¿Es España un país seguro para el ejercicio del buceo comercial?

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La sombra del scuba vuelve a sobrevolar el buceo comercial

Los esfuerzos por mejorar las condiciones de seguridad en la industria del buceo comercial en España, no se han visto recompensados con la publicación del Real Decreto (RD) 550/2020, por el que “se determinan las condiciones de seguridad de las actividades de buceo”.

Patronal y sindicatos han mantenido en la última década una intensa actividad con el fin de mejorar la normativa de buceo en España y actualizar así la más que cuestionada Orden Ministerial de 14 de octubre de 1997 que regulaba la industria. Innumerables encuentros con las administraciones competentes en esta materia tuvieron como objetivo brindar apoyo y conocimientos, para la redacción de un nuevo reglamento que garantizase la seguridad de los buzos por encima de cualquier otro aspecto.

Portada de la Revista Octubre, donde se incluye el reportaje sobre el Real Decreto
Portada de la Revista Octubre, donde se incluye el reportaje sobre el Real Decreto

La desactualización de la normativa y la falta de uniformidad en los criterios de interpretación de los puntos más críticos, han sido posiblemente dos de los factores que más han influido en el alto número de accidentes mortales sufridos en España en las últimas tres décadas. Según el ‘Estudio de la Siniestralidad Laboral Mortal entre los Buceadores Profesionales Españoles’ de Iván Ciudad Valls, un total de 66 buzos de diferentes modalidades profesionales fallecieron entre 1987 y 2017. El denominador común de la mayoría de los casos fue el uso del equipo de buceo autónomo o scuba.

Con la entrada en vigor de la Modificación del II Convenio Colectivo de Buceo Profesional y Medios Hiperbáricos en noviembre de 2017, el buceo con equipo autónomo quedó prohibido según las Normas de Seguridad para Actividades Subacuáticas incluidas en el documento. Esta medida ha supuesto un notable descenso en los índices de siniestrabilidad, con un solo accidente mortal registrado en Ibiza en una operación comercial en los últimos tres años, realizada en scuba por una empresa de buceo científico. Un caso que además reabre el enquistado debate sobre la categorización de trabajos de esta naturaleza.

Desgraciadamente, no ha sido el único accidente mortal desde la publicación de la modificación del acuerdo colectivo para el buceo comercial, ya que en 2018 un buceador acuícola falleció en la provincia de Murcia también usando equipo de buceo autónomo. Es necesario puntualizar que la acuicultura no comparte convenio con la modalidad de buceo comercial y sus normas de seguridad sí permiten bucear en scuba.

Con la publicación del RD han vuelto a saltar las alarmas y muchas son las dudas en el gremio acerca de la seguridad de los buzos en este nuevo escenario de imprecisiones y aparentes contradicciones en el nuevo texto y, sobre todo, con la puerta abierta al uso del buceo en autónomo.

Los profesionales de esta actividad en España vuelven a temer por su salud y sus vidas, en vista del “paso atrás en la normativa”. Así lo manifiestan los colectivos consultados por SubaQuatica Magazine y las opiniones escrutadas de algunos particulares, en una encuesta realizada por este medio de comunicación en el mes de agosto.

La sombra del scuba vuelve a sobrevolar el buceo comercial tras el periodo de seguridad que la negociación colectiva había traído a la industria.

NOTA: Este texto pertenece a un amplio reportaje sobre las opiniones del Real Decreto, publicado en la última entrega de SubaQuatica Magazine ¿quieres recibir la revista en tu casa?

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