“La codicia y la ignorancia impregnan el oficio del buceo profesional”, Carlos Rey

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En Puerto Adriano, un buzo en autónomo opera en solitario.

CARTA AL DIRECTOR DESDE MALLORCA

Estimada director.

Carlos Rey, CEO de Naviera Daedalus

Pertenezco a un gremio, marino como pocos, que podríamos denominar semi-desconocido, en parte porque no muchos formamos parte de él y en parte porque muchos no quieren que se nos vea demasiado. Sin embargo es un gremio imprescindible, en lo más extenso de su significado, para la sociedad y su desarrollo económico. Esta profesión a la que me refiero es la del buceo industrial, a la que nos dedicamos personas con una clara y especifica vocación, ya que de no ser así, difícilmente podríamos soportar las complejas exigencias y sacrificios a los que nos obliga nuestro oficio y que en demasiadas ocasiones nos cuesta incluso la vida. En esta profesión e industria, luchamos desde hace mucho tiempo varias empresas, que operamos en el territorio balear, por cumplir la ley, porque tenemos en la actualidad un problema muy grave que afecta a su aspecto más sensible, al de la seguridad. Para que un profesional pueda llevar a cabo su trabajo, se establecen unas obligaciones basadas en una serie de leyes, decretos y órdenes ministeriales que configuran los protocolos a seguir en cualquier intervención submarina, desde Noviembre de 2017, estas, aún son más exigentes, siguiendo los parámetros de  la normativa a nivel Europeo, por la alta siniestralidad en los últimos años, todo ello con el fin de dar protección al trabajador, frente al abuso de contratistas que durante muchos años a cambio de no querer invertir en equipos y personal han expuesto a sus a sus buzos a lamentables condiciones de trabajo pudiendo con ello ser más rentables, estos clientes que desconociendo seguramente su responsabilidad civil subsidiaria, les han contratado en un triste alarde de codicias, sabiendo que no lo hacen bien, dificultando el avance económico, laboral y tecnológico del sector. Dentro de este mundo de contratadores de empresas de buceo industrial, destaca especialmente el de los puertos deportivos, entidades donde este trabajo tiene una alta repercusión, pero sin embargo donde más precariedad existe, adaptarse a la ley y pagar por un servicio profesional, es difícil cuando dispones de “empresas” ilegales que te ofertan sin sonrojarse precios ridículos porque su seguridad y medios son también ridículos y porque ridícula es también la probabilidad de que te pillen, dado que la  inactividad de quienes deberían velar por proteger al trabajador y a las empresas de estas prácticas son los GEAS y la Inspección de trabajo, y sus actuaciones a día de hoy, son nulas.

La codicia y la ignorancia impregnan este oficio, formando una densa pasta que cuesta diluir, somos cada vez más los trabajadores y empresarios hartos, dispuestos a mejorar la situación a la que poco a poco vamos  reconduciendo apoyando esta nueva ley, el listón ahora esta mas alto y aunque es de agradecer el gran apoyo  de la organización sindical SAME y la patronal ANBP, a las que tenemos que agradecer, ade3más de muchas otras cosas que hoy contemos con una normativa a nivel europeo, aunque a muchos les pese, pero si no tenemos un apoyo de quién debe vigilar y hacer cumplir la ley,  las empresas que hacen los trabajos con uno o dos buzos con equipos autónomos (prohibidos por ley) anteponiendo el dinero a la seguridad, habrán ganado la batalla, ahora el equipo mínimo de buceo es de 5 buceadores para cualquier tipo de actuación, además de muchas otras obligaciones.

Gracias por su atención.

 

Carlos Rey Menéndez
CEO de Naviera Daedalus
Mallorca

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