BlueOS, el software que ha cambiado la forma de entender el funcionamiento de los ROV

El verdadero cerebro del ROV
BlueOS ha dejado de ser simplemente el sistema operativo del BlueROV2 para convertirse en el verdadero centro neurálgico de la estrategia tecnológica de Blue Robotics. La compañía estadounidense lleva años demostrando que la innovación en robótica submarina no siempre requiere rediseñar un vehículo desde cero.
En su lugar, ha apostado por un modelo en el que un hardware estable y bien desarrollado se completa con un software que evoluciona de forma constante, incorporando nuevas funciones, mejorando el rendimiento e integrando herramientas que amplían las capacidades del vehículo sin necesidad de modificar su estructura física.
El BlueROV2 mantiene una arquitectura que ha demostrado su eficacia en miles de operaciones de inspección, investigación científica o acuicultura. Su bastidor modular, la sencillez de mantenimiento, la electrónica abierta y la fiabilidad de sus propulsores de fabricación propia, como los conocidos T200, han convertido al vehículo en una referencia dentro de su categoría. Blue Robotics ha preferido concentrar sus esfuerzos allí donde realmente puede aportar nuevas capacidades a sus equipos, el software.
Mucho más que una interfaz de control
Aunque muchos operadores identifican BlueOS con la pantalla que aparece en el navegador web durante el pilotaje del vehículo, en realidad se trata de un completo sistema operativo que gestiona prácticamente todos los procesos del ordenador de a bordo.
Desde él se administran las comunicaciones entre equipos, la transmisión de vídeo, los registros de misión, la configuración de sensores, el acceso al sistema de archivos, las conexiones de red, la terminal Linux o la instalación de nuevas aplicaciones. Todo ello desde una interfaz accesible mediante cualquier navegador, eliminando la necesidad de instalar programas específicos en el ordenador del operador.

BlueOS no trabaja de forma aislada. Su verdadero potencial está en la integración con otros entornos abiertos que forman parte del ecosistema de Blue Robotics. Uno de los más importantes es ArduSub, el firmware basado en ArduPilot que gestiona el comportamiento del ROV bajo el agua, desde el control de propulsores hasta la estabilidad, los modos de navegación y las ayudas al pilotaje.
La comunicación entre estos elementos se realiza mediante MAVLink, un protocolo muy extendido en vehículos no tripulados que permite intercambiar órdenes, datos de navegación, telemetría e información procedente de sensores. A ello, se suma QGroundControl, utilizado para la configuración avanzada del controlador, la calibración y el ajuste de parámetros, mientras BlueOS centraliza la gestión del ordenador embarcado, los servicios, las extensiones y las comunicaciones.
Además, desde 2024 Blue Robotics está implementando una nueva estación de control para el piloto, denominada ‘Cockpit’. De código abierto y totalmente integrada con BlueOS, ofrece una interfaz moderna, configurable y multiplataforma desde la que el operador puede personalizar los paneles de control, gestionar múltiples flujos de vídeo, configurar joysticks, supervisar la telemetría y adaptar el entorno de trabajo a cada misión.
El potencial de las extensiones
Uno de los aspectos más innovadores de BlueOS es su sistema de extensiones. Blue Robotics ha adoptado una arquitectura basada en contenedores Docker, una tecnología ampliamente utilizada en el desarrollo de software profesional que permite ejecutar aplicaciones independientes de forma independiente. En la práctica, esto significa que cada nueva función puede instalarse, actualizarse o eliminarse sin afectar al núcleo del sistema operativo.
El concepto recuerda al funcionamiento de las aplicaciones de un teléfono inteligente, donde el usuario mantiene un sistema operativo estable mientras incorpora únicamente aquellas herramientas que realmente necesita para cada proyecto.
Gracias a este planteamiento, han aparecido extensiones capaces de integrar plataformas de automatización como Node-RED, herramientas de visión artificial, sistemas de navegación, interfaces para sensores especializados, comunicaciones avanzadas, inteligencia artificial o aplicaciones creadas por terceros que redundan en un mejor funcionamiento y una mayor eficacia en el uso de estas funciones.
Esta modularidad permite adaptar un mismo BlueROV2 a escenarios de trabajo completamente distintos sin modificar físicamente el vehículo más allá de la incorporación de alguna herramienta específica, como pueda ser un brazo robótico.

El valor del código abierto
Otro de los pilares sobre los que se apoya BlueOS es el desarrollo abierto. Blue Robotics mantiene una parte muy importante de su ecosistema bajo filosofía open source, permitiendo que desarrolladores, investigadores, universidades y empresas colaboren directamente en la mejora del sistema. El código está disponible públicamente y la comunidad participa activamente proponiendo nuevas funciones, detectando errores o desarrollando extensiones específicas para aplicaciones muy concretas.
Esta forma de trabajar acelera enormemente la evolución del software. Mientras un sistema propio depende exclusivamente del calendario de desarrollo del fabricante, BlueOS recibe aportaciones constantes procedentes de usuarios distribuidos por todo el mundo.
Un ecosistema pensado para crecer
El sistema BlueOS no fue pensado como un concepto exclusivo para un modelo o serie concreta de equipos. Al contrario, su arquitectura ha sido diseñada para gestionar diferentes plataformas robóticas, incluyendo vehículos submarinos autónomos, embarcaciones no tripuladas e incluso robots terrestres y aéreos. La propia Blue Robotics define BlueOS como “un sistema operativo para vehículos robóticos, preparado para evolucionar junto con las necesidades de cada aplicación”.
Esta visión resulta especialmente interesante en un momento en el que la integración entre distintos tipos de plataformas comienza a ser habitual en sectores como la inspección offshore, la investigación oceanográfica o la vigilancia ambiental.
Para el piloto, esta estrategia tiene una consecuencia muy clara. Cada actualización amplía las capacidades del vehículo sin modificar su forma de trabajar. Nuevas herramientas de diagnóstico, mejoras en la gestión de cámaras, integración con sensores adicionales o nuevas funciones de automatización pasan a formar parte del sistema mediante simples actualizaciones de software.
El aprendizaje realizado sobre un BlueROV2 continúa siendo plenamente válido, mientras las posibilidades operativas del equipo aumentan progresivamente con cada nueva versión de BlueOS.

QSTAR y Blue Robotics
Esta evolución tecnológica también exige disponer de especialistas capaces de ofrecer soporte técnico y formación adaptada a las posibilidades del sistema.
En España, esa función corresponde en exclusiva a QSTAR Subsea Solutions, distribuidor oficial de Blue Robotics, que proporciona asesoramiento técnico, suministro de equipos, mantenimiento y asistencia especializada para toda la gama del fabricante.
A ello se suma el trabajo desarrollado por QSTAR ROV TRAINING CENTRE, entre cuya amplia oferta formativa se incluyen módulos específicos dedicados al BlueROV2 y a BlueOS. Los alumnos no solo aprenden a pilotar el vehículo, sino también a comprender la arquitectura del sistema, su mantenimiento, la configuración de sensores, la gestión de actualizaciones y las posibilidades que ofrece el ecosistema de extensiones para adaptar cada ROV a distintas aplicaciones profesionales.
“Las múltiples opciones que ofrece el entorno de Blue Robotics nos llevaron a desarrollar una formación específica para pilotos, de una semana de duración, donde los alumnos comprenden el sistema BlueOS y cómo puede potenciar las capacidades del BlueROV2, que es un dron submarino con una increíble versatilidad para distintas operaciones. Somos distribuidores de Blue Robotics por pura convicción y porque creemos en todo los beneficios que pueden aportar a la industria ROV y subacuática”, señala Víctor Sepúlveda, director general de QSTAR.

