionales subacuáticos es permanente.

Una de las estructuras utilizadas para las obras de construcción de los túneles submarinos

En torno a 4.000 buzos trabajan en el mantenimiento y recolección de bajas, en las más de 1.200 empresas dedicadas a la cría fundamentalmente de esta especie.

En una tercera órbita laboral habría que encuadrar a los buzos comerciales e industriales del país, que suman alrededor de 2.500 titulados de los que están en activos 1.500 aproximadamente.

En Chile existen alrededor de 70 compañías de trabajos subacuáticos que prestan servicios en dependencias portuarias, centrales hidroeléctricas o en tareas de salvamento.

En los últimos años, estas empresas están jugando un papel determinante en el desarrollo tecnológico de Chile, como pieza fundamental en los proyectos de las plantas desaladoras de agua.

Uno de los equipos de buzos que participa en la operación | STS

Estas construcciones están siendo clave para combatir la escasez de este recurso en las zonas más desérticas del norte del país.

La climatología y la orografía de este particular enclave reúnen una serie de condiciones adversas para la disponibilidad de agua en ciertas zonas, bien sea para el consumo de la población, para la agricultura o para su uso en la preponderante industria minera del país andino.

La ingeniería subacuática y el buceo comercial son piezas cruciales para garantizar el suministro de los recursos hídricos en el país andino

Chile atraviesa por un proceso de transformación en el que la industria minera tiene un peso específico, por su contribución a la economía nacional y por la inversión de ésta para la construcción de las desaladoras.

Sistemas de LARS y campanas usados en la operación | STS

El desafío es llevar el recurso hídrico hasta las zonas más desérticas y altas del país, donde las explotaciones de cobre se han convertido en un motor económico y el epicentro del desarrollo urbano de algunas regiones anteriormente casi despobladas.

Claudio Castro, presidente del Capítulo Chileno de ADCI y director ejecutivo de STS

Las condiciones geográficas hacen que Chile enfrente el importante reto de llevar agua a zonas desérticas situadas a más de 200 kilómetros de la costa, con altitudes que llegan hasta los 3.100 metros
Las desaladoras de agua se han convertido en la solución para combatir la megasequía que azota a Chile. La construcción de estas infraestructuras moviliza importantes recursos técnicos y humanos, en los que las compañías de ingeniería subacuática y buceo comercial desarrollan un papel imprescindible.
Claudio Castro, director ejecutivo de S.T.S, documenta y relata los primeros proyectos de construcción de estos complejos hídricos en Chile, además del consecuente desarrollo tecnológico y en materia de seguridad que ha supuesto la puesta en marcha de estas megaconstrucciones en el país andino.

Un proyecto pionero

La construcción de Escondida Water Supply (EWS) ha marcado un hito en el proceso de implantación de estas instalaciones a lo largo del país. Se trata de una de las plantas desaladoras más grandes del mundo, cuyo proyecto fue llevado a cabo por la empresa minera BHP Billiton con una inversión de 4 billones de dólares.

Diagrama con el sistema de tuberías submarinas

Con una capacidad de entrega de 2.500 litros por segundo, abastece de agua a Escondida, la mina de cobre más grande del mundo.

S.T.S Ingeniería y Construcción Marítima (STS) fue la empresa encargada del diseño de ingeniería y ejecución del proyecto de las obras submarinas de EWS.

La compañía, que cuenta con una división de buceo industrial, forma parte del Capítulo Chileno de la Association of Diving Contractors International (ADCI). Su director ejecutivo es Claudio Ignacio Castro, quien ocupa el cargo de presidente en la agrupación empresarial.

“En 2005, STS comenzó los estudios para el diseño del proyecto de la primera planta desaladora en el país para minería. La construcción de Escondida Pilot Plant, en Antofagasta, fue todo un reto para nuestra empresa, donde se debía llevar el agua desde el mar a través de 200 km de cañerías por el desierto de Atacama, hasta los 3000 metros de altitud en la cordillera de los Andes”, Claudio Castro

Este proyecto sirvió de ensayo para otras obras llevadas a cabo en posteriores fechas, así que fue pionero en la puesta a punto de estas megaconstrucciones.

En los últimos 10 años, la construcción de estas plantas desaladoras ha crecido ante la imperante necesidad de abastecer de agua a las regiones del norte del país”, expone Castro.

Tradicionalmente, en las zonas desérticas chilenas el agua para el consumo se extraía fundamentalmente de acuíferos subterráneos, lo que se conoce en el lugar como napas de agua.

Sistema de grúas para el traslado de las tuberías

Con la llegada de la industria minera, este recurso comenzó a compartirse y progresivamente a escasear con el crecimiento de la actividad extractiva y el consecuente aumento de la población en estas regiones. Fue entonces cuando los esfuerzos se centraron en lograr potabilizar el agua del mar y trasladarla a los lugares con mayor sequía.

Ahora, el Estado Chileno ha puesto en marcha el Plan Nacional de Adaptación al Cambio Climático, que contempla la obtención de recursos desde nuevas fuentes.

Por su parte, las compañías mineras están poniendo en marcha obras de construcción para sus propias plantas desaladoras, sumando así esfuerzos por acondicionar el futuro chileno a las nuevas necesidades.

En todo este proceso, la ingeniería subacuática y el buceo comercial son piezas cruciales del engranaje de la maquinaria.

El avance tecnológico de la ingeniería submarina en la última década

Los estudios previos a la construcción de Escondida-Water-Supply (EWS) se iniciaron en 2005, fecha en la que la compañía STS dio los primeros pasos para la redacción del proyecto de ingeniería. Para ello, la empresa se vio obligada a reforzar sus criterios tanto tecnológicos como de seguridad laboral.

Buzos dispuestos para el control de las perforaciones submarinas | STS

“Trabajar para la mayor empresa minera del mundo, BHP Billiton, supuso un importante desafío del que nuestra compañía ha salido reforzada en diferentes aspectos. Las exigencias del proyecto nos obligaron a usar unos sofisticados procedimientos de construcción y unos exigentes protocolos de seguridad laboral, de acuerdo con los estándares que cumplen estas grandes compañías.

Cámara hiperbárica en el lugar de trabajo

Como resultado, hemos completado un proceso de tecnificación, por el que también están pasando otras empresas del rubro, adheridas al Capítulo Chileno de ADCI”, relata Claudio Castro.

La participación de la industria subacuática en estos importantes proyectos ha traído mejoras en la seguridad de los procesos técnicos

Tradicionalmente la industria de la construcción utilizaba técnicas que tenían un gran impacto medioambiental y también para la población local, como era el uso de cargas explosivas en la costa.

En el caso de las obras de EWS había que responder a estrictos protocolos medioambientales, por lo que era necesario contar con métodos sostenibles para el medio natural.

Miembros del equipo técnico de STS preparando la tuneladora submarina

“Fuimos pioneros proponiendo proyectos de construcción de obras marinas para la captación y descarga de agua en plantas desaladoras y en las termoeléctricas, reduciendo el impacto ambiental y protegiendo los ecosistemas.

Para ello, estudiamos infraestructuras similares construidas en Europa o Australia con tecnología alemana, donde descubrimos la opción de la tunelería submarina, que sustituiría a la construcción de tuberías sobre el lecho marino.

Esto reduce el impacto ambiental de la zona y ofrece un mejor control sobre los plazos de ejecución, sujetos al clima marítimo con los métodos tradicionales.

Fases del proyecto de construcción

La industria subacuática está presente en varias fases de la construcción de las desaladoras de agua.
En una primera etapa, las operaciones de buceo se centran en la construcción de pozos submarinos, perforando el lecho marino a profundidades muy por debajo de la cota de altura de la costa. Para ello, se usa tecnología de perforación de última generación, que evita la destrucción del medio marino.

Estos pozos marcarán los tramos de construcción de los túneles submarinos por donde circulará el agua, que alcanzarán distancias de hasta 700 metros de la línea de costa. Desde allí se captará el agua que llegará hasta la desaladora.

Los túneles marinos se construyen con una Tunel Boring Machine (TBM), maquinaria de más de 100 toneladas que avanza por debajo del lecho marino y que los buzos han de recuperar en los pozos previamente construidos. Cuando la máquina llega al pozo hay que recuperarla a profundidades de hasta 40 metros profundidad, lo que supone un desafío para los equipos de buceo.

Sistema de pozos usado para rescatar la tuneladora entre tramos | STS

Después de recuperarla, comienza la etapa para la conexión y construcción bajo el agua de los elementos de ensamblaje de estas tuberías, cuyo diámetro puede llegar a alcanzar los 3 metros y son de gran dimensión y peso para el trabajo de los buzos.

“La labor submarina en esta etapa es intensa e incluye trabajos de medición, aproximación y conexión. Para ello, se cuenta con el apoyo de la robótica submarina, cuya participación como herramienta para el buceo está cumpliendo un rol determinante.

En este caso los diseños y la preparación de la operación se realizan con ROV submarinos y la ejecución la lleva a cabo el buzo”, argumenta el director ejecutivo de STS.

Traslado del equipo a bordo del buque C.Sailor | STS

En una etapa posterior, se prepara el fondo marino con anclajes, estructuras de hormigón y otros elementos para la posterior instalación de las cañerías.

Si normalmente en estos procesos el corte y la soldadura siempre han sido técnicas de obligado uso, las novedades tecnológicas en materia de ingeniería están dando paso a técnicas más sostenibles y rentables en cuanto al tiempo de trabajo de los buzos.

“Ahora se construyen piezas en superficie, lo que permite que los buzos puedan apernar, ensamblar y fijar los elementos sin usar la soldadura, incluso con elementos adhesivos tan eficientes como ésta”, asevera Castro.

Una vez acabados los proyectos de construcción, las empresas de buceo cumplen un importante papel en el mantenimiento de tanques y reservorios de agua, donde se acumula este elemento para su posterior traslado al interior del país.

Estándares de seguridad

La participación del buceo comercial en estos trabajos de construcción ha permitido que está industria experimente notorias mejoras en protocolos y procedimientos de seguridad.

“Antes de la llegada de las grandes empresas mineras a Chile, las compañías de buceo realizaban proyectos en puertos u operaciones de salvamento, sin exigentes estándares de seguridad. La minería es una industria que cuenta con una tecnología muy sofisticada en todos sus procesos. El contacto con ésta ha permitido un salto tecnológico para el buceo comercial. Las grandes obras encargadas por la minería requieren un importante despliegue de ingeniería y construcción, con una alta exigencia en cuestiones de seguridad. El sector minero tiene altos estándares de seguridad al igual que el buceo”, asevera Castro.

“Fuimos pioneros en proponer proyectos marinos para la captación de agua reduciendo el impacto medioambiental y protegiendo ecosistemas”, Claudio Castro

“En STS cumplimos con un proceso de 45 minutos para preparar al buzo antes de hacer la inmersión. Hemos desarrollado nuestro proceso de control a partir del protocolo que recomienda Kirby Morgan para colocarse el casco. Este se basa en la supervisión de más de 100 elementos, para comprobar que todos funcionan correctamente: casco, válvulas, umbilicales, medidores de presión y el restos de componentes”, puntualiza.

“Todos los pasos los tenemos digitalizados con un software que va chequeando a ojos del supervisor y los buzos, los elementos uno por uno y que marca con una luz verde o roja si el equipamiento del buzo está en perfectas condiciones para el buceo o no”, concluye el director ejecutivo de STS.

“Cumplimos con los estándares de seguridad más exigentes. Dedicamos 45 minutos para preparar a los buzos antes de la inmersiones”, Claudio Castro

Para completar el proceso, un paramédico del equipo hace un chequeo de las condiciones fisiológicas del buzo antes de la inmersión.

Un salto tecnológico y de seguridad

De las 70 empresas que ofrecen servicios subacuáticos industriales en Chile, un total de 7 compañías han logrado certificarse para integrar el Capítulo Chileno de la Association of Diving Contractors International (ADCI).

Asistentes a una de las reuniones del Capítulo Latinoamericano de ADCI

El presidente de la agrupación empresarial, Claudio Castro, afirma que “la participación de las compañías de buceo en la construcción de las grandes infraestructuras construidas en los últimos años en Chile para la minería ha traído aparejado un importante avance tecnológico y su adhesión a los estándares internacionales de seguridad más exigentes”.

“El contacto con la minería ha facilitado el salto tecnológico y las mejoras en seguridad”, Claudio Castro, presidente del Capítulo Chileno de ADCI

Castro es uno de los pioneros en la internacionalización de la ADCI en Latinoamérica y formó parte del equipo de redacción de la versión 6 del Consenso de Normas Internacionales para Buceo Comercial y Operaciones Submarinas (2012), compendio de reglas a cumplir por todos los miembros de la agrupación y que algunos países latinoamericanos han adoptado para la regulación del buceo a nivel nacional.

Sala de control

“En 1993, nuestra empresa comenzó a buscar una nueva normativa para realizar trabajos en el estrecho de Magallanes. Estudiamos las normas internacionales de las dos principales organizaciones que regulaban el sector, IMCA y ADCI. En 1995 adoptamos las directrices de ADCI, pues eran las más aplicables por las características del buceo en Latinoamérica”, señala Castro.

En 2011 la autoridad marítima ingresó en ADCI como miembro de soporte y posteriormente el país reconoció las Normas de Consenso Internacional

Este fue el punto de partida para reunir a empresas del rubro en Latinoamérica y en Chile, que hoy día es el único país que tiene un capítulo propio en la organización, por la madurez de sus empresas al poder reunirse a pesar de ser competidoras y por las particularidades del trabajo subacuático en este lugar.

“Así fue como comenzamos a aplicar estas normas en trabajos para la Dirección General del Territorio Marítimo y Marina Mercante de Chile, convenciendo a través de las operaciones realizadas de las virtudes de este estándar de seguridad. En 2011 esta entidad nacional ingresó en ADCI bajo la denominación de miembro de soporte, una categoría de honor que fue creada para reunir a las autoridades marítimas que nos controlan, supervisan y regular. Nuestra intención era hacerlos partícipes de nuestros objetivos para la seguridad en la industria, bajo el soporte de una organización sin ánimo de lucro”, argumenta el presidente del Capítulo Chileno.

Buzo de STS durante la operación

Posteriormente el país reconoció su consenso de normas como instrumento que forma parte de la regulación de la industria.

Esta experiencia se replicó posteriormente en otros países como Colombia y Argentina, donde la Armada Nacional y la Prefectura Naval respectivamente, son hoy miembros de soporte adheridos a la organización.

Nuestro objetivo es implantar una cultura en los sistemas de trabajo, para que no ocurran accidentes graves. Incidentes siempre pueden ocurrir, pero hay que poner medios para evitarlos a toda costa y si ocurren que exista un control para reducir sus consecuencias.

En Chile existe un bajo índice de accidentes laborales en el rubro, en las empresas que aplicamos correctamente esta Norma. Existen casos de empresas que son expulsadas de la organización si sufren accidentes y no están cumpliendo; esa es la política de ADCI.

El reglamento se ha ido mejorando a lo largo de los años y definiendo cada vez mejor. En la industria se trabaja con técnicas y equipos muy sofisticados como pueden ser la mezcla de gases o las campanas de buceo.

Lanzamiento de buzos en campana húmeda |STS

Gracias a la apertura a esta normativa, el buceo en el país se ha experimentado un proceso de desarrollo muy positivo para las empresas chilenas, que han permitido, por un lado, más conocimientos sobre buceo y, por otro, que éstas pudieran brindar servicios a grandes compañías de ingeniería y construcción para proyectos desarrollados en Chile.

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