“Los usuarios de los centros de buceo deben pedir la documentación antes de hacer una inmersión”

1.896
Daniel Alonso, sargento Jefe de los GEAS de la Guardia Civil de Tenerife

“Los usuarios deben pedir la documentación en los centros de buceo”

La problemática sobre la situación de regularización de los centros de buceo en Tenerife se ha puesto de actualidad en los medios de comunicación locales en las últimas semanas, como consecuencia de las infracciones que la Guardia Civil ha denunciado en estos establecimientos.

El pasado día 15 de julio se produjo un accidente de buceo en una de las playas tinerfeñas, que derivó en el traslado de urgencia de una joven de origen danés a un centro hospitalario donde recibió tratamiento de medicina hiperbárica para su recuperación.

Como consecuencia de esto, agentes de la Guardia Civil pertenecientes al Grupo de Actividades Subacuáticas de la Guardia Civil (GEAS) de la Comandancia de Santa Cruz de Tenerife, investigan al director del centro de buceo, como presunto autor de un delito de lesiones y otro contra los derechos de los trabajadores.

Agentes  del GEAS de la Comandancia de Santa Cruz de Tenerife, investigan al director del centro de buceo, como presunto autor de un delito de lesiones y otro contra los derechos de los trabajadores.

A pesar de que la Asociación Profesional de Escuelas y Centros de Buceo Recreativos (BUCO) ha defendido la actividad de estas empresas en la isla y ha comentado que “es normal que cuando se llevan a cabo este tipo de inspecciones de control se encuentre algún tipo de infracción”, SubaQuatica Magazine – Revista de Buceo – ha contactado con el sargento Jefe del GEAS en Tenerife, Daniel Alonso, para conocer la situación de los centros en la provincia canaria.

 

¿Cuál es el protocolo que sigue el GEAS en este tipo de inspecciones?

Primeramente hacemos un estudio de los centros autorizados por la Consejería de Agricultura, Pesca y Alimentación en la zona donde vamos a inspeccionar, antes de desplazarnos.

Una vez llegamos al centro que va a ser objeto de la inspección, nos entrevistamos con los responsables del centro de buceo y visitamos las instalaciones donde se desarrolla la actividad. Hacemos mucho hincapié en la revisión de los equipos, especialmente a los compresores ya que cualquier deficiencia en ellos entraña un riesgo notable para el buceador.

Posteriormente, nos centramos en la revisión documental de permisos y comunicaciones que deben tener de los distintos organismos.

 

¿Dónde encuentran mayores deficiencias?

En algunos de los centros inspeccionados hemos encontrado carencias de determinados documentos, especialmente en la autorización sectorial y en la declaración responsable en materia de turismo, así como determinadas deficiencias en la revisión y legalización de los compresores y equipos a presión.

Además, durante las inspecciones también se comprueba que la plantilla del centro cumpla con el alta en el registro de la Seguridad Social y que los instructores o monitores de buceo tengan al día el reconocimiento médico hiperbárico, como medida de prevención de riesgos laborales.

 

En este último aspecto ¿son muchas las infracciones que suelen detectar?

En el caso del reconocimiento médico hiperbárico,  han sido varios los centros donde sus monitores carecen de este documento, lo que supone una infracción grave para la seguridad del personal.

También hemos detectado que algunos centros de buceo entregan el título de buceo deportivo a personas, generalmente jóvenes, para trabajar durante la temporada de verano y que en ocasiones se ha comprobado que la citada situación no se encuentra regularizada laboralmente.

¿Cómo gestionan este tipo de situaciones y qué consecuencias tiene para el centro?

Hemos trabajado con Inspección de Trabajo de Tenerife para localizar y neutralizar ese tipo de prácticas. En una inspección conjunta en un determinado centro de buceo, nos recibió una persona que cumplía con el citado perfil, es decir, el primer contacto que en ese caso tenía el cliente o usuario en ese centro es una persona con escasa o incluso carente de experiencia y sin alta estar regularizada su situación laboral.

Nuestra labor en este sentido es notificar la correspondiente denuncia tanto al centro como al organismo competente en la materia.

Momento de una inspección de los GEAS en Canarias.

¿Cuáles pueden ser las consecuencias para los usuarios con este tipo de prácticas?

En los casos en que los trabajadores son gente con escasa formación y experiencia, hemos detectado que algunos centro les atribuyen tareas de especial importancia, como es el caso de los bautismos de buceo, que aunque aparentemente pueda parecer que una primera inmersión para alguien sin experiencia es un ejercicio sencillo, hay que tener en cuenta que el buceo se desarrolla en un medio no natural para las personas y esto conlleva riesgos para la salud.

Hacer una inmersión, ya sea a mucha o poca profundidad, siempre supone posibles situaciones de peligro. Dejar ese momento bajo la responsabilidad de alguien con escasa o mínima experiencia es una actuación irresponsable y peligrosa por parte del centro que la encomienda.

Los casos de sobreexpansion pulmonar (SSP), desgraciadamente se suelen dar con frecuencia en los buceadores neófitos, motivo por el cual, los bautismos de buceo, entre otras actividades de las que se llevan a cabo en estos centros, deben estar guiadas por monitores experimentados.

 

¿Qué relación pueden tener los accidentes de buceo con este tipo de prácticas?

Todas las condiciones influyen para que se pueda producir un accidente, tanto las condiciones de seguridad del centro como la formación de sus instructores, monitores y personal.

¿Cómo podemos evitar estas situaciones?

Es importante que los usuarios que acudan a cualquier centro de buceo, 
conozcan que deben contar con titulación para la práctica del buceo o
encontrarse inscritos en un curso para su obtención, así como con un seguro de 
responsabilidad civil y un certificado médico sobre su estado de salud 
para la práctica de este tipo de actividades subacuáticas, que además deberá tener una antigüedad  máxima de dos años.

Los usuarios que acudan a cualquier centro de buceo deben contar con titulación para la práctica del buceo, un seguro de responsabilidad civil y un certificado médico

Si por el contrario, acudimos a un centro de buceo y los responsables del 
mismo no se interesan en comprobar los citados requisitos, ello podría ser un indicio de que ese centro en concreto podría no estar cumpliendo con la normativa de seguridad.

Otro aspecto a tener en cuenta debe ser el material, si el usuario observa que el mismo está en un estado deteriorado, debe interesarse y preguntar por ello, pudiendo asegurarse así de que el mismo cumple las condiciones de seguridad.

Además, debemos tener en cuenta que el centro debe contar con personal suficiente para atender los grupos de buceadores adecuadamente.

Igualmente la mayoría de cursos formativos de buceo deportivo,
cuentan en sus páginas web con sistemas para comprobar fácilmente si 
los instructores están debidamente acreditados, es por ello que si nos niegan poder  comprobarlo, sería recomendable buscar otro centro de buceo.

Podría interesarte