Buzos españoles elevan la presión sobre el Gobierno por la jubilación anticipada

Álvaro Cuadros, representante de PESBUCO, junto a Rafa Villegas, del Sindicato Estatal de Buceadores (SEB), en el Parlamento Europeo. SEB

 

La reivindicación de los buzos profesionales españoles por una revisión de sus condiciones de jubilación anticipada entra ahora en una nueva fase. Tras llevar su demanda al Parlamento Europeo, el Sindicato Estatal de Buceadores (SEB) ha dirigido su estrategia hacia el Gobierno de España y reclama una reunión con la ministra de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, Elma Saiz, para abordar el incremento del coeficiente reductor aplicable al colectivo.

La solicitud llega en un momento especialmente sensible para la profesión, marcado por los recientes accidentes mortales de buzos comerciales en territorio europeo, concretamente en Portugal y Malta, y por la preocupación internacional sobre la siniestralidad en actividades subacuáticas profesionales. Para el SEB, estos episodios refuerzan la necesidad de analizar con mayor profundidad la prevención, el envejecimiento laboral, la exposición hiperbárica y el desgaste acumulado que soportan quienes trabajan bajo presión.

Reunión urgente con la ministra

En un escrito dirigido al delegado del Gobierno en Cantabria, Pedro Casares, el sindicato solicita su interlocución para trasladar al Ejecutivo varias medidas. Entre ellas, mantener una reunión con la ministra de Seguridad Social Elma Saiz, impulsar con carácter urgente el aumento sustancial del coeficiente reductor hasta el 0,40, garantizar su efecto retroactivo sobre toda la vida laboral desarrollada como trabajador hiperbárico y crear un código CNAE específico para el sector del buceo profesional.

La ministra Elma Saiz

El SEB considera insuficiente el actual coeficiente del 0,15 y reclama que se eleve para reconocer de forma real la peligrosidad, penosidad, toxicidad e incidencia de enfermedades profesionales asociadas al buceo industrial.

El sindicato sostiene además que la normativa actual deja fuera a profesionales que realizan trabajos en ríos, embalses, centrales térmicas, depuradoras, alcantarillados u otras instalaciones industriales, pese a enfrentarse a riesgos similares o incluso superiores a los del entorno marítimo.

Para Rafael Villegas, portavoz del SEB, la reclamación no debe interpretarse como una ventaja laboral, sino como el reconocimiento de una realidad profesional marcada por el riesgo. “Estamos pidiendo un derecho, no un privilegio”, resume Villegas, que insiste en la necesidad de que la Seguridad Social atienda una demanda que, según el colectivo, lleva años pendiente. “Nos han recibido en el Parlamento Europeo en cuestión de semanas y llevamos años esperando audiencia con la ministra”, señala.

El sindicato también reclama que el coeficiente tenga efecto retroactivo sobre toda la trayectoria profesional desarrollada en actividad hiperbárica. A su juicio, limitar su aplicación deja en una situación especialmente vulnerable a los buzos de mayor edad, que han acumulado años de exposición a los mismos riesgos antes de que el reconocimiento normativo comenzara a producir efectos.

Los buzos en el Parlamento europeo

La presión sobre el Gobierno español llega después del paso del SEB por la Comisión de Peticiones del Parlamento Europeo, donde Rafael Villegas defendió la necesidad de reconocer el buceo profesional como actividad de alto riesgo y de revisar los coeficientes reductores para la jubilación anticipada. A la sesión también asistió Álvaro Cuadros, como representante empresarial de PESBUCO.

La petición, registrada en nombre del Sindicato Estatal de Buceadores, fue admitida a trámite el 19 de mayo de 2026. En ella se solicitaba a las instituciones europeas reconocer el buceo profesional como actividad de alto riesgo y promover la armonización y revisión de los coeficientes reductores entre los Estados miembros, con el objetivo de corregir una situación que el SEB considera desigual para profesionales sometidos a riesgos similares.

La respuesta de la Comisión Europea, recibida el 18 de junio de 2026, reconoce “los retos del colectivo y las preocupaciones planteadas por el peticionario”, pero recuerda que, “en el marco jurídico actual, la jubilación anticipada sigue siendo competencia de cada Estado miembro”.

La Comisión señala que la Unión Europea “puede apoyar, coordinar o complementar la acción nacional, pero no armonizar la edad de jubilación ni los requisitos específicos de determinados regímenes profesionales”. También recuerda que la normativa comunitaria en seguridad y salud laboral establece principios generales de prevención y protección, pero no obliga a clasificar profesiones por nivel de riesgo para conceder pensiones adicionales o derechos compensatorios.

Balance positivo

Aun así, Villegas considera que la visita al Parlamento Europeo ha sido positiva. Aunque no haya supuesto una resolución directa, el SEB entiende que ha permitido poner voz a una problemática que hasta ahora apenas había ocupado espacio en el debate institucional europeo.

Según explica el Sindicato Estatal de Buceadores (SEB), la comparecencia en la Comisión de Peticiones permitió visibilizar la reclamación ante distintos grupos políticos y parlamentarios europeos independientes, algunos de los cuales mostraron sensibilidad hacia la situación del colectivo y respaldaron la necesidad de seguir estudiando la problemática del buceo profesional como actividad de alto riesgo.

Desde el sindicato valoran especialmente que la iniciativa haya recibido atención fuera del ámbito estrictamente nacional y que eurodiputados de distintas sensibilidades hayan entendido la dimensión laboral, sanitaria y social de la demanda. Sin embargo, el SEB lamenta que “en esta fase no encontráramos el apoyo de los socialistas españoles en el Gobierno de la nación, una ausencia significativa tratándose de esta reivindicación tan importante vinculada a la protección social y a la salud laboral”.

En este sentido, y como dato positivo, la iniciativa ha recibido adhesiones y muestras de interés de profesionales de otros países, entre ellos italianos, franceses y portugueses, lo que refuerza la idea de que no se trata solo de una cuestión española.

Respaldo de ANEBP

La iniciativa ha encontrado también una valoración positiva entre la representación empresarial del sector en España. La Asociación Nacional de Empresas de Buceo Profesional (ANEBP) ha considerado positiva la atención que las instituciones europeas comienzan a prestar al buceo profesional y coincide en la necesidad de avanzar en su reconocimiento técnico, preventivo y laboral.

La patronal defiende, además, que cuestiones como la jubilación anticipada, los coeficientes reductores, las condiciones de trabajo o la vigilancia de la salud sean abordadas sobre la base de datos objetivos y criterios técnicos contrastados, con la participación de trabajadores, empresas, administraciones, autoridades inspectoras y especialistas en seguridad hiperbárica.

ANEBP ha expresado asimismo su disposición a seguir colaborando con las instituciones españolas y europeas para avanzar hacia un marco normativo y preventivo más claro, homogéneo y eficaz para el buceo profesional.

La visita a Bruselas no ha cerrado el camino, sino que ha devuelto el debate al terreno nacional, donde el sindicato insiste en que la jubilación anticipada de los buzos profesionales debe ser abordada desde la realidad de una actividad marcada por el riesgo, la exposición hiperbárica y un deterioro físico que no termina cuando el trabajador sale del agua.

Profesionales del entorno europeo se suman activamente a la causa

La reclamación de los buzos profesionales españoles está encontrando puntos de encuentro y apoyos más allá de las fronteras nacionales. Italia y Portugal son los ejemplos más evidentes de una preocupación compartida en torno al desgaste acumulado durante años de actividad hiperbárica, la edad hasta la que muchos profesionales deben continuar trabajando y la necesidad de adaptar los sistemas de protección social a las particularidades de una profesión de alto riesgo.

Paulo Bento, portavoz del colectivo de buzos profesionales portugueses

Italia ha participado activamente desde el inicio en la dimensión europea de la iniciativa. El Sindicato Estatal de Buceadores (SEB) y la Associazione Imprese Subacquee Italiane han llevado al Parlamento Europeo peticiones orientadas a conseguir un mayor reconocimiento del riesgo del trabajo hiperbárico y revisar las condiciones de jubilación de estos profesionales.

Desde Italia, Giovanni Esentato, representante de la citada agrupación transalpina, ha advertido de que, pese a los avances normativos experimentados recientemente por el país, el sistema de pensiones todavía no contempla mecanismos plenamente adecuados a las particulares exigencias del buceo profesional. La preocupación se centra especialmente en la prolongación de la actividad hasta edades avanzadas y en las consecuencias que décadas de exposición a presión, esfuerzo físico y condiciones ambientales complejas pueden tener sobre los trabajadores.

La organización italiana coincide así en uno de los argumentos centrales planteados desde España: el reconocimiento del riesgo del buceo no debería limitarse exclusivamente a la seguridad durante las operaciones, sino alcanzar también el ámbito de la protección social y la jubilación. La petición italiana presentada en Europa reclama precisamente reconocer el alto riesgo del buceo profesional, revisar los mecanismos de reducción de la edad de jubilación y avanzar hacia unas condiciones más homogéneas dentro de la UE.

Un frente ibérico

A esta movilización se ha incorporado también Portugal, abriendo la posibilidad de configurar una suerte de ‘frente ibérico’ en defensa de los derechos y el reconocimiento de los buzos profesionales. Tras la comparecencia española ante la Comisión de Peticiones del Parlamento Europeo, un grupo de profesionales portugueses encabezado por el buzo Paulo Daniel Da Cunha Bento manifestó públicamente sentirse plenamente identificado con buena parte de las reivindicaciones planteadas en Bruselas.

Los profesionales portugueses han iniciado además su propio movimiento reivindicativo. Entre sus demandas se encuentran el reconocimiento administrativo del buceo profesional, una identificación específica de la profesión, una mayor protección frente a los riesgos de la actividad y mejoras relacionadas con la salud laboral y la jubilación.

La incorporación de Portugal refuerza así la dimensión internacional de la iniciativa y abre una vía de colaboración especialmente significativa entre profesionales de los dos países de la Península Ibérica.
No se trata únicamente de solidaridad entre compañeros. España y Portugal comparten actividades portuarias, offshore, industriales y marítimas en las que intervienen buzos profesionales y afrontan problemas relacionados con el envejecimiento de las plantillas, el relevo generacional, la exposición hiperbárica y el reconocimiento de la profesión. La aparición de este “frente ibérico”, unido al movimiento desarrollado desde Italia, permite que estas cuestiones comiencen a plantearse desde una perspectiva que trasciende las fronteras nacionales.

En Francia, la jubilación de los buzos profesionales constituye también una reivindicación histórica que se ha canalizado en varias comisiones a través de grupos parlamentarios, tanto en 2002 como en 2009. Se planteó al Gobierno la posibilidad de que los scaphandriers professionnels pudieran jubilarse desde los 50 años, argumentando la penosidad de la actividad y el desgaste físico y nervioso prematuro asociado a la profesión.

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