La profesionalidad de los instructores de buceo profesional es el pilar principal de la enseñanza en el sector

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Ignacio San Miguel, instructor de buceo en KSub.

Necesitamos el compromiso de los instructores de buceo profesional

Partimos de la base de que el Buceo Profesional abarca muchos campos de acción y es en sí mismo complejo. Hay gente que se forma como buceador como un mero trámite más para conseguir otros objetivos profesionales distintos. Igualmente hay un número excesivo de escuelas; de ellas, unas están preparadas por convicción y otras no se toman lo suficientemente en serio la formación. Venimos de unos años en lo que se acreditaban titulaciones con la mera asistencia a los cursos (y en algunos casos sin ella).

A corto plazo no creo que sea posible una unificación de criterios para la formación. Esto se debe a una sencilla razón:el reparto de competencias a las comunidades. Como pasa con las escuelas, hay administraciones que no ponen un interés claro en el sistema formativo, o en el mejor de los casos, preparan a los buceadores con objetivos muy distintos a los de la profesión, como puede ser obtener el título para opositar a cuerpos de seguridad.

La formación se basa en el equipo de docentes, que a su vez puede estar influido por las circunstancias económicas o las infraestructuras de las escuelas. Pero por encima de todo ello está el interés en que las titulaciones que se expiden sirvan a los alumnos para integrarse en el mercado laboral con las máximas garantías.

En nuestra escuela procuramos que en todos los cursos, desde el más básico, los alumnos acumulen el mayor número de experiencias. Por poner un ejemplo, en el de Pequeña Profundidad, alumnos que vienen con 18 años y pocos conocimientos salen habiendo soldado bajo el agua, habiendo usado un traje seco y un casco Kirby y habiendo manejado un panel de comunicaciones. En definitiva, con una base amplia y las normas de seguridad perfectamente aprendidas. ¿Es esto acaso la norma general en España?. Creo que no.

Pero, ¿quién valora estos esfuerzos que hacemos?. Muchas veces no queda claro si se valora la formación más por la calidad o por el precio. El Sello de Calidad tendría que verse respaldado por un control de que los requisitos exigidos se cumplen.

Pero esto no le interesa a todo el mundo. Al final tienen mucho más peso las acreditaciones y las titulaciones que el nivel de capacitación que obtienen los buceadores.

En esto hay un problema de fondo muy grande, que es la falta de amor por la profesión. Nos vemos obligados a ser competitivos en cuanto a precios, pero para algunos nos resulta inconcebible que eso redunde una merma de la calidad y la cantidad de la enseñanza que ofrecemos. Ponemos a disposición de los alumnos lo máximo que podemos (a veces por encima de nuestras posibilidades) y cobramos hasta 7 veces menos que en otros países. Tanto es así que hemos confeccionado nuestro propio manual pedagógico, de más de 400 páginas, aprobado por el Gobierno Vasco.

La mala calidad de la formación y el poco interés que se ha prestado en que los alumnos se capaciten y adquieran todos los conocimientos, sobre todo en materia de seguridad, se traduce en futuros accidente de buceadores. No han adquirido unos criterios que les permitan cumplir las normas y trabajar seguros: la clásica combinación de formación y educación. Nuestra premisa básica es que hay que volver a casa por encima de todo.

Hace falta mucho compromiso por todas las partes, desde quienes elaboran los programas hasta quienes los ponemos en práctica, y también de quienes los reciben. Instructores bien formados y que amen la profesión, escuelas que ofrezcan todas las herramientas disponibles, administraciones competentes y alumnos con mucho interés por su futuro. Ese es el eje básico de un Buceo Profesional de calidad.

Buzo durante un curso en la escuela de buceo profesional KSUB, en Guipuzcoa (País Vasco)

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