“La nueva regulación de buceo profesional abre la puerta a titulaciones sin criterios claros y genera incertidumbre en el sector”
Javier Ferrán Arderiu – Presidente de ANEBP
El Real Decreto 1188/2025, publicado el pasado 26 de diciembre, introduce modificaciones relevantes en la regulación del buceo profesional en España que requieren un análisis detenido de sus consecuencias a nivel práctico.
Desde la Asociación Nacional de Empresas de Buceo Profesional (ANEBP) consideramos que el aspecto más preocupante de esta reforma no es otro que el tratamiento que se da a las titulaciones.
El nuevo texto abre la puerta al reconocimiento de certificaciones internacionales sin definir con claridad qué organismos son válidos ni qué estándares formativos deben cumplir. Y ahí radica el problema.
En un sector de alto riesgo como el buceo profesional, no puede establecerse un sistema en el que, en la práctica, “todo valga” sin una evaluación objetiva, transparente y homogénea.
No se trata de hacer juicios de valor ni comparaciones respecto a la profesionalidad de trabajadores formados fuera de España. Se trata de algo mucho más básico, como es conocer qué estándares técnicos, qué cargas formativas y qué exigencias reales hay detrás de cada titulación.
Si la normativa no define criterios claros de equivalencia, la responsabilidad de valorar esa idoneidad recae sobre las empresas.
Y eso no consideramos que sea un concepto de “flexibilidad” al que el texto se refiere, sino que entendemos que supone trasladar el riesgo jurídico.
En caso de accidente, será la empresa la que tenga que justificar por qué consideró válida una determinada certificación. La Administración exige a las escuelas españolas unos estándares elevados y una supervisión rigurosa (cuestión que siempre hemos respaldado), pero ahora introduce en la normativa una ambigüedad que puede vaciar de contenido ese esfuerzo.
No tiene sentido exigir formación estricta en origen y, a la vez, abrir la puerta a reconocimientos sin un marco técnico bien delimitado.
Además, esta indefinición puede generar una distorsión competitiva evidente. Si no se garantizan niveles formativos homogéneos, se introduce una presión en el mercado laboral que puede derivar en una rebaja progresiva de estándares. Y en el buceo profesional, rebajar estándares no es un debate teórico. Es una cuestión de seguridad.
El resto de modificaciones del Real Decreto podrán ser discutibles o mejorables. Pero para ANEBP, cuando se diluyen los criterios técnicos en materia de titulaciones, se debilita todo el sistema. Y esto sí puede ser un problema importante.
El buceo profesional opera en entornos hiperbáricos, en infraestructuras críticas y en escenarios donde el margen de error es mínimo. La seguridad no puede depender de interpretaciones amplias o de validaciones caso por caso sin referencias claras.
A todo ello se suma una cuestión de fondo, y es que esta reforma se ha producido sin una participación real y efectiva del sector. Desde ANEBP llevamos tiempo solicitando espacios de diálogo técnico. Incluso en fechas recientes se nos trasladó que no estaba prevista ninguna modificación relevante y, pocos días después, se publicó el nuevo texto.
Esa forma de proceder genera desconcierto y dificulta la confianza institucional.
Desde ANEBP defendemos una regulación moderna, adaptada a la realidad operativa y alineada con los avances técnicos. Pero modernizar no puede significar rebajar exigencias ni introducir ambigüedades que afecten a la seguridad.El buceo profesional necesita claridad normativa, estándares objetivos y un sistema de titulaciones que garantice equivalencias reales y verificables.
No todo puede valer, porque lo que está en juego no es solo la competitividad del sector, sino la seguridad de quienes trabajan bajo el agua cada día.
Y, en materia de seguridad, cualquier paso atrás es un riesgo que no podemos permitirnos.