El Gobierno nos hizo creer que nuestras demandas iban a ser satisfechas con unas condiciones para la jubilación justas para los buzos profesionales

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Buzo comercial elevado por el sistema de rescate

 

Más de una década y media de lucha por nuestros derechos

Se cumple ya más de una década y media desde que se iniciaron las primeras peticiones, reivindicando unos coeficientes reductores para la jubilación de los buzos profesionales.

En aquel entonces, muchos compañeros aparcaron por momentos sus trabajos bajo las aguas para mostrar desde la superficie la importancia de su labor. Su permanente esfuerzo por hacerse visibles a los ojos de la sociedad, el Estado y los gobiernos, ayudaron sobremanera para decirle a la ciudadanía en general que los buzos existimos.

Humanizaron la profesión, revelaron a los españoles que todos los días hay personas que se sumergen en inhóspitas aguas tanto dulces, como saladas e incluso contaminadas, para realizar su trabajo en favor del bienestar de todos los ciudadanos. Esos ríos, pantanos, mares y océanos son testigos de los accidentes, las incapacidades y las muertes sufridas por nuestro colectivo, las cuales se podrían haber minimizado si se hubieran atendido las demandas de los buzos, creando una legislación acorde con la peligrosidad, penosidad y toxicidad de nuestra profesión. No fue así. Nuestro colectivo fue ignorado año tras año por las administraciones.

 

Una oportunidad para hacer justicia con los buzos 

El fruto de toda aquella lucha trajo resultados en 2022, pero desafortunadamente siguen sin hacer justicia con nosotros.

El Ministerio de Trabajo y Economía Social aprovechó el marco del Proyecto de Ley de pesca sostenible e investigación pesquera, para introducir un coeficiente corrector que permita anticipar la jubilación de los buzos y de otros sectores que, al igual que el nuestro, estaban completamente olvidados. Estos acontecimientos originaron el utópico sueño de una jubilación acorde con nuestra labor. El Estado parecía dispuesto a escucharnos en su terreno y nosotros no íbamos a dejar pasar semejante oportunidad; se lo debíamos a los compañeros perdidos, a sus familias, a nosotros mismos y a las nuevas generaciones de buzos.

Este anhelo comenzó a materializarse el día 7 de septiembre de 2022 cuando tuvo lugar en el Congreso de los Diputados, el primer paso del proceso legislativo de la Ley donde se efectuó una comparecencia ante la Comisión de Agricultura Pesca y Alimentación. Desde la Confederación General de Trabajadores (CGT) Mar y Puertos, solicité un 0,40 de coeficiente reductor para la jubilación del colectivo de buzos profesionales, obteniendo el apoyo de todos los grupos parlamentarios presentes sin excepción alguna. La esperanza prendió entre los buzos, nos habían escuchado nos habían comprendido, aceptado nuestra petición como necesaria, razonable y justa.

Dicho apoyo quedo reflejado en las enmiendas presentadas por cada Grupo Parlamentario, publicadas en el Boletín Oficial de las Cortes Generales el día 21 de octubre del 2022. Los coeficientes que solicitaban los Parlamentarios eran considerablemente mayores al que marcaba el Proyecto de Ley de pesca sostenible e investigación pesquera. El máximo requerido fue un 0,45 pasando por el justo 0,40 seguido de un aceptable 0,30. El apoyo era prácticamente unánime existiendo una única desigualdad: el Grupo Parlamentario Socialista mantuvo el 0,15 de coeficiente, el mismo que figura en el texto del Proyecto de Ley.

 

Félix Potenciano, representante de CGT, en el Congreso de lo Diputados

 

Nuevo varapalo a nuestro colectivo

Aún con esa sombra, los buzos profesionales creímos que las expectativas eran prácticamente inmejorables. El día 2 de diciembre, en la fase de Ponencia, el Ministerio de la Presidencia, Relaciones con las Cortes y Memoria Democrática veta todas las enmiendas de los diferentes grupos parlamentarios que hacían referencia a los coeficientes reductores para la jubilación. Al amparo de lo establecido en el artículo 134.6 de la Constitución y conforme a lo dispuesto en el artículo 111 del Reglamento del Congreso de los Diputados, el Ministerio argumenta que incrementar el coeficiente más de un 0,15 puede suponer un aumento de gasto o una disminución de ingresos presupuestarios, por lo tanto, el Gobierno no presta conformidad a las enmiendas del resto de fuerzas políticas. El documento está fechado el 28 de noviembre del 2022.

Esta noticia es intolerable y el argumento no parece responder a la realidad, pero no nos rendirnos. Nuestra profesión no ha permitido jamás que bajemos la guardia.

Gracias a la unión del sector y al trabajo sindical conjunto, seguimos viendo luz para alcanzar nuestro propósito y encontramos una puerta entreabierta; otro cabo del que tirar. El día 7 de diciembre recibí una llamada de un compañero de Comisiones Obreras (CCOO), quien a su vez había sido alertado por un compañero del Sindicato Estatal de Buceo Profesional (SEB), informándole que se ha detectado entre las 389 enmiendas que tiene el Proyecto de Ley, una en concreto que no ha sido vetada. Se trata de la enmienda 256 en la que se solicita un 0,30 para el coeficiente de los buzos profesionales. En aquel momento, acordamos poner esta enmienda en conocimiento de las fuerzas políticas que nos apoyan, para seguir buscando una jubilación que dignificase nuestra profesión. En este momento, más que nunca, resulta importante la cooperación de trabajadores, sindicatos y representantes políticos.

El día 13 de diciembre tuvo lugar una noticia devastadora. El Gobierno remitió un exhorto sobre la enmienda 256 solicitando el veto, ya que entendía que era un error y que la justificación del resto de los vetos es coincidente con esta enmienda. Así pues, el 22 de diciembre se votó en sesión plenaria del Congreso la Ley de Pesca Sostenible e Investigación Pesquera, quedando aprobada la Ley y concediendo al colectivo de buzos profesionales un injusto, insuficiente e indigno coeficiente reductor del 0,15.

 

La última decisión es en el Senado

Ahora la propuesta se debatirá en el Senado, donde el plazo para presentar las enmiendas a la Ley finaliza día 9 de febrero del 2023. Si el Senado ratificase la decisión tomada por el Congreso, quedaríamos condenados a mantener nuestra situación laboral, es decir, sin posibilidades de finalizar nuestro periodo laboral dentro de nuestro sector o a jubilarnos sin unas condiciones físicas dignas.

Resulta frustrante ser ignorados de esta manera, tras haber transmitido una petición necesaria, razonable y justa.

Los anteriores gobiernos nos olvidaron, en cambio este Gobierno se acordó de los buzos después de escucharnos. Aparentemente, nos hizo creer que nos habían dado la razón, pero finalmente este Gobierno nos ha fallado otorgando a nuestro colectivo ese raquítico 0,15. La aprobación de esta Ley con ese bajo coeficiente de jubilación no cambia nada. El envejecimiento personal del sector persistirá, nuestro futuro continuará siendo una sucesión de reconocimientos médicos no aptos para la inmersión y más buzos profesionales seguirán muriendo mientras trabajamos.

Las reclamaciones del colectivo proseguirán; los buzos profesionales seguiremos saliendo del agua a las calles para expresar nuestras demandas y peticiones, porque cada una de ellas son merecidas por derecho propio. Nuestras reivindicaciones continuarán sonando allí donde estemos presentes, agarrándonos a un lema que nos obligan a entonar: ¨Morimos Trabajando”.

Aprovechemos la unión, la razón es nuestra.

Félix Potenciano Aguilera.
Coordinador Estatal de Piscifactorías y Acuicultura del S. P. de Mar y Puertos de CGT.

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