El Buceo Profesional reivindica su lugar como colectivo independiente

Empresas del sector adaptan su infraestructura a la nueva normativa

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buzos profesionales equipados

El primero de noviembre de 2017 marcará un hito importante en el desarrollo del buceo profesional en España, en años venideros. Se trata de la fecha estipulada para que las empresas de este sector se acojan a la nueva normativa, descrita en el Acuerdo de Modificación (Artículo 12) del II Convenio Colectivo de Buceo Profesional y Medios Hiperbáricos (II CCBP) y al Acuerdo sobre Normas de Seguridad en Actividades Subacuáticas.

El documento es la culminación de años de lucha del sector, para poder regirse por una normativa ajustada a su propia realidad de trabajo y constituirse como un colectivo laboral independiente con más garantías. Anteriormente, los buzos profesionales en España se acogían a los acuerdos colectivos de la construcción o del metal, debido a la falta de normativa propia.

El 1 de noviembre de 2016 entraron en vigor el convenio y las normas de seguridad. La Comisión Negociadora, formada por la patronal y los sindicatos, concedió una moratoria de un año para adaptarse de pleno a los acuerdos, con excepción de un apartado dedicado a la formación de los buzos, que entrará en vigor en noviembre de 2018.

A pocas semanas ya de la señalada fecha, la mayoría de empresas del sector están culminando el proceso de adaptación a la normativa y el equipamiento obligatorio.

 

El nacimiento de nuevas empresas de Buceo Profesional

Equipo de profesionales de Cyana
Equipo de profesionales de Cyana

En medio de este particular escenario, atendemos al nacimiento de nuevas empresas motivadas por la nueva realidad para el sector. La revista SubaQuatica Magazine ha fijado su mirada en una de ellas localizada en Asturias.

Cyana Trabajos Subacuáticos es el nombre de la empresa de buceo profesional recién asentada en el Puerto de Avilés. La nueva compañía ofrece un amplio abanico de servicios; desde inspecciones de buques hasta construcción y reparación de infraestructuras sumergidas.

“Trabajamos en cualquier sitio en el que haya agua, dulce o salada, en la costa o a muchos kilómetros de ella”, explica Miguel Monforte, gerente de la empresa y buzo con amplia experiencia. Junto a él, completan el equipo Santiago Vázquez, ingeniero naval, y Jorge Bobes, licenciado en Ciencias del Mar y piloto de vehículos submarinos no tripulados. Ambos también son buzos profesionales.

Monforte es contundente: “Decidí abrir mi propia empresa porque estaba cansado de dar vueltas bajo el agua y trabajar en empresas que no cumplían con las medidas de seguridad, amparadas en una legislación obsoleta”.

Esta misma motivación, extremar la seguridad durante las inmersiones, ha sido también el motor del cambio para los colectivos del sector.

 

Los Colectivos de Buceo Profesional, unidos por la seguridad

El buceo profesional comercial e industrial, (diferenciado de otros como el deportivo o el acuícola) ha registrado desde sus inicios una alta tasa de siniestralidad en España. Así lo ratifica un estudio realizado por la Asociación Nacional de Empresas de Buceo Profesional (ANEBP), según el cual 89 buzos fallecieron mientras trabajaban para empresas españolas entre 1989 y 2014.

La patronal y los sindicatos suscriben un Anexo sobre las Norma de Seguridad en Actividades Subacuáticas, para extremar las medidas de seguridad y proteger la salud y la vida de los operarios del sector

Es por eso que la patronal (representada por ANEBP) y los colectivos sindicales (con SAME, PROMEGA, UGT y CC.OO) anexaron al II CCBP el acuerdo sobre las Normas de Seguridad en Actividades Subacuáticas. Este documento pretende proteger a los trabajadores del sector, exigiendo a las empresas cumplir con unas estrictas medidas que garanticen el cuidado de la salud y la vida, durante las operaciones bajo el mar.

Entre las normas más destacadas del texto, se recoge el uso de un equipo de Suministro desde Superficie (SDS) o semiautónomo, que permite una fuente inagotable de aire a través de un umbilical y la comunicación directa con el jefe de equipo o supervisor de las operaciones. El buzo debe disponer de un casco rígido, que suele ser de acero o fibra de carbono; una botella auxiliar y un traje seco, entre otros utensilios. Además, las empresas deben tener personal cualificado y titulado para casa rol y contar con medios en caso de emergencia, siendo la cámara hiperbárica la de mayor auxilio para casos que requieran recompresión.

Los buzos están sometidos a continuas situaciones de riesgo y deben estar equipados para poder enfrentar cualquier momento de peligro. La mayoría de los profesionales del sector, especialmente los de mayor trayectoria, han vivido alguna experiencia adversa. Miguel Monforte también.

 

Larga trayectoria profesional y situaciones de riesgo

Con 19 años de experiencia como buceador profesional, Miguel Monforte ha participado en la construcción de instalaciones submarinas; tareas de salvamento de buques de pasajeros y pesqueros; plataformas petrolíferas o en la reparación de desperfectos en infraestructuras submarinas.

El peor recuerdo es cuando quedé atrapado a 38 metros en un pantano. Tardaron 20 minutos en sacarme

El de peor recuerdo lo sufrió al quedarse “atrapado en una galería a 38 metros de profundidad, una toma de fondo de un pantano”. Tardaron veinte minutos en sacarlo, ileso.

Es por eso que Monforte ha cimentado su empresa sobre el pilar de la seguridad.

El peor escenario posible es quedarse sin suministro de aire, pero no el único. Sufrir la enfermedad descompresiva o una intoxicación por gases, quedar aplastado bajo alguna carga o atrapado por cualquier cosa o desangrarse bajo el agua son otros de los riesgos a los que se enfrentan los buzos profesionales en su día a día.

Equiparse según la normativa de Buceo Profesional

Equipo de inmersión de Cyana

Es por eso que los buzos de Cyana usan desde su apertura equipos SDS, obligatorios a partir del 1 de noviembre. “Cada uno de los buzo lleva tres mangueras, o umbilicales, unidas a diferentes fuentes independientes, por lo que quedarse sin aire resulta poco menos que imposible.  Aun así, llevan una botella de aire de emergencia; en total unos sesenta kilos incluyendo la plomada”, describe Monforte.

Los trajes son secos, de caucho, inflables y refrigerados por agua, fría o caliente según las necesidades. Llevan cascos y escafandras, no gafas convencionales, que reciben directamente el aire, sin necesidad de regulador, de tal forma que mediante un sistema de comunicaciones pueden hablar entre ellos o con el equipo de superficie, formado por un mínimo de un asistente por buzo, un buzo de socorro, completamente equipado y preparado para sumergirse inmediatamente, y un jefe de equipo.

El equipo se completa con un amplio abanico de herramientas, embarcaciones o equipos de corte oxitérmico, entre otros enseres. Todo lo que una empresa de buceo profesional deberá tener en su haber para operar en territorio nacional. “Cyana está homologada para trabajar hasta una profundidad de cincuenta metros, la máxima recomendable que se puede alcanzar únicamente con aire”, concluye el gerente de la empresa.

FUENTES: SubaQuatica Magazine ; Información sobre Cyana: El Comercio

 

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