“La publicación del Real Decreto es un paso más en nuestro camino por mejorar el sector”

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Sara Fuxa, de Naviera Daedalus

“La publicación del Real Decreto es un paso más en nuestro camino por mejorar el sector”, Sara Fuxa – Naviera Daedalus

Aunque cualquier empresario con la suficiente conciencia y conocimiento de los riesgos que implica este oficio, supiera que las cosas a nivel general no se estaban haciendo bien, difícilmente podía tomar cartas en el asunto a título individual.

Las alarmantes cifras de siniestralidad no parecían causar el suficiente impacto en las empresas del sector. Los datos de 2016, con con siete accidentes en poco mas de un mes, dejaron claro que la situación no podía continuar como hasta entonces.

Desde ANEBP se empezaron a tejer estrategias que se dirigieran a cortar de raíz este problema. Tras varias reuniones y con el consenso de la mayoría representativa se concluyó que las directrices a seguir serían las mas parecidas a los países de nuestro entorno.

De esta forma, se determinó que estas medidas deberían ser lo más claras y conservadoras posibles, de manera que evitaran la picaresca que no consiguió evitar la Orden Ministerial de 1997 por su ambigua redacción. De ahí, partieron medidas como la obligatoriedad de completar un equipo de 5 integrantes, la prohibición del autónomo como técnica de buceo y otras muchas de carácter restrictivo, que resultaron impopulares para los más incumplidores.

A pesar de ser establecidas con la voluntad de proteger al buzo y a la empresa, sembraron la semilla de la discordia en el seno de la patronal entre quienes no supieron, no quisieron o no pudieron entender el mensaje.

Esto produjo su escisión en dos vertientes contrapuestas, desactivando el prometedor y esperanzador empuje que se imprimió en un principio y que nos dejó vislumbrar por algunos momentos el fin de tantos años de tristes sucesos y ver relanzada tan bella profesión.

“Iniciamos un periodo en el que todos debemos defender la vigencia del Convenio Colectivo y luchar por una correcta interpretación de la nueva normativa”

Debido a esta desunión, el verdadero estigma de este oficio, hemos permitido que el embrión de un nuevo Real Decreto que esperábamos como el hijo pródigo que acabaría con todos nuestros problemas, acabara prostituido por los espurios intereses de agentes centrados en que nuestras reivindicaciones no prosperaran, abocándonos a una situación aún peor que en la que nos encontrábamos hasta entonces.

Por muchos años, hemos sido la patata caliente de las administraciones. Pero los culpables no fueron solo ellas: creo que nuestra arrogante desunión, la precaria formación en escuelas de escaso nivel, la codicia y el analfabetismo técnico han lastrado siempre al sector.

Hay que reconocer que nuestro gremio fue un ejemplo para incluir en el manual de la autodestrucción.
Desde luego, no ayudó mucho que en el pasado la Administración del Estado no se preocupara nunca de un gremio poco interesante, pequeño y encima complicado.

A pesar de que los altos índices de siniestralidad no son nuevos y de que los intentos de trasladarles nuestra situación de desamparo comenzaran años antes de la creación de ANEBP [a mediados de la década de 1980 existió la Asociación Española de Actividades Subacuáticas Profesionales (AEASUP), que intentó involucrar a las administraciones de entonces, como la Secretaría General de Pesca, donde estábamos encuadrados o Marina Mercante, donde habíamos estado con anterioridad] no se consiguieron avances importantes.

Ahora, con la derogación de la OM97 y la publicación del Real Decreto se abre una nueva etapa en el camino. Aunque el nuevo documento no ha cubierto nuestras expectativas, contamos con las herramientas suficientes en materia de seguridad.

Iniciamos un periodo en el que tenemos que defender la vigencia del Convenio Colectivo y luchar por la correcta interpretación de la nueva norma, su mejora o su transformación.

Sea cual sea el destino de la nueva normativa, es necesario que todos los colectivos vayamos de la mano. Será difícil afrontar esta nueva etapa con un sector que hace aguas en el momento en el que necesitamos todos arrimar el hombro.

El barco sigue navegando y necesitamos que toda la tripulación tenga claro que el rumbo es el mismo para todos: la mejora de nuestra industria en asuntos de seguridad y calidad.

 

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