“IMCA transformó el buceo offshore a nivel mundial”
La International Marine Contractors Association (IMCA) es la principal asociación que representa a las empresas dedicadas a las operaciones offshore, incluyendo el buceo comercial, la ingeniería submarina, los vehículos operados remotamente (ROV) y el posicionamiento dinámico de buques. Fundada en 1995, IMCA surge de la necesidad de establecer estándares comunes en una industria históricamente compleja y de alto riesgo, heredando la experiencia previa de organizaciones pioneras en el Mar del Norte.
A lo largo de sus 31 años de trayectoria, IMCA se ha consolidado como un referente global en la promoción de la seguridad, la eficiencia y la profesionalización del sector marítimo offshore.
Su labor ha sido vital para transformar una actividad que en sus inicios presentaba elevados índices de siniestralidad en una industria altamente regulada y tecnificada. Mediante la elaboración de códigos de práctica, guías técnicas y sistemas de auditoría, la asociación ha contribuido decisivamente a reducir riesgos y a estandarizar procedimientos en operaciones críticas.
En el ámbito del buceo comercial, IMCA desempeña un papel especialmente relevante. Sus directrices, como el reconocido código internacional para el buceo offshore, son adoptadas por empresas y operadores en todo el mundo, convirtiéndose en un marco de referencia indispensable para garantizar operaciones más seguras y eficientes.
Hoy, IMCA continúa siendo un actor clave en la evolución de la industria marítima global, promoviendo la mejora continua y la cooperación internacional en un entorno cada vez más exigente.
En esta entrevista hacemos un repaso a la trayectoria de la entidad con Bill Chilton, Director de la División de Buceo.
Para comenzar, ¿podría explicarnos cuál es el origen de IMCA y qué papel jugó su organización predecesora, la AODC?
IMCA tiene sus raíces en la Association of Offshore Diving Contractors (AODC), que fue creada en un momento crítico para la industria.La AODC desempeñó un papel fundamental al establecer las primeras bases de seguridad y organización en el buceo comercial offshore, cuando esta actividad aún estaba en una fase muy inicial.
Aunque IMCA se fundó formalmente en 1995, su legado operativo y técnico se remonta varias décadas atrás, heredando la experiencia acumulada desde los primeros desarrollos en el Mar del Norte.
En ese sentido, más que una entidad reciente, IMCA representa la continuidad y evolución de un esfuerzo colectivo por profesionalizar una industria compleja y de alto riesgo.
Antes de la creación de la AODC, ¿cómo era la industria del buceo offshore en sus inicios?
En sus comienzos, la industria del buceo offshore carecía prácticamente de referencias técnicas y operativas. A finales de los años 60 y durante los 70, el crecimiento estuvo impulsado por el descubrimiento de importantes yacimientos de petróleo y gas en el Mar del Norte.
Sin embargo, este desarrollo fue más rápido que la capacidad de la industria para adaptarse a los riesgos.
Las operaciones se realizaban sin procedimientos estandarizados, con formación limitada y con una comprensión muy básica de los peligros asociados. En muchos casos, se extrapolaban prácticas del Golfo de México que no eran adecuadas para entornos más exigentes.
¿Qué desafíos específicos presentaba la industria en el Mar del Norte?
El Mar del Norte supuso un punto de inflexión porque introdujo condiciones mucho más extremas que las conocidas hasta entonces.
Las profundidades eran significativamente mayores, llegando a superar los 200 metros, y las condiciones meteorológicas eran mucho más severas. A esto se sumaban corrientes fuertes, bajas temperaturas y visibilidad reducida.
Todo ello obligó a la industria a replantear completamente sus métodos de trabajo. Por primera vez, los operadores tuvieron que enfrentarse simultáneamente a grandes profundidades y a entornos hostiles, lo que incrementaba exponencialmente los riesgos para los buzos.
La tasa de accidentes mortales en el buceo comercial durante la década de 1970 era la más alta de todos los sectores industriales en Europa
¿Cómo eran las condiciones de seguridad en esos primeros años?
Las condiciones de seguridad eran extremadamente precarias. Los datos disponibles reflejan una situación alarmante: entre 1971 y 1984 murieron 55 buzos en el norte de Europa, concentrándose la mayoría de los fallecimientos en la primera mitad de los años 70.
La tasa de accidentes mortales, estimada en uno por cada cien buzos al año, era la más alta de cualquier sector industrial en Europa en ese momento. Además de las muertes, hubo numerosos casos de lesiones graves y discapacidades permanentes, muchas de ellas no documentadas. Esta realidad puso de manifiesto la urgencia de establecer medidas de control y prevención.
¿Qué llevó a la creación de la AODC?
La creación de la AODC fue una respuesta directa a esa situación crítica. Existía un consenso generalizado en la industria de que no se podía continuar operando bajo esas condiciones.
Era necesario introducir cambios estructurales que permitieran mejorar la seguridad de manera efectiva. La AODC nació con el objetivo de coordinar esfuerzos entre empresas, compartir conocimientos y desarrollar soluciones comunes.
Fue un paso decisivo hacia la organización de la industria y el establecimiento de estándares que permitieran reducir los riesgos.
¿Cuáles fueron los principales objetivos de la AODC durante esa etapa?
Los objetivos de la AODC se centraron en abordar de manera integral los desafíos de la seguridad en el buceo offshore. Por un lado, buscaba identificar y controlar los riesgos inherentes a esta actividad. Por otro, promovía el intercambio de experiencias entre sus miembros, entendiendo que el aprendizaje colectivo era fundamental para avanzar.
También se propuso mejorar tanto la seguridad como la eficiencia operativa mediante la elaboración de normas y guías técnicas. Además, su objetivo fundamental era demostrar que la industria era capaz de autorregularse mediante estándares rigurosos y bien definidos.
¿Qué medidas concretas se implementaron?
Para alcanzar estos objetivos, la AODC desarrolló una serie de herramientas fundamentales. Entre ellas, destacan la elaboración de guías técnicas detalladas que establecían buenas prácticas operativas, así como la definición de requisitos claros y detallados en materia de formación, certificación y competencias del personal que intervenía en las operaciones.
También se implementaron sistemas de inspección y control para garantizar que los equipos utilizados cumplían con los estándares necesarios. Estas medidas contribuyeron a introducir una mayor disciplina operativa y a reducir la variabilidad en las prácticas de trabajo.
IMCA ha desempeñado un papel vital en la transformación del buceo offshore, reduciendo los riesgos y mejorando la formación de los profesionales
¿Qué evolución se ha observado en la seguridad desde entonces?
La evolución ha sido notable. Aunque los años 70 estuvieron marcados por un elevado número de accidentes, en la década siguiente se produjo una mejora significativa gracias a la adopción de estándares más rigurosos y al aprendizaje derivado de los errores iniciales.
En los años 90, el número de fallecimientos se redujo drásticamente, registrándose solo tres casos en el Mar del Norte. Este progreso refleja el impacto positivo de las medidas implementadas y demuestra que la combinación de regulación, cooperación y desarrollo técnico puede transformar una industria.
¿Cómo se produjo la transición hacia IMCA?
Con el tiempo, se hizo evidente que las soluciones desarrolladas en el Mar del Norte podían aplicarse a nivel global. Este reconocimiento llevó a la creación de IMCA en 1995, tras la integración de distintas organizaciones del sector.
La incorporación del término “internacional” reflejaba precisamente esa vocación de expandir las buenas prácticas más allá de un ámbito regional. La transición supuso un paso estratégico para consolidar un enfoque cada vez más global en la gestión de la seguridad y la eficiencia en operaciones offshore.
¿Cuál es hoy el alcance de IMCA?
En la actualidad, IMCA tiene un alcance verdaderamente global. Opera a través de distintas regiones geográficas y cuenta con una estructura basada en comités técnicos y regionales que permiten coordinar el trabajo de sus miembros.
Esta organización facilita el desarrollo continuo de estándares y la adaptación a los cambios en la industria. Además, su red de empresas asociadas le proporciona acceso a una amplia base de conocimiento y experiencia práctica.
¿Qué es el código D 014 y cuál es su importancia para las operaciones subacuáticas?
El código IMCA D 014 es el documento central en materia de buceo offshore. Publicado en 1998, establece un conjunto de requisitos mínimos que deben cumplirse para garantizar operaciones seguras.
Se trata de un compendio de buenas prácticas basado en la experiencia acumulada durante décadas, lo que le confiere una gran solidez técnica.
¿Qué aspectos regula este código?
El D 014 abarca todos los aspectos clave de las operaciones de buceo offshore. Define claramente las funciones y responsabilidades de los distintos roles, establece requisitos de formación y competencia, y regula el uso y mantenimiento de equipos.
También incluye directrices sobre evaluación de riesgos, planificación de proyectos, procedimientos de trabajo seguro y gestión de emergencias. Además, también contempla aspectos relacionados con auditorías y documentación, lo que permite asegurar un control continuo de las operaciones.
¿Por qué es un estándar de referencia para la industria a nivel internacional?
Su valor radica en que ofrece un sistema completo y coherente que integra todos los elementos necesarios para realizar operaciones seguras. No se limita a recomendaciones aisladas, sino que proporciona un marco estructurado que puede aplicarse en diferentes contextos. Por ello, muchas empresas lo adoptan como referencia y lo incluyen como requisito contractual en sus proyectos.
¿Cómo ha contribuido IMCA a la industria?
IMCA ha desempeñado un papel fundamental en la transformación de la industria del buceo offshore. Ha contribuido a reducir los riesgos, mejorar la formación de los profesionales y estandarizar los procedimientos a nivel internacional. Su enfoque basado en la cooperación y el intercambio de conocimiento ha permitido avanzar de manera sostenida hacia niveles más altos de seguridad y eficiencia.
¿Qué legado han dejado los buzos pioneros?
El legado de los buzos pioneros es fundamental. Su experiencia, muchas veces adquirida en condiciones extremadamente difíciles, permitió identificar los riesgos y sentar las bases de las mejoras posteriores. El desarrollo de la industria actual, mucho más segura y profesional, es en gran medida el resultado de sus esfuerzos y sacrificios. Su contribución sigue siendo un referente para las generaciones actuales.
¿Qué motivó a IMCA para liberar algunas guías de referencia sobre operaciones subacuáticas y ponerlas a disposición de la industria?
IMCA es una organización formada por empresas asociadas y sus guías técnicas son elaboradas por sus propios miembros para beneficio de estos. Esto, en ocasiones, ha dado lugar a críticas que señalan que IMCA es una entidad “cerrada a terceros”, pero en realidad se trata de una cuestión de equidad. Las compañías miembros pagan una cuota por cada división a la que son elegibles para pertenecer y, a cambio, obtienen acceso a recursos como documentación y guías técnicas producidas por dicha división.
Si IMCA hiciera todo su contenido gratuito, dejaría de haber necesidad de membresías, no existirían ingresos y tampoco habría medios para sostener a su Secretariado, es decir, al personal permanente que coordina y facilita el trabajo de la asociación. En muy poco tiempo, IMCA dejaría de existir.
No obstante, IMCA es consciente de que desempeña un papel fundamental en la seguridad global del buceo comercial y entiende que tiene la responsabilidad de contribuir a que la industria sea más segura. Por ello, dos de los documentos principales de su División de Buceo se han puesto a libre disposición para descarga gratuita en cualquier parte del mundo el ‘IMCA D014 – International Code of Practice for Offshore Diving’ y el ‘IMCA D082 – Guidance on Diving Operations in Support of Underwater Ship Husbandry’.
¿Cuáles son las condiciones que debe reunir una compañía de buceo para convertirse en miembro de IMCA?
Muchas empresas contratistas de buceo se sienten intimidadas cuando valoran solicitar el ingreso en IMCA. Piensan que los auditores de buceo de la organización van a “desmontar” completamente sus sistemas y concluir que no están preparados. Sin embargo, el proceso es totalmente transparente y los auditores acompañan y apoyan a los solicitantes en cada etapa.
Todo el procedimiento ha sido recopilado en un único documento que detalla exactamente qué requisitos exige IMCA y cómo deben estructurarse las solicitudes para garantizar su aprobación. Este documento se denomina ‘IMCA D084 – IMCA Assessment Procedure for Diving Contractor Membership’ y, nuevamente, está disponible gratuitamente para descarga en el área de recursos de la página web de IMCA.
Lo que buscan los auditores de IMCA es evidenciar que la empresa solicitante es capaz de desarrollar sus proyectos de buceo conforme a los estándares establecidos en el documento IMCA D014. Habitualmente, las compañías descubren que, tras adaptar sus sistemas de gestión empresarial y de seguridad a los requisitos de IMCA, toda la organización se vuelve más eficiente, más segura y mejor estructurada, lo que finalmente supone un ahorro tanto de tiempo como de costes.
Si una empresa cuenta con un sólido sistema de gestión de seguridad, pero todavía no dispone de la experiencia offshore necesaria, IMCA puede concederle una membresía temporal dentro de su División de Buceo. Esta modalidad suele tener una duración de un año y permite a la compañía optar a contratos de buceo, ya que muchos clientes exigen la afiliación a IMCA como requisito previo para licitar trabajos, y adquirir la experiencia necesaria para acceder posteriormente a la membresía plena.
