Canadá prohíbe las cámaras hiperbáricas blandas y advierte de riesgos graves para la salud

Las autoridades sanitarias de Canadá han endurecido su postura frente al uso de las denominadas cámaras hiperbáricas blandas (soft-shelled hyperbaric chambers), unos dispositivos cada vez más presentes en centros de bienestar y establecimientos de terapias alternativas. En una nueva advertencia de salud pública, Health Canada ha alertado de que estos equipos pueden provocar lesiones graves, incendios, asfixia e incluso la muerte, al tiempo que recuerda que su importación, venta y publicidad son ilegales en el país por carecer de autorización sanitaria.
Según explica el organismo, estas cámaras no han demostrado cumplir los requisitos de seguridad, eficacia y calidad exigidos por la legislación canadiense. Por ello, no están autorizadas para su comercialización ni para su utilización con fines terapéuticos, pese a que en los últimos años algunos centros las han promocionado como tratamiento para afecciones tan diversas como migrañas, autismo, parálisis cerebral o fatiga crónica.
“Health Canada advierte de que las cámaras hiperbáricas blandas pueden provocar incendios, asfixia, lesiones graves e incluso la muerte, y recuerda que su importación, venta y publicidad son ilegales en Canadá”
Las cámaras hiperbáricas blandas son dispositivos portátiles fabricados con materiales flexibles que funcionan a presiones relativamente bajas. Originalmente fueron concebidas para ayudar a montañeros y buceadores en determinadas situaciones relacionadas con la altitud o la recuperación física, pero su uso se ha extendido al ámbito del bienestar, donde con frecuencia se les atribuyen beneficios para los que no existe evidencia científica suficiente.

En su comunicado, Health Canada advierte de que estos equipos pueden representar un riesgo importante tanto para los usuarios como para las personas que se encuentren en las inmediaciones. Entre los peligros identificados figuran el riesgo de incendio, la posibilidad de asfixia, la transmisión de enfermedades infecciosas y lesiones derivadas de los cambios de presión que pueden afectar a los oídos, los senos paranasales, los pulmones, los ojos o incluso las piezas dentales. La agencia también señala que el tratamiento puede alterar los niveles de glucosa en sangre.
La autoridad sanitaria canadiense ha confirmado que está investigando diversas denuncias relacionadas con estos dispositivos y ha asegurado que adoptará las medidas de vigilancia y cumplimiento necesarias para proteger la salud pública.

Una advertencia que no afecta a la medicina hiperbárica
Uno de los aspectos que Health Canada subraya con mayor claridad es que esta advertencia no se refiere a las cámaras hiperbáricas rígidas utilizadas en hospitales y centros médicos autorizados.
El organismo recuerda que la oxigenoterapia hiperbárica administrada mediante cámaras rígidas constituye un tratamiento médico consolidado y respaldado por la evidencia científica para diversas indicaciones clínicas reconocidas. En estos tratamientos, los pacientes reciben oxígeno en un entorno presurizado bajo supervisión de profesionales sanitarios y siguiendo protocolos específicos de seguridad.
“La autoridad sanitaria canadiense insiste en que la advertencia no afecta a las cámaras hiperbáricas rígidas utilizadas en hospitales, donde la oxigenoterapia hiperbárica sigue siendo un tratamiento médico consolidado y respaldado por la evidencia científica”
Con esta diferenciación, la agencia pretende evitar confusiones entre la medicina hiperbárica regulada y el creciente mercado de dispositivos comercializados con fines de bienestar o terapias no avaladas científicamente.
No es la primera vez que Canadá actúa sobre este tipo de equipos. Health Canada ya había emitido advertencias similares en 2019 y 2020 por la comercialización de cámaras hiperbáricas blandas a través de internet y su utilización en algunos establecimientos. La nueva comunicación refuerza la posición del regulador y pone de manifiesto la creciente preocupación por la expansión de estos dispositivos fuera del ámbito sanitario y por los riesgos que pueden derivarse de un uso no controlado.

