El Hantavirus deja un buzo fallecido en Chile y alerta al sector marítimo y subacuático
Hantavirus en el sector del buceo profesional
La reciente alarma sanitaria generada en Europa tras los casos de hantavirus detectados en un crucero internacional ha vuelto a situar este virus en el foco de atención de las autoridades marítimas y sanitarias. El brote, investigado actualmente por organismos internacionales, dejó varios fallecidos entre pasajeros y tripulantes, despertando preocupación sobre los riesgos epidemiológicos asociados a espacios confinados y operaciones embarcadas.
En paralelo a este escenario, el sector marítimo y subacuático chileno enfrenta también una situación especialmente sensible. Un buzo profesional de 31 años, oriundo de Quellón, falleció presuntamente tras contagiarse de hantavirus mientras realizaba faenas embarcadas en la región de Aysén, una de las principales zonas de actividad salmonera del país.
Investigación sobre posible contagio laboral
Según informaciones difundidas por medios regionales y publicaciones en redes sociales, el trabajador desarrollaba labores en una embarcación vinculada al sector acuícola cuando comenzaron a aparecer síntomas compatibles con la enfermedad. Tras recibir atención médica, el buzo fue trasladado a Concepción, donde finalmente falleció debido a las complicaciones derivadas del virus.
El caso no sería aislado. Otro trabajador marítimo de 62 años, procedente de Maullín, permanece hospitalizado en estado crítico y conectado a ventilación mecánica tras presentar síntomas similares. Las autoridades sanitarias investigan actualmente el posible origen del contagio y analizan si ambos casos podrían estar relacionados con las condiciones existentes en la nave donde desempeñaban sus funciones.
El hantavirus es una enfermedad transmitida principalmente por roedores, a través del contacto con secreciones o espacios contaminados. Aunque habitualmente se asocia a zonas rurales, estos recientes episodios han puesto el foco en la bioseguridad dentro de embarcaciones y operaciones marítimas desarrolladas en entornos aislados.
En el ámbito del buceo comercial y la salmonicultura, el caso ha generado una fuerte preocupación debido a las condiciones de habitabilidad y convivencia presentes en determinadas embarcaciones de apoyo. Mientras continúan las investigaciones, el fallecimiento del joven buzo ha provocado una profunda conmoción entre trabajadores marítimos y profesionales del sector subacuático chileno.
“Las condiciones sanitarias también forman parte de la seguridad operacional”. Daniel Araos
El fallecimiento del buzo profesional chileno presuntamente asociado a hantavirus ha generado preocupación dentro del sector marítimo y subacuático del cono sur. Para Daniel Araos, Ingeniero en Prevención de Riesgos, Diplomado en Legislación y Salud Ocupacional, el caso debe analizarse desde una perspectiva sanitaria y laboral, evitando confundirlo técnicamente con un accidente de buceo convencional.

Araos recuerda que la situación epidemiológica del hantavirus durante 2026 ha mostrado una elevada agresividad en Sudamérica. Hasta mayo, Chile ha confirmado 14 casos con 6 fallecidos, alcanzando una letalidad cercana al 43%. A ello se suma el reciente brote registrado en un crucero procedente de Ushuaia, donde tres personas fallecieron tras contagiarse durante la travesía.
“El hantavirus es endémico en sectores rurales entre Atacama y Magallanes y se transmite principalmente por inhalación de aerosoles contaminados con orina o heces de roedores silvestres”, explica el especialista.
“El hantavirus mantiene una elevada letalidad en Chile durante 2026 y considera incorrecto catalogar este caso como accidente de buceo. El especialista cree que debe investigarse como posible exposición biológica laboral, reforzando la importancia de las condiciones sanitarias en embarcaciones y faenas marítimas”.
Desde el punto de vista técnico, Araos considera incorrecto catalogar automáticamente el caso como un accidente de buceo. “El daño no parece haberse producido por una inmersión, una maniobra subacuática, descompresión, barotrauma o una falla de equipo. Que la persona sea buzo no transforma el hecho en un accidente de buceo”, señala.
Sin embargo, el especialista sí cree que el caso debe investigarse seriamente bajo el ámbito laboral. Si el contagio ocurrió durante las faenas o al interior de la embarcación, podría considerarse una contingencia de origen laboral conforme a la Ley N°16.744 de accidentes y enfermedades profesionales.
“Más que un accidente de buceo, hablaría de una posible exposición biológica asociada al trabajo”, afirma. Para ello, considera fundamental determinar las condiciones sanitarias de la nave, la presencia de roedores, los sistemas de ventilación, la limpieza, la habitabilidad y las medidas preventivas existentes durante la operación.
Araos concluye que, independientemente de la calificación jurídica final, el caso deja una importante advertencia para toda la industria marítima y subacuática: “Las condiciones sanitarias y preventivas también forman parte de la seguridad operacional de nuestros buzos profesionales”.

Hantavirus en el sector del buceo profesional