Buzos españoles e italianos llevan al Parlamento Europeo la revisión de la jubilación en el sector hiperbárico
La cuestión de la jubilación en el buceo comercial ha sido y es una preocupación constante dentro del sector. En España, el debate volvió a cobrar fuerza recientemente tras el fatal accidente mortal ocurrido hace pocas semanas en Jaén, en el que un buzo de 63 años, por causas que apuntan a cuestiones que tendrían que ver con su edad y no con la seguridad durante la operación.
Tan pronto se conocía la noticia, los colectivos organizados del gremio expusieron una realidad incómoda para el Estado y perjudicial para la vida de los buzos, que no parece tener respuesta. Desde el Sindicato Estatal de Buceadores (SEB), Rafael Villegas Pérez exponía que el sistema actual de coeficientes reductores no se ajusta al desgaste físico ni al nivel de riesgo que implica trabajar bajo el agua.
Villegas señala que el coeficiente reductor del 0,15 aplicado actualmente en España, “resulta claramente insuficiente para una profesión marcada por la peligrosidad, la exposición continua a entornos extremos y el deterioro físico acumulado a lo largo de la vida laboral”. Según su análisis, “este coeficiente apenas permite adelantar uno o dos años la jubilación de muchos profesionales con décadas de experiencia, lo que obliga a buzos de más de 60 años a continuar trabajando en operaciones hiperbáricas”.
Aquella reflexión ha sido el punto de partida de una iniciativa que ahora da un salto de escala. El Sindicato Estatal de Buceadores ha decidido llevar el debate al ámbito europeo y lo hace acompañado por el sector italiano. Ambos colectivos han presentado una petición formal ante el Comité de Peticiones del Parlamento Europeo con el objetivo de revisar y armonizar los coeficientes reductores de jubilación para los buzos profesionales en la Unión Europea (UE).
Una reivindicación que trasciende fronteras
El buceo profesional es una actividad presente en numerosos Estados miembros de la UE y vinculada a sectores estratégicos para la economía europea. Infraestructuras portuarias, mantenimiento industrial, energía, obra civil submarina, seguridad marítima o protección ambiental dependen en gran medida de estos trabajadores.

Sin embargo, el reconocimiento institucional del riesgo que asumen no es homogéneo en toda Europa. Mientras que algunas profesiones marítimas o industriales cuentan con mecanismos de jubilación anticipada más favorables, el buceo profesional sigue enfrentándose a marcos regulatorios fragmentados y, en muchos casos, insuficientes.
La petición presentada por el SEB y la Associazione Imprese Subacquee Italiane pretende precisamente corregir esta situación.
El objetivo es que las instituciones europeas reconozcan de manera explícita el carácter de alto riesgo de la actividad hiperbárica y promuevan una revisión de los coeficientes reductores aplicables a estos trabajadores en los distintos Estados miembros.
El buceo profesional implica un riesgo permanente y acumulativo debido a la exposición constante a condiciones físicas extremas. Los buzos enfrentan peligros ambientales, mecánicos y fisiológicos, como ahogamiento, traumatismos, succiones industriales o hélices. También sufren riesgos médicos derivados de la presión, como barotraumas y enfermedad descompresiva, con posibles consecuencias graves a corto y largo plazo.

El buceo profesional no solo implica riesgos inmediatos, sino también efectos degenerativos a largo plazo, como trastornos musculoesqueléticos por el peso del equipo, artrosis, lesiones neurológicas o daños derivados del frío, entre otros. Por eso la propuesta ante el Parlamento Europeo subraya el impacto del envejecimiento en la seguridad laboral. Con los años, el riesgo de accidentes graves o incapacidades permanentes aumentan para los buzos.
El SEB reclama elevar el coeficiente reductor de jubilación del 0,15 al 0,40, al considerar que el actual no refleja el riesgo ni el desgaste del buceo profesional. Además, exige que la medida tenga carácter retroactivo para proteger a los buzos veteranos que, con el sistema vigente, quedarían fuera de los beneficios.
La vía europea tras años de bloqueo nacional
El apoyo de los buzos italianos refuerza la dimensión europea del problema. La Associazione Imprese Subacquee Italiane ha presentado una petición similar en la que reclama reconocer el alto riesgo del buceo profesional, revisar el coeficiente reductor y armonizar las condiciones de jubilación en la Unión Europea. Según la organización, la falta de criterios comunes genera desigualdades entre trabajadores que realizan funciones equivalentes, vulnerando el principio de igualdad laboral dentro del mercado comunitario.
La iniciativa presentada ante el Parlamento Europeo responde también a un contexto de bloqueo institucional a nivel nacional. EL SEB lleva años manteniendo reuniones con el Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, así como con distintos grupos parlamentarios.
Durante años los sindicatos de buzos españoles han mantenido reuniones con los ministerios competentes, han logrado que se aprueben Proposiciones No de Ley y otros avances que no han terminado dando respuesta a esta problemática
Durante este proceso se han presentado estudios médicos, informes técnicos y datos sobre la siniestralidad del sector. Incluso se han aprobado proposiciones no de ley en el Parlamento español para revisar el coeficiente reductor, sin embargo, estas iniciativas han quedado paralizadas sin una aplicación efectiva. Esa falta de avances ha obligado al sector a buscar una solución en el ámbito europeo.
Aunque la iniciativa ha sido impulsada principalmente por organizaciones españolas e italianas, sus promotores creen que el debate puede extenderse a otros países.
El buceo profesional está presente en gran parte del territorio europeo y cumple funciones esenciales para sectores estratégicos como la energía, el mantenimiento de infraestructuras marítimas o la protección ambiental. Sin embargo, la regulación laboral y las condiciones de jubilación siguen dependiendo en gran medida de marcos nacionales que no siempre reflejan la realidad operativa del trabajo hiperbárico.
Para los impulsores de la petición, esta situación demuestra la necesidad de una respuesta coordinada a nivel europeo.
Por todo ello, el debate sobre la jubilación de los buzos ha salido definitivamente de las fronteras nacionales y entra en una nueva fase en la que el sector espera que Europa escuche una demanda que, según los propios profesionales, llega con muchos años de retraso.
