La ciencia de la flotabilidad y su aplicación en la ingeniería submarina

Ciencia, flotabilidad y aplicaciones submarinas
La ciencia de la flotabilidad es extraordinariamente sencilla. Cuando un medio más ligero se introduce y queda contenido dentro de otro medio más pesado, se genera una fuerza ascensional. Este principio fue descubierto y documentado por primera vez alrededor del año 250 a. C. por Arquímedes, cuya célebre ley sigue siendo hoy la base de la física de la flotabilidad.
El Principio de Arquímedes establece que todo cuerpo total o parcialmente sumergido en un fluido experimenta un empuje hacia arriba igual al peso del fluido que desplaza. En este caso, el aire (el medio más ligero), al introducirse y quedar contenido bajo el agua (el medio más pesado), genera una fuerza ascensional positiva de aproximadamente 1000 kilos por metro cúbico. A mayor escala, un metro cúbico de aire contenido bajo el agua produce aproximadamente una tonelada métrica de empuje ascensional.
Aunque este principio físico también puede aplicarse a otros fluidos, su fundamento sigue siendo sorprendentemente simple.
De la teoría a la tecnología
Si la ciencia explica por qué se genera la flotabilidad, la tecnología de la flotabilidad estudia cómo aprovechar y controlar esa fuerza para realizar trabajos útiles.
Los primeros sistemas consistían en bolsas de piel de cabra o sacos de lona impermeabilizados con alquitrán para contener aire y generar sustentación. Sin embargo, eran soluciones poco fiables y difíciles de fabricar en grandes dimensiones.
Posteriormente aparecieron los tambores y pontones de acero. Aunque representaron un importante avance, presentaban inconvenientes importantes: eran pesados, difíciles de transportar, complicados de maniobrar bajo el agua y, con el tiempo, sufrían problemas de corrosión y deterioro.
Hoy en día, el desarrollo de nuevos materiales ha transformado completamente esta tecnología. Fibras tejidas de alta resistencia como el nylon, el poliéster o el Kevlar® permiten fabricar estructuras extremadamente ligeras y, al mismo tiempo, muy resistentes. A ello se suma el empleo de recubrimientos de poliuretano, un material con una elevada capacidad de adherencia, resistencia a la radiación ultravioleta, excelente comportamiento frente a productos petroquímicos y una gran resistencia a la abrasión.
Cuando estos recubrimientos de poliuretano se aplican sobre tejidos de nylon, poliéster o Kevlar, el resultado son materiales ligeros, con una extraordinaria resistencia mecánica, gran capacidad para retener el aire y un rendimiento muy superior al de las generaciones anteriores.
Gracias a esta evolución tecnológica es posible fabricar una amplia variedad de dispositivos de flotabilidad capaces de generar desde 20 kilogramos hasta 50 toneladas métricas de empuje. El desarrollo paralelo de válvulas de inflado, sistemas de desinflado, válvulas de alivio de presión, mecanismos de accionamiento y cintas textiles de alta resistencia ha dado lugar a los actuales equipos inflables de ingeniería submarina, cada vez más sofisticados.
Aplicaciones de la tecnología de la flotabilidad
Las posibilidades de esta tecnología son muy amplias y abarcan numerosos sectores industriales y marítimos.
En los astilleros, los pontones inflables se utilizan para reducir el calado de embarcaciones y buques durante las operaciones de botadura o recuperación. El ejemplo que acompaña al artículo muestra veinte pontones de salvamento con capacidad para 50 toneladas cada uno, capaces de generar conjuntamente unas 1.000 toneladas de fuerza ascensional, reduciendo significativamente el calado del buque.
Asimismo, los sistemas de flotabilidad especialmente diseñados se emplean habitualmente durante la instalación de tuberías submarinas y de cables eléctricos de gran capacidad, como los utilizados para transportar la energía producida por parques eólicos marinos.
Salvamento marítimo
El salvamento es una de las aplicaciones más importantes de la tecnología de la flotabilidad. Mediante grandes pontones de salvamento y bolsas de elevación tipo paracaídas es posible reflotar y recuperar embarcaciones hundidas, desde pequeños yates hasta grandes buques e incluso submarinos militares.
Operaciones militares
Las fuerzas armadas de numerosos países emplean sistemas de flotabilidad para elevar, remolcar y neutralizar artefactos explosivos colocados por fuerzas enemigas bajo buques, en puertos o en otras ubicaciones estratégicas.
Estas operaciones se realizan mediante equipos especializados de desactivación de explosivos submarinos que incorporan un pontón cilíndrico de una tonelada de capacidad y un sistema autónomo de suministro de aire que puede activarse de forma remota bajo el agua, hasta 100 metros de profundidad y desde una distancia de una milla.
Exploración de las grandes profundidades
La tecnología de la flotabilidad también ha desempeñado un papel esencial en algunas de las exploraciones submarinas más emblemáticas de los últimos años.
El productor y director James Cameron utilizó un sistema especializado de flotabilidad durante su histórica inmersión en solitario al Abismo Challenger, en la Fosa de las Marianas, a bordo del Deepsea Challenger. Este sistema actuaba como un mecanismo redundante de rescate capaz de devolver el sumergible a la superficie en caso de pérdida de energía o de fallo del sistema principal de liberación de lastre.

Hábitats submarinos inflables
Los avances en la tecnología de la flotabilidad también han hecho posible el desarrollo de hábitats submarinos inflables, diseñados para ofrecer a los buzos un espacio seco mientras permanecen bajo el agua.
Estas estructuras permiten descansar, realizar paradas de descompresión o incluso recibir atención médica sin necesidad de regresar inmediatamente a la superficie, ampliando considerablemente las posibilidades de las operaciones submarinas prolongadas.

El futuro de la tecnología de la flotabilidad
Las investigaciones actuales apuntan hacia sistemas de flotabilidad cada vez más sofisticados, capaces de controlar de forma dinámica el movimiento de objetos bajo el agua. El objetivo es desarrollar dispositivos con control activo de la flotabilidad, que permitan elevar, descender o mantener una posición fija (hover) con gran precisión.
En el futuro podrían aparecer vehículos submarinos inflables, estructuras habitables permanentes e incluso colonias submarinas construidas a partir de este tipo de tecnologías.
Aunque los avances logrados durante las últimas décadas han sido extraordinarios, lo cierto es que apenas hemos comenzado a descubrir el potencial de la tecnología de la flotabilidad en los océanos y vías navegables del mundo.





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