“El ROV te lleva donde el ser humano no puede llegar. Ahí empieza el verdadero trabajo”

Hay trayectorias que no se planean desde el inicio. Se descubren en el camino, casi por accidente. Para René Méndez Salomón (Los Mochis, México – 1975) el punto de inflexión llegó tras una década trabajando como oficial electrotécnico en el offshore. “En una de las compañías donde trabajé tenían un ROV modelo Super Scorpio. Fue el primero que conocí y desde entonces me llamó muchísimo la atención”, recuerda. Aquella curiosidad terminó convirtiéndose en una decisión profesional.
No venía del buceo ni de la industria submarina. Su base era técnica, ligada a la ingeniería electromecánica y al trabajo como Oficial Electrotécnico (ETO). Pero el contacto directo con la tecnología fue suficiente para despertar algo más profundo. “Ahí nació la idea de capacitarme y certificarme para trabajar en ese mundo”.

Ese paso llegó en 2013. Viajó a Canarias para formarse en QSTAR, donde cursó el programa de ROV Pilot Technician Grade II. Cuatro semanas que marcaron su entrada definitiva en el sector. “Fue una experiencia excelente. La combinación de teoría, principios de operación y prácticas reales en altamar es algo que no todos los centros ofrecen”, explica. Para él, la diferencia está en la inmersión real en el entorno offshore. “En el mar entiendes los riesgos y las buenas prácticas. Esa parte no se puede explicar en un aula”.
También destaca el papel de los instructores. “La experiencia de quienes enseñan es clave. En QSTAR se nota que se preocupan por mantener un nivel alto y prepararte para los desafíos reales del día a día”.
Desde entonces, su carrera ha estado ligada a operaciones exigentes y entornos de alta complejidad. Su primer trabajo fue en campañas de investigación oceanográfica en el Pacífico mexicano. “Empecé haciendo inspecciones del lecho marino a 2000 metros de profundidad, estudiando fauna y relieve”. Un inicio que pronto evolucionó hacia proyectos industriales de mayor escala.
Trabajó en Estados Unidos en operaciones de oil&gas en el Golfo de México, participando en mantenimiento y reparación de pozos, instalación de risers y conexión de BOPs. Más adelante, formó parte de proyectos de energías renovables en la costa este estadounidense, con tareas de desmantelamiento de estructuras para aerogeneradores. También participó en el tendido de cable de fibra óptica entre territorios, incluyendo trabajos en la zona de Sicilia.
Su trayectoria le ha llevado a colaborar con compañías como INAPESCA, PROSERSUR, ASCM, DOF Subsea, BOSKALIS, AALEA Offshore y FUGRO. En ese recorrido hay operaciones que se quedan grabadas. Recuerda especialmente un proyecto con DOF. “Trabajamos con cuatro ROVs al mismo tiempo, coordinados desde dos barcos de distintas compañías, para el mantenimiento de un BOP y el posicionamiento de la barrena de perforación de un drillship”. La complejidad era alta. Profundidad de 2000 metros y múltiples equipos operando en paralelo. “Fue un gran desafío y lo sacamos adelante sin incidentes”.

Hoy ejerce como supervisor ROV. Un rol que amplía la responsabilidad más allá del pilotaje. “No solo manejas el equipo. Estás a cargo de la seguridad del personal, del estado del ROV y del cumplimiento de los requisitos del cliente”. Cada jornada es distinta. “Es una experiencia única. Cada día aprendes algo nuevo. Lo que más me gusta es resolver los problemas que aparecen en cada inmersión”.
Para Méndez, el perfil técnico es imprescindible. Insiste en la importancia del conocimiento en electricidad, electrónica e hidráulica. “Eso te permite entender los riesgos y mantener el equipo en condiciones óptimas”. Pero no es solo cuestión de formación. “La actitud es clave. Hay que tener interés por seguir aprendiendo constantemente, al mismo ritmo que va avanzando la tecnología”.
Ha sido testigo directo de la evolución del sector. Desde equipos grandes y limitados hasta sistemas actuales mucho más compactos y eficientes. “Hoy los ROV son más confiables, más seguros y reducen los tiempos muertos”. También destaca el avance en operaciones remotas. “Ya hay sistemas que se controlan desde tierra con un mínimo de personal en campo”.
Ese desarrollo ha cambiado la industria submarina. “Los ROV han permitido explorar y explotar pozos en aguas muy profundas sin problema, además de facilitar la conectividad global con cables de fibra óptica”. Su impacto es estructural. Sin ellos, muchas de estas operaciones simplemente no serían posibles.

La seguridad es otro de los pilares. “Nos permiten trabajar en profundidades y condiciones donde el ser humano no puede llegar. Ambientes con altas presiones y temperaturas”. En ese sentido, el ROV no sustituye al buzo, pero redefine los límites de la operación.
Cuando se le pregunta por quienes quieren empezar en este mundo, su respuesta es directa. “Que se preparen lo mejor posible en conocimientos técnicos. Esto no es solo un trabajo, es una forma de vida”. Y añade algo más. “Es una carrera que puedes desarrollar tanto como quieras”.
Después de años de experiencia, sigue viendo el mismo atractivo que al principio. Resolver problemas bajo el agua, enfrentarse a lo desconocido, trabajar en entornos extremos. Todo eso sigue ahí. Y es precisamente lo que lo mantiene.


