Alerta en el sector del buceo comercial por los riesgos médicos de la COVID-19

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Covid-19 y Buceo Comercial

La COVID-19 es una enfermedad que afecta principalmente al aparato respiratorio y que es producido por un virus hasta ahora desconocido, el SARS-CoV-2. En la actualidad no existen vacunas para combatirlo ni un tratamiento médico específico. La fórmula que se ha demostrado más eficaz es a su vez la más sencilla: evitar el contacto directo con personas o animales contagiados.

Las autoridades sanitarias advirtieron de un impacto más severo sobre personas de edad avanzada o que tuvieran algún tipo de afección previa, ya fuese pulmonar, coronaria o el sistema inmunológico debilitado.

Existe un importante número de buzos veteranos aún en activo dentro del sector. Trabajadores cuyo ritmo y forma de trabajo, sobre todo en otras épocas, han forzado el organismo más allá de los límites de cualquier otro sector. A ello hay que añadir otros condicionantes, como que es una actividad que ha de realizarse en grupo y, sobre todo, en el que se utilizan equipos compartidos cuyos elementos más importantes son dispositivos de respiración que están en contacto con las partes más vulnerables del organismo. (continúa más abajo)

 

Esta es una noticia recogida en el Nº11 de SubaQuatica Magazine (p23 y p24, que puedes leer AQUÍ).


Higiene y desinfección

Debido a la morfología del virus, que cuenta con un núcleo con cubierta proteica y una envoltura lipídica (de composición grasa) en su exterior, los jabones y limpiadores domésticos son eficientes para inactivarlos. Es por ello que se debe comenzar por una higiene personal meticulosa, tanto en el centro de trabajo como en casa. Es conveniente lavarse las manos regularmente y evitar tocarse la nariz, la boca y los ojos, como recomiendan las autoridades sanitarias.

Aquellas empresas de buceo comercial que no hayan cesado su actividad deben extremar las medidas de higiene y desinfección de los equipos, siguiendo los protocolos publicados por los principales fabricantes y entidades internacionales del sector, tal y como se recoge en este reportaje.

Estudios recientes han demostrado que el SARS-CoV-2 puede sobrevivir hasta 3 horas en una gota de aerosol (como el de un estornudo), 4 horas en el cobre, 24 horas en el cartón, y entre 2 y 3 días en el plástico y el acero inoxidable.

De acuerdo con el CDC (Centro del Control de Enfermedades de Estados Unidos), los limpiadores domésticos son muy efectivos contra el SARS-CoV-2. Por lo tanto, la limpieza y desinfección del equipo destinado al uso personal de los buzos, como la segunda etapa de los reguladores, la máscara, el snorkel y la boquilla de inflado del chaleco compensador son muy importantes, al igual que el casco, y en particular la máscara oronasal, el micrófono y la válvula de demanda.

Consecuencias para los buzos

El riesgo de contagio no se traduce únicamente en el desarrollo y padecimiento de la enfermedad, que ya de por si puede ser más o menos grave o necesitar de atención hospitalaria, sino que puede acarrear otras consecuencias en la salud a largo plazo.

Dr. Keith Mortman

Estudios recientes del Hospital Universitario George Washington de la capital americana, en los que se ha utilizado la realidad virtual, han constatado una degradación severa del tejido pulmonar en los pacientes más graves. “Existe un marcado contraste entre el pulmón anormal infectado por el virus y el tejido pulmonar más saludable que lo rodea. El daño que estamos viendo no está aislado en una parte del pulmón, es un daño severo en ambos pulmones de manera difusa”, según explica el doctor Keith Mortman, jefe de Cirugía Torácica del centro.

Infografía sobre la afección pulmonar por Covid-19

El especialista se muestra especialmente preocupado por los posibles efectos permanentes que les puede quedar en los pulmones a las personas que padecen la Covid-19 y que han estado en situación grave. “Cuando esa inflamación no disminuye con el tiempo se traduce en cicatrices en los pulmones, creando daños a largo plazo”, señala. “Podría afectar la capacidad de alguien para respirar en el futuro”, concluye. Esto es algo que puede marcar definitivamente la carrera profesional de un buzo.

“Cuando esa inflamación no disminuye con el tiempo se traduce en cicatrices en los pulmones, creando daños a largo plazo y esto podría afectar la capacidad de alguien para respirar en el futuro”, Doctor Keith Mortman

Ante la falsa idea de que se trata de “una enfermedad de personas mayores”, Mortman asegura que las personas más jóvenes también están en riesgo, ya que un número cada vez mayor de personas de mediana edad requiere hospitalización.

Se estima que alrededor del 20% de los que contraen la Covid-19 desarrollan síntomas y una parte de ellos padece síntomas graves que finalmente requieren asistencia mecánica para respirar. Si bien el número de pacientes recuperados es progresivamente más alto, aún no se puede establecer un porcentaje de personas cuya capacidad respiratoria se verá condicionada de por vida.

Reconstrucción del daño causado en los pulmones por el coronavirus SARS COV 2

Limitación en la atención sanitaria

Debido al ritmo de propagación de los contagios, la situación en los centros hospitalarios de la mayoría de países y regiones es de desbordamiento. Gran parte de los recursos médicos se están destinando a combatir esta nueva enfermedad y, por tanto, la respuesta ante otro tipo de atenciones sanitarias, puede verse afectada durante este periodo.

En lo que respecta al sector del buceo comercial, se añade el hecho de que ya de por sí está considerada como actividad de riesgo. Un accidente durante los trabajos subacuáticos podría agravarse por las precauciones que se han de tomar en los centros de medicina hiperbárica. Mucho más aún si hay sospecha de que el paciente puede estar afectado, además, por el coronavirus.

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